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Diario Córdoba

Antonio Gil

PARA TI, PARA MÍ

Antonio Gil

Cuatro templos en las noches hinojoseñas

El templo de Dios, el templo del pueblo, el templo de la cultura y el templo de cada persona

Hoy se clausura en Hinojosa del Duque su Feria del Libro, que se celebra en torno al solsticio de verano, en la que coinciden cuatro hermosos templos en su plaza de la Catedral de la Sierra: el templo de Dios, en la iglesia parroquial de san Juan Bautista; el templo del pueblo, enfrente, en el Ayuntamiento; el templo de la cultura, en los stands de la Feria del Libro; y el templo de cada persona, templo sagrado porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, y por tanto, goza de la máxima dignidad. Esta noche, en la clausura de uno de los acontecimientos culturales del año, presentaremos el libro ‘Las 7 joyas de Hinojosa’, escrito por Juan José Primo Jurado y un servidor de ustedes, titulo que se une a los ocho libros que hemos dedicado a este pueblo, que los hinojoseños llevamos en el alma y que resplandece en la historia por su riquísimo patrimonio histórico-artístico, sus tradiciones y su religiosidad reflejada en casi 20 templos, entre iglesias, ermitas y capillas dedicadas al culto. Ciertamente, nuestro libro recoge «siete joyas» de Hinojosa, pero no hablamos de esa «octava joya» que es «la persona», sus habitantes actuales, los que tuvieron que marchar fuera en busca de trabajo y de posibilidades, --sobre todo, las «corrientes migratorias» de los años 50 del pasado siglo XX--, las generaciones que han aportado su «saber y hacer» para conservar y enriquecer el patrimonio. En nuestro libro, que presentaremos hoy, dirigimos una mirada contemplativa a los valores patrimoniales y artísticos de Hinojosa del Duque, pero fijándonos en el valor supremo de las personas. El hombre moderno comienza a experimentar la insatisfacción que produce en su corazón el «vacío interior», la trivialidad de lo cotidiano, la superficialidad de nuestra sociedad, la incomunicación con el Misterio. Son bastantes los que, a veces de manera vaga y confusa, otras de manera clara y palpable, sienten una decepción y un desencanto inconfesable frente a una sociedad que «despersonaliza» a las personas, las vacía interiormente y las incapacita para abrirse a la trascendencia. Este caminar a lo largo de los últimos tiempos tiene un grave riesgo: Inconscientemente hemos terminado por creer que la razón nos llevará a la liberación total. No es así. Nos lleva al enfrentamiento, a las desigualdades, a las más terribles rupturas. Son muchos los que no saben muy bien dónde fundamentar su vida ni a quién acudir para orientarla. No se sabe dónde encontrar los criterios que puedan regir la manera de vivir, pensar, trabajar, amar o morir. Todo queda sometido al cambio constante de las modas o los gustos del momento. Por eso, el libro que dedicamos a las «joyas de Hinojosa», no habla de la principal de todas, configurada por «cada persona». Sería una pena que nos quedáramos en la admiración del patrimonio material, relegando o acaso olvidando el patrimonio humano. Necesitamos reaccionar. Y vivir con un corazón más atento a la verdad última de la vida; detenernos para escuchar las necesidades más hondas de nuestro ser; sintonizar con nuestro verdadero yo. La Feria del Libro, que se clausura esta noche en Hinojosa, no puede limitarse a la presentación de unos autores y de unos libros, sino a algo mucho más importante: el aroma de una nueva cultura que proteja a cada persona, que ensalce y cuide a cada habitante, que llene tantos «vacíos» como nos producen grandes tristezas. Nuestra cultura está necesitada de bondad. Cada palabra agresiva que se pronuncia, cada mentira que se dice, cada violencia que se comete, nos está empujando a todos hacia una sociedad menos humana y más destructiva. No es fácil vivir hoy en esta actitud de respeto, amistad y acogida. Lo fácil es endurecernos cada día un poco más y defendernos atacando y haciendo daño. Alguien, Jesús de Nazaret, pidió a sus discípulos que al anunciar el reino de Dios, su primer mensaje fuera para ofrecer paz a todos: «Decid primero: ‘Paz a esta casa’». La paz es un regalo de Dios. La paz que une, crea convivencia y propicia el desarrollo de un pueblo.

 ** Sacerdote y periodista

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