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(16)NATURALEZA/SUBBÉTICA PRIEGO

Sierra de los judíos

 

pAISAJE QUE OFRECE EL ENTORNO DE LA SIERRA DE LOS JUDÍOS. - AUMENTE RUBIO

JOSÉ AUMENTE RUBIO
10/11/2017

A principios del siglo XVIII, el Ayuntamiento de la villa de Priego estableció la costumbre de subdividir las tierras comunes entre los hijos de los arrendatarios y de conceder permiso para edificar casas en los abrevaderos que estaban alrededor de los muchos y abundantes manantiales que se encontraban en aquel término. Así, algunos vecinos de Priego comenzaron a levantar casillas de teja o retama para habitar cerca de las labores, y de aquí resultaron muchas de las aldeas de Priego. En el Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de ultramar de Pascual Madoz, escrito a mediados del siglo XIX, aparece una aldea prieguense denominada Cortijos del Judío, que estaba situada entre varios cerros poblados de viñas y olivos, a la izquierda del camino que de Priego conduce a Almedinilla. Con el tiempo, esta aldea pasó a llamarse La Concepción y la sierra que se levantaba a sus espaldas adoptó el nombre de la población original, denominándose Sierra del Judío o de los Judíos, aunque en algunos planos topográficos aparece nombrada como Sierra de Palomeque.

Sin embargo, en un documento anterior, el capellán Antonio Lozano y Valenzuela escribía un informe, hacia el año 1793, donde ya hablaba de la Sierra del Judío, de la que decía tener «legua y cuarto de larga y tres cuartos de legua de ancha. Para subirla se necesita media hora. Dista de este pueblo (Priego) más de media legua. Tiene un puerto llamado la Torre de las Cabras». Y esa torre de época medieval no es la única que encontramos en esta amplia elevación, que destaca levantándose por encima de los 800 metros sobre los olivares y huertos de la Depresión de Priego-Alcaudete. Aunque ya sólo quede el topónimo, habría que hablar también de la torre del Serval.

Parece muy probable que la denominación de Sierra de Los Judíos tenga que ver con el origen de los pobladores de esta zona en el medievo tardío, proceso que posiblemente se inició a raíz de la dispersión de la comunidad judía de Lucena hacia el fin del siglo XV. Otras teorías aluden a una deformación del término «los huidos». En todo caso, resulta curioso comprobar que aún quedan vestigios de romances de origen sefardí en las tradiciones de la aldea de La Concepción.

En la cima de la Sierra de los Judíos se sitúa la dehesa más importante del municipio de Priego. La imagen de un encinar muy aclarado dispuesto sobre una extensa planicie a modo de meseta, recuerda en cierto modo a las dehesas de los Pedroches. Sin embargo, hay diferencias evidentes. Los fenómenos de carstificación y modelado de las calizas crean lapiaces en buena parte de la sierra, que sólo son aptos para el pastoreo de cabras. Por tanto, en esta peculiar dehesa no veremos ni vacas ni ovejas ni cerdos, ganadería fundamental en el paisaje del norte del Córdoba. Por otro lado, la horizontalidad de los estratos geológicos calizos hizo posible la formación de dolinas y uvalas, depresiones poco pronunciadas cubiertas de arcillas de descalcificación que en primavera muestran un bello tapiz rosado de geranios silvestres.

Esta Sierra de los Judíos, junto con el paraje de las Angosturas y el cerro de los Leones, constituyen lo que se ha denominado Complejo Serrano de La Concepción, donde se da la concentración más notable de yacimientos neolíticos de toda la Subbética de Córdoba, y en donde se encuentran las dos cavidades más importantes: la cueva de la Murcielaguina y la cueva de los Mármoles. Esta última, situada en la parte oriental de la Sierra de los Judíos, a 914 metros de altitud, fue el primer lugar donde se habló de un yacimiento musteriense en la comarca, y se han encontrado también restos del final del Paleolítico Superior. No son las únicas cavidades, también hablaremos en próximos capítulos de las cuevas del Higuerón, del Agujerillo, de la Hambrona, Cueva Honda o de la sima de los Macarrones.