Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Dame fuego

Personajes

David Márquez David Márquez
20/03/2017

 

Todas las personas interesantes que he conocido últimamente son cuasi alcohólicas, toman pastillas para dormir y/o practican yoga, esto y lo otro, buscando siempre el recurso para calmar los efectos secundarios de estar vivas. Hay quien se adapta de maravilla, sin pensar, a esta carrera loca, sangrienta, de la «vida en común». Pero los sujetos mencionados sufren, se hacen preguntas, nadan contracorriente en un río de contradicciones, conflictos, traumas. «No te compliques» aconsejan los simples, como el tipo que sugirió a mi amiga el envenenamiento de unos perros vecinos que no la dejan dormir. Él «lo tiene claro», está muy seguro de sí mismo, oh sí, y se considera razonablemente «normal». Los otros, con sus corazones agotados por el insomnio, dudando siempre, a menudo confusos, conocen el amor, la traición, el precio de la sensibilidad. Algunos son difíciles en extremo, «imposibles», según cuentan, pero a mí me encanta convivir con ellas y lidiar con sus excentricidades. Será que yo también estoy como una puta cabra. Eso dicen, y les doy la razón (cualquiera contradice a un loco), y en noches de luna llena, mientras conduzco un coche prestado y aúllo incoherencias por la ventanilla, me río de la palabra «convencional», doy volumen a Rod Stewart y me siento orgullosísimo de tener unas amistades tan… exclusivas, aunque a veces, todo hay que decirlo, sus vaivenes emocionales me toquen los cojones sobremanera. Como en este momento en que, mira tú por donde, una «bellísima persona» me acaba de mandar a la mierda. Mañana, con toda seguridad, me llamará para contarme lo mucho que me quiere y echa de menos. Pero ¡no os parece maravilloso? ¡Que siga la fiesta, locas mías! ¡Más café!

* Escritor

Última hora
Opinión
Editoriales

Europa, un aniversario para reflexionar

Por: Diario Córdoba

Política y sociedad

El conflicto de la estiba

Por: Eduardo Moyano Estrada

Sin avales

Para ganar unas elecciones

Por: Gabriel M. Pérez Alcalá

Análisis

Regreso al futuro

Por: Antón Losada

Todas direcciones

Una tecla

Por: Raúl Ávila

Campo y ciudad

La transición

Por: Ricardo Rivera Pereira

Tribuna abierta

¿Crónica de una muerte anunciada?

Por: Rafael Santaella Ariza

La rueda

Pequeñas grandes revoluciones

Por: Najat El Hachmi

Las noticias más...