La perspectiva de género en la etapa de Educación Infantil pasa a menudo desapercibida, de ahí la importancia de formar a los profesionales presentes y futuros en coeducación. Un proyecto de innovación docente -Implementación de indicadores para evaluar la coeducación en los materiales curriculares de las Escuelas Infantiles (0-3) y Centros de Educación Infantil (3-6)- avanza en este sentido desde una doble perspectiva. De una parte, «está basado en el desarrollo de las competencias de igualdad de género y coeducación que el alumnado de Grado de Educación Infantil debe adquirir para el ejercicio de su profesión, enmarcado en la asignatura de Orientación Educativa y Lengua Española. Esta línea de acción se sustenta en el compromiso y cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible concretamente en el quinto objetivo destinado a lograr la igualdad de género al considerarla esencial para una educación de calidad», explica la coordinadora del proyecto, la profesora Carmen Corpas.

De otra parte, el proyecto pretende colaborar en la transferencia del conocimiento aportando al profesorado de educación infantil en ejercicio un instrumento de observación con indicadores que les va a permitir evaluar la igualdad de género en diversos materiales curriculares.

Objetivos

De esta forma, el proyecto se propone varios objetivos, entre ellos, identificar variables e indicadores que puedan estar vinculados con estereotipos de género y que pasan inadvertidos para las maestras y maestros de educación infantil que habitualmente desarrollan su propuesta pedagógica basada en una guía didáctica o método publicadas por una editorial para tomar conciencia de dicha perspectiva.

Entre los indicadores que permiten discriminar la existencia de sesgos de género, Corpas menciona el uso del lenguaje inclusivo, los datos biográficos de los personajes femeninos y masculinos, los adjetivos que definen a los personajes o el análisis del contenido (guía, cuentos y canciones): ámbito, diálogo, libertad de acción o no y si la solución del conflicto proviene de un personaje masculino, femenino o sin determinar. También se tiene en cuenta el uso del color, el número de imágenes en que los personajes masculinos y femeninos aparecen cuidando o dedicados al aseo personal o en actividades domésticas.

El resultado de la experiencia es muy satisfactorio y ha puesto de manifiesto la necesidad de formación en el análisis y selección de materiales curriculares.