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María Olmo

LA RUEDA

María Olmo

Del 'agua va' al 'mónicas, putas'

Van a expulsar del colegio mayor Elías Ahúja de Madrid al muchacho que llamó a gritos «putas» «ninfómanas» y les anunció lo que les pasaría en una capea a las vecinas alumnas del colegio mayor Santa Mónica, pero si se fijan en el vídeo (en la web de este periódico), después del inusitado pregón todas las ventanas del centro estudiantil emisor se iluminan de golpe, ocupadas por sus residentes, en una coreografía que implica a muchos, no solo al que vocea. De hecho, en estos casos el actor no suele ser el líder, sino un novato que quiere caer bien. Su tono de voz puede prestarse a muchas interpretaciones, desde la borrachera plena hasta los sonidos de la berrea... O es un grandullón con el vozarrón correspondiente, como han dicho sus compañeros. De momento, se presentarán disculpas públicas, se suspende la capea de convivencia entre ambos colegios, y España se ha llenado de indignación y análisis, con una gran preocupación por la «cultura de la violación» que recogen las frases. Hasta la fiscalía va a investigar.

Mientras, las «mónicas» entrevistadas por la televisión dicen que no le dieron importancia, que es una broma. Pregunto a varias personas y me dicen más o menos lo mismo: es desagradable y machista, pero son las burradas de los colegios mayores, peor son las novatadas. En las redes hay también gente que dice que ni caso, aunque la mayoría expresa rechazo. Al parecer es una tradición según la cual los chicos del antiguo colegio mayor de Pablo Casado (vaya forma de volver a la actualidad ha tenido el expresidente del PP) dan un bramido de bienvenida a las chicas del colegio vecino, y reciben respuesta, no crean. Gritos de guerra estudiantiles, a los que hasta ahora nadie ha hecho caso. No pongo en duda que luego serán amigos y que probablemente no haya que lamentar incidencias del repugnante machismo que indica la supuesta bienvenida. Lo que más asombra es que los estudiantes, y antiguos residentes, definan esta gracieta medieval como una «tradición», lo que pone de relieve la hipocresía del colegio mayor al expulsar a su alumno, como si en todos estos años no se hubieran enterado de nada. El escándalo trae el arrepentimiento, por lo visto. Así que los muchachos del Elías Ahuja no son conscientes del contenido de las calificaciones que lanzan a las chicas, ni estas las interpretan como ofensas ni temen relaciones sexuales en las que no medie ese «sí es sí» que justo ayer entró en vigor. Cabe preguntarse por qué en el siglo XXI esto sigue siendo una broma.

En Córdoba, hace años, los chicos de los colegios mayores sacaban a los novatos de paseo para que las chicas de las residencias les tiraran cubos de agua desde las ventanas al grito de «agua va» y otras lindezas, y luego se iban todos juntos de fiesta. Demasiado suave, demasiado bonito.

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