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TERCERA PRELIMINAR

La provincia quiere su sitio

Las cuatro agrupaciones procedentes de municipios cordobeses redondean una función que recuerda el papel de la cantera

 

La agrupación 'Una comparsa de diario'. - F. GAITÁN

La chirigota 'Con la iglesia habéis topao'. - F. GAITÁN

Francisco Gaitán Francisco Gaitán
28/01/2018

La tercera función de preliminares comenzó con la actuación de la chirigota infantil Estoy hecho un cromo. Disfrazados de superhéroes y otro tipo de disfraces, este agrupación animó a un público que no completó la mitad de aforo del Teatro Góngora. Estos jóvenes chirigoteros pusieron sus letras reivindicativas sobre las tablas. Esta agrupación calentó el ambiente para recibir a la comparsa marbellí La perla dorada.

Chirigota infantil 'Estoy hecho un cromo'.

Desde su vendimia, esta agrupación quiso exaltar el moscatel, aunque “traigo uva dorada, no hay un vino tan dulce como tus labios cuando me seducen”. En su presentación, quisieron recordar que “antes no había tanta plamplina, la gente trabajaba y luego reía en el bar”. Estos vendimiaros reivindicaron el oficio de la vendimia en su primer pasodoble. Su segundo tuvo un claro protagonista: Chiquito de la Calzada. Un breve repaso por su trayectoria en un pasodoble escrito con mucha sensibilidad dedicada a “la risa de España”.

Comparsa 'La perla dorada'.

El primer tercio de la sesión lo cerró la chirigota sevillana Los que te comen la oreja. Este grupo representó la eterna disputa entre ángeles y demonios en la conciencia de una persona. Una actuación metida en el tipo, sobre todo en su popurrí. Aunque antes, sus pasodobles tuvieron su crítica hacia la clase política. Mientras que en el primero pidieron abandonar “la cultura del miedo” y dejar así de “votar a una paloma o una rosa y conseguir un gobierno que salga del pueblo”, en su segundo le lanzaron un mensaje a los “españolitos que cuelgan su bandera” para mostrar su orgullo por “un país que, como Donald Trump, levantan muros sin dejar motivos para que los de detrás puedan pasar”.

Chirigota 'Los que te comen la oreja'.

La primera de las cuatro agrupaciones de la provincia fue La Corte. Desde Puente Genil se presentó todo el séquito del príncipe de las tinieblas, que vendieron su alma al diablo  pues “vi mi destino en su piel y fui tan canalla que en su corte me quedé”. Sus dos pasodobles tuvieron su toque de emoción, ya que el primero reivindicó el papel de los donantes a través de una persona en su lecho de muerte que le escribía una carta a su “donante compañero”. Mientras que su segundo pasodoble trató con mucha sensibilidad la violencia a menores a través de un padre que contó su historia ante un juez, mientras “suenan las campanas del Carmen por el entierro de ese asesino cobarde con las mismas manos que a mi hija mecía”.

Comparsa 'La corte'.

El ecuador de la función lo puso una chirigota novel en Córdoba como era Los auténticos rebujitos. Con un tipo de niños pijos en la Feria de Córdoba, este grupo quiso criticar el elevado desempleo en Córdoba, aunque “ahora todos los parados tienen más tiempo para estar en la feria o puedan tomar el sol con los museos cerrados”. Aunque “la gente no tiene ni para una cerveza, solo nos preocupamos de gilipolleces, cómo voy a pensar en los 12 meses sobre los cordobeses”. Su segundo fue un órdago a la mujer cordobesa. A lo largo de su popurrí contaron su largo día de feria, que terminó malamente en el puesto de los churros.

La segunda parte de la sesión tendría un claro color provincial. Así, la comparsa de Aguilar de la Frontera Una comparsa de diario llegó al Góngora con el cartel de finalista del 2017. Con su característica suavidad en las voces, su primer pasodoble fue un canto de alabanza hacia sus madres, “esa mujer por la que este muñeco de papel puede andar”. Mientras que su segundo fue una denuncia contra la Manada, “esos salvajes que no han tenido una sentencia” a pesar de las “pruebas reincidentes de Pozoblanco y Pamplona”. Tanto en su presentación como en su popurrí tuvo una notoria presencia los sonidos del bajo.

Chirigota 'Los auténticos rebujitos'.

Desde Pozoblanco acudió otra chirigota. En este caso, Con la Iglesia habéis topao. Un grupo de santos que acudieron al Góngora ya que “os echaba de menos pues vais a la Iglesia menos que uno de Podemos”. En sus pasodobles confesaron el sacrificio que cada año supone sacar una comparsa, por eso “te pido perdón por intentar cumplir con tu penitencia”, por eso “debes arrodillarte por cada uno que cumpla el mandamiento de febrero haciendo milagros”. Su segundo pasodoble tuvo como protagonista el obispo Demetrio Fernández por su polémica sobre el aborto, pues “no debes darnos ejemplos si nunca has dado un biberón” o “no conoce el sacrificio y esfuerzo” de cuidar a un niño. Por todo ello, “no retroceda al pasado y le quite a una mujer lo que ha ganado hace años”. Tras su tanda de cuplés esta chirigota interpretó un simpático popurrí con puntos de humor, como a “la moda de los costaleros de llevar los ojos tapados”, al final “echaron al capataz e iremos con perro guía” o “lo malo que es ir acompañado con Judas”.

Comparsa 'La armonía'.

La penúltima agrupación de la noche fue la comparsa de El Carpio La Armonía. Como dijeron en su estribillo “no sabía si la armonía era pintura, música o poesía y tras tanto tiempo perdido, encontré la armonía contigo”. Por este motivo llegó esta agrupación al teatro Góngora para recitar dos pasodobles con una temática inédita en lo que va de concurso. El primero fue una defensa en favor de la lucha diaria que muchas abuelas hacen en casa “para pagar las trampas” de muchos hogares a cambio de “una caricia y cuatro besos”. Su segundo pasodoble tuvo como denominador común la sensibilidad. El grupo cantó una letra sensible sobre el cáncer interpretada con delicadeza por los 15 componentes de esta comparsa. Cerraron su actuación con un popurrí que tuvo mucha crítica social y rematado con un final con toques aflamencados y a ritmo de tanguillo.

Chirigota 'Herederos de doña Mariana'.

Culminó la tercera preliminar la chirigota de Los Papas con Herederos de doña Mariana. Este grupo de sobrinos que viven con su tita-abuela en el palacio “aguantando a la vieja porque la herencia es un pelotazo”. Su actuación tuvo como eje conductor el diálogo constante entre los sobrinos y los herederos. Su repertorio estuvo marcado por el tono humorístico. El primero fue una carta de amor a la mujer cordobesa, en este caso su tita-abuela. Mientras que el segundo mostró su visión sobre la nueva carrera oficial. Tras dos cuplés encadenados, su popurrí tuvo diversos puntos de humor hasta que, al final se descubrió que los sobrinos no eran los herederos, sino “mi hijo que es el mayordomo”.

 

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