Estas son las tres enfermedades contra las que se lucha comiendo ajo

Si tienes algún síntoma, el ajo puede ayudarte a combatirlo

Las tres enfermedades que se combaten gracias al ajo

Las tres enfermedades que se combaten gracias al ajo

El ajo, ese humilde ingrediente que ha sido un pilar en la cocina mediterránea durante siglos, ha demostrado ser mucho más que simplemente un condimento sabroso. Con raíces que se remontan a Asia Central y un viaje a través de Arabia, Egipto, China y finalmente al Mediterráneo gracias a los pueblos nómadas y las rutas comerciales, el ajo no solo ha dejado su marca en nuestras recetas, sino que también ha sido un componente clave en la medicina tradicional desde tiempos antiguos.

Desde el siglo XVI, el ajo ha sido considerado casi como una panacea, utilizado para tratar diversas afecciones. Los componentes clave del bulbo de ajo, como los compuestos azufrados, la alicina, proteínas, fibras y una variedad de vitaminas y minerales, le confieren propiedades que pueden ser beneficiosas para la salud en múltiples niveles.

Desde el Consejo General de Colegios Farmaceuticos, el doctor Ricardo Blanco Escuredo, explica el interés del ajo como medicamento en la antigueda. Entre los componentes que destaca están los compuestos azufrados y la alína, así como las proteínas y los aminiácidos libres, los derivados fenólicos o la fibra.

Según explica, "la Agencia Europea del Medicamento aprueba el uso del ajo como medicamento tradicional en la prevención de la aterosclerosis y también en el alivio de los síntomas del resfriado común".

Para el doctor Ricardo, "la dosis recomendada para un adulto es de 4 gramos al día de ajo o 300mg de ajo pulverizado o encapsulado".

Enfermedades cardiovasculares

Uno de los mayores logros del ajo es su capacidad para favorecer la salud cardiovascular. Actuando como vasodilatador, ayuda a mejorar la circulación sanguínea y reduce los niveles de colesterol y triglicéridos. Además, su efecto antiagregante plaquetario puede ser útil en la prevención de enfermedades cardíacas.

Sistema Inmunológico y prevención de infecciones

El ajo, gracias a sus propiedades antimicrobianas y antibacterianas, ha sido utilizado históricamente para fortalecer el sistema inmunológico y combatir infecciones. Desde resfriados comunes hasta infecciones respiratorias, el ajo puede ser un aliado valioso en la lucha contra enfermedades infecciosas.

Propiedades antioxidantes y antienvejecimiento

Con sus compuestos antioxidantes, el ajo puede ayudar a combatir el estrés oxidativo y, por ende, contribuir a prevenir el envejecimiento prematuro. Este atributo va más allá de las apariencias y se suma a la salud general del organismo.

Digestión y prevención de enfermedades gastrointestinales

El ajo no solo agrega sabor a nuestros platos, sino que también puede beneficiar la salud digestiva. Ayuda a mantener el equilibrio en la flora intestinal, alivia problemas como la apendicitis, y se ha asociado con la prevención del cáncer de colon y estómago.

Cómo incorporar el ajo para combatir enfermedades

Para aprovechar al máximo los beneficios del ajo, es esencial conocer cómo incorporarlo de manera efectiva en la dieta. La dosis recomendada generalmente es de alrededor de 4 gramos al día de ajo fresco o 300 miligramos de ajo pulverizado encapsulado, valorado en un porcentaje específico de alicina. La forma de preparación también puede influir en sus propiedades, por ejemplo, el ajo crudo puede ser más efectivo contra las bacterias cuando se consume inmediatamente después de ser cortado o machacado.

Aunque la toxicidad del ajo es baja, es crucial tener precaución, especialmente en dosis elevadas. Se desaconseja su uso en situaciones de hemorragias activas o antes de intervenciones quirúrgicas. Siempre se recomienda consultar a un profesional de la salud, y en este caso, los farmacéuticos pueden ser aliados valiosos para responder a preguntas y brindar orientación sobre el uso del ajo como complemento a la salud.

El ajo, con su rico perfil nutricional y sus beneficios para la salud, va más allá de ser solo un ingrediente culinario; es una herramienta valiosa en la búsqueda de un estilo de vida saludable. Aunque su fuerte olor puede ser motivo de reserva para algunos, sus propiedades medicinales indiscutibles lo convierten en un activo valioso en la promoción de una salud óptima.