RELIGIÓN

Las cofradías cordobesas celebran la festividad de la Inmaculada con diversos actos

La Virgen de la Esperanza llegó a la parroquia de la Compañía en rosario

Besamanos a la Virgen de la Palma, en la parroquia de San Lorenzo.

Besamanos a la Virgen de la Palma, en la parroquia de San Lorenzo. / A.J. González

De azul celeste se llenaron este viernes los templos en honor a la Inmaculada Concepción, un privilegio que tienen los sacerdotes españoles de vestir este color que cada año nos recuerda la solemnidad de la Purísima Concepción de la Virgen.

Una solemnidad que las cofradías vivieron con intensidad desarrollando distintos actos a lo largo de todo el día. Así, rosarios, besamanos, funciones y procesiones se dieron cita en este día en el que se recuerda el dogma de la Inmaculada Concepción proclamado por el Papa Pío IX en 1854.

A primeras horas de la mañana, con el cielo gris y el suelo aún mojado de la lluvia de la noche, la Virgen de la Esperanza vestida con manto azul celeste salió a la calle desde su sede canónica en la parroquia de San Andrés para iniciar su anual rosario que, en esta ocasión, la llevó hacia la parroquia de San Salvador y Santo Domingo de Silos (Compañía), donde en el altar mayor se encontraba el barroco dosel celeste que cobija a la Inmaculada de la hermandad del Santo Sepulcro dispuesta para la función que comenzó a las una de la tarde.

Virgen de la Concepción, en la parroquia de Santiago.

Virgen de la Concepción, en la parroquia de Santiago. / A.J. González

Besamanos

Mientras la Virgen de la Esperanza recorría enclaves como la Cuesta de Luján, la calle Diario de Córdoba o Tundidores entre música de campanilleros, en los templos se vivían intensos momentos alrededor de las imágenes de la Virgen que estuvieron expuestas a la veneración de los fieles en besamanos. Así, prácticamente en todos los puntos de la ciudad una titular mariana de una cofradía recordó este importante día para la Iglesia.

Las imágenes se pudieron ver entre elaborados altares dispuestos por los priostes que sirvieron de marco para su contemplación, altares donde no faltó la cera y los ricos exornos florales, pero sobre todo la devoción y el cariño de los cofrades, fieles y devotos que durante el día se acercaron a los templos.

De este modo se pudo ver en la parroquia de San Lorenzo a la Virgen de la Palma; en la parroquia de Santiago, a la Virgen de la Concepción; en la parroquia de San Nicolás de la Villa, a la Virgen de Gracia y Amparo; en la iglesia conventual del Santo Ángel (Capuchinos), a Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus misterios dolorosos; en la parroquia de la Trinidad, la Virgen del mismo nombre; en San Cayetano, a Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, y en Santa Marina, a la Virgen de la Alegría. En el barrio del Naranjo también se pudo ver a la Virgen de la Salud y al otro lado del río estuvo la Virgen de la Encarnación y la Virgen del Dulce Nombre, esta última en veneración.

En esta especial festividad los hermanos de la hermandad de Linares se dieron cita en el Santuario donde se venera a su titular, la Purísima Concepción de Linares, que este viernes concluyó el solemne triduo que la hermandad anualmente le dedica en la festividad de la Inmaculada.

Procesión

Por su parte, la hermandad de la Sagrada Cena también se unió a esta solemnidad, en esta ocasión procesionando por las calles del barrio de Poniente la imagen de la Inmaculada. La procesión, organizada por el grupo joven de la cofradía, contó con un nutrido cortejo que precedió al paso de la Virgen, que caminó a los sones de la agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena.

Unos actos cargados de solemnidad con los que las cofradías entre cera, flores y color azul celeste volvieron a celebrar la festividad de la Purísima Concepción de la Virgen María.