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CARTA ILUSTRADA

Tener a todo el mundo contento

"Unos con su bicicleta haciendo deporte..." CÓRDOBA

Con lo fácil que sería tener a todo el mundo contento, feliz, cada uno dedicado a lo suyo, a lo que le gusta; unos trabajando, otros disfrutando la jubilación, los parados, cobrando su paro, los políticos a su rollo. ¡Todo el mundo a su rollo! ¡Felicidad! ¡Felicidad a espuertas! Felicidad por doquier. Todo el mundo disfrutando de la vida. Unos con su bicicleta haciendo deporte, otros, andando, dedicados a alcanzar los 10.000 pasos de rigor para gozar de unos parámetros de salud correctos, otros en el mar, nadando, navegando, algunos corriendo, jugando al tenis, como Alcaraz, ¡todo feliz!, o al fútbol, o haciendo fotos de la naturaleza, o viendo el funeral de Isabel II, que a lo mejor dura todavía.

Pero se ve que no puede ser, la felicidad se vende muy cara, la tienen secuestrada, es un bien muy escaso, escurridizo, y queda poca de ella, y no se sabe dónde está para agarrarla. No se lleva.

Hay que tener asustado al personal y tenerlo entretenido, para que no piensen en lo mal que está la cosa, que viene una cosa mala muy gorda, y cuando no es con la pandemia, nos asustan con la nueva ola de bichitos que viene, de los que se sabe bien poco, y para los que no estamos preparados, ni hay vacuna para doblegarlos, metiéndonos las cabras en el corral. Hablan de las danas tan terribles que se acercan, restos de huracanes, dicen que el mar está muy caliente, mucho, meten miedo con la gripe del mono, con el choque de Andrómeda contra la Vía Láctea, con el meteorito que se acerca, y al que van a tratar de desviar chocando contra una de sus lunas, si pueden. Quiera Dios que no se equivoquen, y en vez de desviarlo, lo pongan más en línea directa con la Tierra.

La felicidad se ha perdido. Hay mucha gente que la busca, pero no la encuentra. ¿Existe? ¿Queda algo de ella? ¿Dónde está? Quitad esa palabra del diccionario que nadie sepa lo que es, ni que existe, ni lo que significa, y cambiadla por esta otra, que interesa más y que da mejores réditos políticos, a la que llaman: miedo. Anotadla con letras grandes, y que salga en todas las páginas, en lo alto de la hoja, que se vea bien, de forma, que cuando alguien entre, se meta en la cueva del lobo, y vea que el miedo está en todas partes, y sepa lo que es, y lo que lo produce. Los gobernantes y otros tunantes son los fabricantes del miedo. Miedo que cada día engorda con una cosa nueva; más terrible, lo más, único, y si la gente no traga, porque ya no cree a nadie, ¡pues entra en escena el botón rojo nuclear. ¡ Pa cagarse! ¡ Miedo al final! ¡La traca! H

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