El balonmano no deja de dar alegrías a España. Los Hispanos han logrado este domingo el bronce en el Mundial de Egipto al derrotar a Francia en la final de consolación (35-29) liderada por un imperial Alex Dujshebaev y un Rodrigo Corrales excelso en la portería. La selección de Jordi Ribera, en la que el cordobés César Montes es segundo entrenador, se ha repuesto a la dolorosa derrota en semifinales contra Dinamarca del viernes y ha dominado todo el partido a 'les Experts' para colgarse su cuarto metal en unos mundiales (oro en el 2005 y el 2013 y bronce en el 2011 y 2021).

Los Hispanos salieron como un torbellino a por el bronce, con un parcial de 4-0 de salida comandado por un estelar Dujshebaev y un acertadísimo Corrales, ayudado en dos ocasiones por la madera, enemiga española en semifinales pero aliada en este arranque de final de consolación.

Francia necesitó cinco minutos y medio para anotar su primer gol y España amasó una renta de 7-2 que le permitió gestionar con calma los momentos más complicados. Ribera sentó a los 15 minutos a Alex Dujshebaev, el mejor hasta entonces, mientras Corrales hacía la vida imposible a un Dika Mem tocado, a quien el seleccionador francés, Guillaume Gille, trató de administrar (no salió de inicio) pero que tampoco brilló los minutos que estuvo en la pista.

Los Hispanos fallaron dos lanzamientos desde los 7 metros y eso hizo creer a 'les Experts' en sus opciones de bronce. España se atascó en ataque y la selección gala llegó a ponerse a dos (14-12). Gonzalo Pérez de Vargas se estrenó en el partido para detener un penalti y un tanto de Alex Dujshebaev sobre la bocina, lanzando entre las piernas de Vincent Gérard, mandó a los Hispanos al descanso con una ventaja de tres goles (16-13).

Los peores momentos

Francia llegaba tocada, con bajas importantísimas (sobre todo Nikola Kabaratic y Timothey N'Guessan), pero no estaba muerta. La selección más laureada de la historia (seis veces campeona del mundo, tres otros europeos y dos títulos olímpicos) no iba a tirar la toalla. Salió a por todas en la segunda mitad y en un momento se puso a un gol (16-15).

Pero España no acusó el golpe. Tenía claro su guion y lo siguió interpretando con mucha fe. Ayudó una altísima efectividad en ataque y dos tantos consecutivos de Dani Dushebaev que abrieron otra vez una brecha que ya no se iba a cerrar. Un parcial de 0-3 de Francia (26-23) fue el último arreón de los 'bleus', en un tramo de partido jugado a una velocidad de vértigo, quizá más de lo que España necesitaba dada la ventaja en el marcador. En cualquier caso, el capitán Raúl Entrerríos se sumó al festival anotador y Corrales volvió a destapar el tarro de las esencias para, tras otro tanto del mayor de los hermanos Dujshebaev, lograr una máxima diferencia de siete goles (32-25) que dejaba a los Hispanos con el bronce en el bolsillo. El marcador final fue de 35-29 a favor del combinadio nacional.