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ENTREVISTA Florentino Pérez Raya Presidente del Consejo General de Enfermería

«Es preciso incrementar las plazas de Enfermería en las universidades»

«No me presentaré a la reelección en Córdoba porque quiero dedicarme al Consejo General», indica

El cordobés Florentino Pérez Raya acaba de ser reelegido presidente del Consejo General de Enfermería. CÓRDOBA

El cordobés Florentino Pérez Raya acaba de ser reelegido para un segundo mandato al frente del Consejo General de Enfermería, órgano que agrupa a los colegios profesionales de Enfermería de toda España. Pérez Raya estuvo más de 30 años como presidente del Consejo Andaluz de Enfermería y anuncia en esta entrevista que no se va a presentar a la reelección como presidente del Colegio de Enfermería de Córdoba, puesto en el que lleva más de tres décadas.

¿Qué principales objetivos se marca para los próximos cinco años de mandato?

Me impulsa consolidar un cambio en el seno del Consejo General de EnfermeSría que traerá una organización mucho más fuerte, democrática, profesional, participativa y, por tanto, más eficiente en la lucha por los intereses de todos los colegios y de todos los colegiados. Hace 5 años comenzamos a sentar los cimientos de este cambio en el modelo de gestión hacia una organización moderna, dinámica, aperturista y que permita el desarrollo completo de la profesión y ahora toca consolidarlo.

¿Hace falta aumentar las plazas en las facultades para que puedan graduarse más profesionales y hacer mejores contratos para que esto ayude a paliar el déficit que existe de enfermeros en los centros sanitarios y evite su éxodo laboral a otros países?

Ambas cosas no son excluyentes. Las condiciones laborales de las enfermeras tienen que mejorar para corregir los problemas de recursos humanos que tenemos en España. Es preciso acabar con los contratos precarios, con la elevadísima temporalidad, mejorar en la conciliación laboral, atajar los riesgos laborales (agresiones o riesgos biológicos por manejar medicamentos peligrosos). Solo reconociendo el papel esencial que estas enfermeras y enfermeros tienen en el cuidado y el bienestar de las personas y recompensándolos con las condiciones laborales que merecen lograremos evitar la fuga de profesionales a otras regiones y a otros países donde les ofrecen un mejor trato. Pero eso solo no va a acabar con el grave déficit de enfermeras de España. Nos faltan más de 95.000 enfermeras, por lo que es preciso incrementar también el número de plazas de Enfermería en las universidades españolas para ir corrigiendo esta carencia. No olvidemos que quienes empiezan a formarse ahora tardan cuatro años en estar preparados para el mercado laboral.

¿Cómo se puede mejorar la ratio de enfermero por paciente?

España, con 625 enfermeras por cada 100.000 habitantes, ocupa el sexto lugar por la cola en la Unión Europea que cuenta con 827 enfermeras. Por debajo de nuestro país solo están Eslovaquia, Italia, Hungría, Bulgaria, Grecia y Letonia. De las comunidades autónomas, únicamente Navarra supera la media europea. Le siguen País Vasco, Melilla y Castilla y León. Con los peores datos están Murcia, Galicia, Andalucía, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. Andalucía tiene una ratio de 529. Históricamente siempre había sido la última en las ratios, pero poco a poco va cambiando la tendencia y ya es la tercera por la cola. Sin embargo, por su volumen de población, Andalucía sigue siendo la comunidad que más enfermeras necesita, más de 25.000. De sus provincias, Jaén es la que tiene mejor dato, con 611, mientras que Almería es la peor, con 481. Córdoba tiene 587. Para paliar esta situación lo primero que hay que hacer es un estudio de las necesidades reales de enfermeras, en el que no solo se tengan en cuenta los datos y cifras en relación con las ratios nacionales y europeos. También es preciso considerar la relación con el envejecimiento y la natalidad, la dispersión geográfica o qué enfermeras especialistas debemos formar. No es lo mismo el número de enfermeras que vamos a necesitar si tenemos mucha población mayor y muy dispersa en pueblos o aldeas, que barrios nuevos con una natalidad disparada. Todo debe analizarse seriamente para ofrecer a la población la atención sanitaria que precisa.

¿Qué funciones ha incorporado la profesión enfermera en los últimos años y qué queda por lograr?

La aprobación de la prescripción enfermera o establecer una partida presupuestaria nunca vista para fomentar la investigación entre las enfermeras españolas. Pero queda mucho por hacer, como la implantación plena y efectiva de la prescripción, que lleva distintas velocidades según de qué comunidad autónoma hablemos; el desarrollo de las especialidades, la actualización de la definición legal de la profesión y la creación de los diplomas de acreditación y acreditación avanzada, que reconozca el nivel A, lo que les permitirá ocupar puestos de gestión que ahora mismo tienen vetados.

¿Son cada vez más los enfermeros que investigan?

Una profesión sanitaria no avanza si no hay investigación que respalde sus innovaciones, que revierta sus resultados en la salud o suponga mejoras en los cuidados. Por eso, estamos impulsando la investigación con nuestros propios premios de investigación, dotados con 55.000 euros -la mayor cuantía en el ámbito de la Enfermería-; becas y ayudas a las sociedades y asociaciones científicas; becas para los doctorandos; subvenciones para el acceso a bases de datos de artículos científicos; financiación parcial de la suscripción a la revista International Nursing Review, que nos encargamos de traducir al español. Sin embargo, las enfermeras tienen como handicap que no tienen reconocidas horas dentro de su jornada laboral para la investigación. Para las enfermeras, investigar supone dedicar menos tiempo a su vida personal o a su familia y eso supone un freno importante.

¿Existen reticencias por parte del colectivo médico en el tema de prescripción enfermera?

Las guías de prescripción enfermera son solo el desarrollo de una normativa legal que goza de amplio consenso, tanto en la sociedad, como en el ámbito político y, por supuesto, entre las distintas profesiones sanitarias. Los médicos no ven que represente ningún problema de competencias. El problema creo que afecta más a unas élites que viven ancladas en el pasado. Y lo que más sorprende es que en la comisión donde se pacta y consensúa el contenido de esas guías hay representantes de la Organización Médico Colegial. ¿Qué sentido tiene que ahora recurran? Lo más lógico es que el Ministerio de Sanidad siga adelante con el trabajo para desarrollar una normativa que lleva muchos años de retraso. Las guías de prescripción enfermera aportan tranquilidad y beneficios para el sistema sanitario y para los propios pacientes. Implican una descongestión de las consultas médicas. Es una norma muy consolidada en muchos países desarrollados.

¿Tiene previsto dejar la presidencia de Córdoba para centrarse ya exclusivamente en la nacional?

No me presentaré a la reelección en Córdoba porque quiero dedicar todo mi esfuerzo al Consejo General, a la lucha por la profesión a nivel nacional, a todos los retos que implica el desarrollo de la Enfermería en estos tiempos tan complicados. Creo que Enrique Castillo ha hecho una magnífica gestión en los últimos años como presidente en funciones y que el colegio de Córdoba quedaría en muy buenas manos con él, si así lo deciden las enfermeras y los enfermeros cordobeses.

¿Cómo valora el sobreseimiento provisional por parte de un juzgado de Madrid de una denuncia sobre su gestión?

A veces defender los intereses de los colegiados o velar por las instituciones tiene un coste personal y conduce a ataques injustos e interesados, a que viertan sobre ti o tu entorno acusaciones falsas. Pero no debemos entrar en eso, la Justicia actuará y confiamos plenamente en su trabajo. Pronto se esclarecerá todo. Tengo claro que a esta organización se viene a servir y no a servirse de ella por intereses particulares y espurios. No voy a renunciar a mi compromiso vital con la Enfermería y con la Organización Colegial, aunque haya que pagar un precio alto y soportar esas difamaciones solo por ser honesto o por perseguir malas prácticas.

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