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Diario Córdoba

EN PRIMERA PERSONA

Testimonio de una transportista cordobesa: «Es un trabajo muy sacrificado y no compensa»

Defiende las reivindicaciones de los huelguistas y avisa de que es un tipo de trabajo que "deja la factura para tu casa, te mantiene apartado de tus hijos"

María de los Ángeles Roldán. CÓRDOBA

María de los Ángeles Roldán es propietaria de una empresa de transporte de mercancías impulsada hace 12 años, en la que ha trabajado como conductora y ahora se ocupa de la labor administrativa, mientras su esposo, Juan Carlos Ruz, continúa al frente del volante. Recuerda que «en el tiempo de la generación de los padres de mi marido, era un trabajo muy sacrificado, pero económicamente gratificante. Estaban muchos días fuera de casa y era mucho más duro a nivel tecnológico, pero materialmente era muy beneficioso. Con el paso del tiempo, se han incrementado todos los costes y esto se suma a las carencias del oficio. La principal es estar fuera de casa una o dos semanas, dependiendo del viaje. Cuando empiezas a ver lo que te deja la factura para tu casa, te planteas si merece la pena estar apartado de tus hijos. Es un trabajo muy sacrificado y realmente no compensa económicamente», asegura. 

De este modo, señala que la economía de su familia depende de la actividad de su camión y están de acuerdo con las reivindicaciones realizadas por la Plataforma para la Defensa del Transporte de Mercancías, que comenzó una huelga indefinida en el sector el pasado día 14 de marzo que ha llevado a paralizar prácticamente la economía del país. El desencadenante de esta movilización ha sido la escalada del precio del carburante y esta profesional destaca que el objetivo es «no trabajar para pagar y perderte el día a día de tu casa». 

Durante los últimos años, su empresa se ha dedicado al transporte internacional de mercancías, aunque en el último ejercicio han limitado la actividad fuera de España y se han centrado más en las rutas nacionales. 

Acerca de su experiencia como mujer transportista, María de los Ángeles señala que «el sector ha cambiado mucho. Hace unos años sí era más de hombres, pero hoy se ven muchísimas conductoras en camiones grandes y pequeños. Todos los transportistas aceptan a mujeres y hombres sin problema. No me han tratado de forma diferente, aunque puede que en algunas circunstancias pueda ser más complejo para la mujer», explica. 

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