Feos y bonitos, todos valen igual y casan de la mejor manera si de goles se trata. Y si no que se lo digan al Atlético, que con tres tantos de una factura antagónica certificó su presencia en octavos de final de la Champions, olvidó los fantasmas del tropezón del año pasado en fase de grupos y llegará a la última jornada, en el Metropolitano ante la Lazio, necesitando solo un punto para hacerlo como primero de grupo. Entre los autogoles de Geertruida, desafortunado a la hora de remachar hacia su propia portería un centro sin aparente peligro de Marcos Llorente, y el de Santiago Giménez, que también sin querer certificó con fuego amigo la victoria de los rojiblancos, apareció la genialidad, quién sabe si buscada o encontrada por simple azar, de Mario, de apellido Hermoso, para dar el pase a los rojiblancos y mantener el buen momento de forma del equipo de Simeone.

Era ganar, ganar o ganar, que hubiera dicho Luis Aragonés de verse en la tesitura con la que se plantó el Atlético en Rotterdam. Todo lo que no fuera una cosecha de tres puntos en la visita al Feyenoord convertía el duelo ante la Lazio de la última jornada en una trampa. Lo tenía bien claro el Atlético de Madrid, acostumbrado a embarrarse en los últimos años en fase de grupos y dejar los deberes para el último día, algo que no sucederá este año. Y eso que el arranque del partido recordó al duelo de hace un mes y medio en el Metropolitano, donde el Feyenoord demostró hechuras de buen equipo y solo la falta de pegada le apeó de sacar un resultado positivo de un partido en el que puso contra las cuerdas al Atlético.

Solo un providencial Giménez, hasta en dos ocasiones, pudo evitar que un hiperactivo Mintah adelantara al equipo holandés y pusiera en jaque el planteamiento de Simeone. Un arreón que duró hasta que Griezmann, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, entró en juego. Diez minutos tardó en aparecer el galo, que con un taconazo dejó a Morata solo en el mano a mano ante Bijlow. Con todo a favor y tiempo para pensar, el delantero español, peleado con el gol en los últimos choques, no pudo superar al portero holandés en la que fue la primera gran oportunidad del Atletico, un preludio de lo que sucedería apenas un par de minutos después.

Un balón colgado a la olla por Llorente y sin aparente peligro fue remachado por un desafortunado Geertruida, que lo introdujo en su propia portería y sin quererlo puso por delante al Atlético. El tanto sentó bien al equipo de Simeone, que se adueñó del balón y apagó el impetuoso inicio de partido de los holandeses. Con Koke y De Paul sumándose a Griezmann, el Atlético se adueñó del balón y fue reduciendo poco a poco las acometidas del Feyenoord hasta reducirlas al mínimo en la primera mitad.

Hermoso sorprende

Avisó Griezmann de nuevo en el inicio de la segunda mitad, cuando en una jugada calcada a la que le dio la victoria al Atlético el pasado sábado ante el Mallorca remachó al poste un centro de Hermoso. Pero fue el propio central el que, con un remate al alimón entre la genialidad y la fortuna, encarriló el choque. Recién salido al campo en sustitución de Llorente, Pablo Barrios puso un balón picado a la espalda de la defensa que el central, fuera de sitio, remató de primeras dibujando una vaselina maravillosa sobre Bijlow para hacer el segundo.

Dio un pasito atrás el Atlético, que se refugió en su campo y se metió en un lio cuando Wieffer, en el minuto 77, aprovechó la poca contundencia de Nahuel a la salida de un córner para superar a Oblak con un testarazo y resucitar las esperanzas de los holandeses. Esperanzas que apenas duraron cuatro minutos, lo que tardó el Atlético, de nuevo aliado con la suerte, en marcar el tercero a balón parado, aprovechando el desafortunado intento de despeje de Giménez, el delantero mexicano del equipo holandés.

La victoria permitió festejar el pase a octavos a un centenario Simeone (tercer entrenador en dirigir 100 partidos de un mismo equipo en Champions tras Ferguson y Wenger) y de paso acabó con la mala racha como visitante del Atlético en Europa. Desde la recordada victoria en Old Trafford en febrero de 2022, cada viaje por Europa se había convertido en una visita al dentista para el Atlético. Derrotas ante Manchester City (en los cuartos de aquella edición), Brujas, Bayer Leverkusen y Oporto (en la fase de grupos de la 22-23) y empates ante Lazio y Celtic en la presente edición hasta llegar a Holanda, donde de un plumazo se deshizo de sus fantasmas.