No querría vivir en un mundo en el que Gloria Steinem no existiese. En el que no hubiera existido. Probablemente hoy no estaría aquí, no sería la mujer que soy, si no fuera por Gloria. A sus 87 años continúa haciendo Historia, escribiendo Nuestra Historia: la de las mujeres que no tememos alzar la voz y el puño y dedicar nuestra vida al activismo feminista.

Le debemos tanto... No solo se merece el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Se merece todos los Premios y las «gracias» por parte de cada una de nosotras por construir nuestra identidad, por forjar un legado feminista, por pasarse la vida en la carretera luchando por la igualdad de derechos entre géneros, clases y razas, por no parar nunca de hacer nuestro el futuro.

Esta icónica feminista, que recientemente ha visto cómo el comienzo de su lucha se convertía en la serie Mrs. America (HBO, 2020) y que no teme decir que odia la película The Glorias que hizo a modo de homenaje Julie Taymor, sigue dando caña porque el periodismo en el que ella se inició era una parte más de la revolución y hoy carece de verosimilitud, y sabe que aún queda mucho por hacer, comenzando por la brecha salarial y la falta de igualdad de oportunidades.

A lo largo de este tiempo, con su nomadismo (un sinónimo de libertad para ella), no ha parado de contar historias, todas las que ha ido recopilando cada vez que ha hablado en público ante desconocidos y que han terminado conformando La Historia de las Mujeres. Por eso celebro vivir en un mundo en el que ella exista y tomo nota de su lucha, la nuestra, para cuando Gloria deje de ser eterna, que la batalla la libramos todas al levantarnos cada día.

Nos ha enseñado que tenemos voz, que somos capaces de hacernos escuchar, que el poder nos teme y la risa nos hace libres. Hoy somos dueñas de nuestra Historia gracias a ella y celebramos esta condecoración como una parada más de su ruta en la carretera, sabiendo que somos revolución y futuro por Gloria.

Y no veo la hora de que llegue el momento en el que pronuncie su discurso en Oviedo, porque pienso acompañarla en esta aventura –en nuestra aventura–, plantarme allí para verla aunque sea de lejos para gritarle «¡Gracias!» por todas las que no han podido hacerlo porque la violencia machista y el patriarcado las ha acallado o las ha asesinado. Por Ellas, por Nosotras. Por las que vendrán.

* Escritora y periodista