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FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN

Lobezno se queda sin garras

El rumano Cãlin Peter Netzer convence en la Berlinale con 'Ana, mon amour', un demoledor retrato de pareja

 

Hugh Jackman muestra las señales de la reciente intervención a que fue sometido para extirpar un carcinoma en la nariz. - MICHAEL SHON

NANDO SALVÀ
17/02/2017

Aunque el hábitat natural de las películas de los estudios Marvel no son los festivales sino las multisalas, la presencia en la Berlinale de 'Logan', tercera entrega de la saga de Lobezno, se justifica en tanto que, por un lado, le ha permitido al certamen traerse a Hugh Jackman y que, por otro, se trata de una historia de superhéroes, sí, pero distinta.


El problema es que tan distinta quiere ser que hace caso omiso a su razón misma de existir. Porque, si bien es cine de superhéroes -una etiqueta de por sí excluyente-, se niega a ofrecer a los fans del género lo que piden. Sus escenas de acción son poquísimas y tediosas, sus efectos visuales son una chapuza, su filiación es el tipo de intriga criminal que en su día podría haber dirigido Clint Eastwood si Clint Eastwood fuera un patán. Es la historia de un hombre azotado por demonios que, acompañado de su familia, huye de su pasado y de los malos y al que de vez en cuando le crecen cuchillas entre los dedos. Pero, antes que eso, es una película sobrehumanamente aburrida.

UN HOMBRE Y UNA MUJER
La última jornada del concurso ha recibido a un director que para la Berlinale es un ilustre pese a que esta es solo su segunda visita al certamen: el rumano Cãlin Peter Netzer, que en el 2013 ganó aquí el Oso de Oro gracias a 'Madre e hijo' y cuya nueva película vuelve a estar protagonizada por un dúo, aunque esta vez unido no por la sangre sino por el amor, por llamarlo de alguna manera. 'Ana, mon amour' es un retrato de ese invento conocido como 'la pareja'; un invento, demuestra Netzer, esencialmente fallido.

Planteada no como una narración cronológica sino como una colección de momentos desordenados en el tiempo, la película contempla con ojo de halcón los sistemas de control y dependencia que se generan entre cónyuges y que tienen consecuencias devastadoras para ambas partes, los sacrificios que se tornan reproches, las competiciones que tratan de dirimir quién da y quién recibe más, las sospechas, las paranoias, y la intrusión de agentes externos como la familia, la religión y el psicoanálisis. El resultado no solo es una de las miradas más dolorosamente certeras a la vida marital que se recuerdan; también la película que más posibilidades debería tener de llevarse el Oso de Oro.

CUATRO FAVORITOS
En ese sentido, sus únicas rivales de cara al reparto de premios de mañana deberían ser 'Una mujer fantástica', de Sebastián Lelio;'The Other Side of Hope', de Aki Kaurismäki, y 'On the Beach at Night Alone', de Hong Sangsoo. Pero si estas tres últimas parecen obras proclives a generar división de opiniones, cualquiera que viva o haya vivido en pareja reconocerá en 'Ana, mon amour' verdades como puños. O, más exactamente, como puñales.

Mucho menores son las posibilidades de premio para 'Have a Nice Day', filme 'neonoir' de animación dirigido por Jian Liu con lo que se adivina un presupuesto ínfimo y que funciona como solvente combinación tarantiniana de violencia y referencias pop, y como muy poco más.