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ASTRONOMÍA

Tu primer telescopio

El telescopio suele ser un regalo corriente cuando llegan las fechas navideñas. Hoy vamos a dar 6 consejos básicos para saber elegir cuando se adquiere uno por primera vez

 

Varios modelos de telescopios expuestos en una tienda especializada. - DANNY CAMINAL

En estas épocas cercanas a la navidad muchos astrónomos recibimos la pregunta típica de «me gustaría comprarme un telescopio ¿qué me recomendarías para empezar?». Muchas veces el telescopio es un regalo de navidad o de reyes para alguien, quizá una niña o un niño de alrededor de 10 años con interés en la Astronomía. Ciertamente, la elección del telescopio correcto es fundamental a la hora de ‘engancharte’ al fascinante mundo de las estrellas, pero desgraciadamente (y sobre todo para los más pequeños) esto no suele hacerse de forma correcta. Hoy vamos a dar 6 consejos básicos para saber elegir tu primer telescopio.

1. Entiende lo que es un telescopio

Un telescopio es un dispositivo que permite recoger la luz de objetos lejanos y ampliarla. Lo más importante de un telescopio es, por lo tanto, la capacidad que tenga de recoger luz. Esto es, lo grande que sea la lente o el espejo que sirve para ello. En la jerga astronómica, se conoce como la ‘apertura’ (D) de un telescopio.

Dicho de otra manera, lo más importante de un telescopio NO SON los aumentos que da, sino cuánta luz es capaz de recoger.

Prácticamente todos los telescopios pequeños que se venden en grandes almacenes, jugueterías y tiendas no especializadas se publicitan con «este telescopio llega a los 300 X» (‘X’ son los aumentos). ¡Pero esto no es lo importante! De hecho, ¡no vas a ver nada con ese telescopio a 300 aumentos! En Astronomía, salvo en el caso de observar la luna y los planetas, casi siempre trabajamos con muy pocos aumentos (25-100 X). Esto es particularmente importante si es la primera vez que usas un telescopio, o si el destinatario del telescopio es una niña o un niño. Es FUNDAMENTAL usar pocos aumentos para poder recoger más luz y tener un campo de visión más amplio.

Precisamente, a esos telescopios baratos que se venden con muchos aumentos yo los llamo «destroza-aficiones». Se van a usar una o dos veces como mucho, pero van a ofuscar tanto a su dueño que quedarán pronto relegados en un rincón de casa como adorno cogiendo polvo.

¿Cómo recoge la luz un telescopio? Hay tres métodos: usando lentes (hablaríamos de telescopios refractores, que usan la refracción de la luz, los más comunes), usando espejos (telescopios reflectores porque ‘reflejan’ la luz) o una combinación de lentes y espejos (generalmente se llaman catadióptricos, pero aquí hay muchas subclases).

2. Entiende qué es el aumento y cómo se consigue

Además de la apertura, el siguiente parámetro que tiene un telescopio es ‘la distancia focal’ (F) de la lente o el espejo. En breve, sería la longitud del tubo óptico. Dado que hay tubos y tubos, una definición más real es la distancia desde la lente o espejo hasta donde se hace foco. Aquí es donde entra en juego un accesorio clave: el ocular. Como su nombre indica, el ‘ocular’ es donde se coloca el ojo para ver. Un ocular consta de varias lentes que hacen ampliar la imagen que ha dejado el telescopio en el foco. Así, los oculares nos van a dar LOS AUMENTOS y EL CAMPO DE VISIÓN de un telescopio. Esto lo repetiré más abajo, pero quiero decirlo aquí también: tener buenos oculares es tan importante (o más) que tener un buen telescopio. Si el telescopio es bueno pero los oculares son malos, estás desaprovechando el potencial de tu instrumento. Desgraciadamente los oculares que suelen acompañar a todos los telescopios no suelen ser de buena calidad.

Los oculares también tienen distancia focal. Este numerito oscila entre los pocos milímetros (3-4 mm) y los 40 mm. A menor distancia focal en el ocular, mayor aumento obtenemos. Así es como se calcula el aumento de tu telescopio + ocular: se divide la distancia focal del telescopio entre la distancia focal del ocular. Por ejemplo, un telescopio con distancia focal de 600 mm al que se le acopla un ocular de 6 mm (una barbaridad) dará 100 aumentos. El mismo telescopio con un ocular de 20 mm tendrá sólo 30 aumentos (infinitamente mejor para iniciarse).

3. Entiende lo que es la montura del telescopio

Fácil, la montura es, en primera aproximación, el trípode del telescopio. Esta parte puede ser importante, o no, dependiendo del uso que se quiere dar al telescopio. Las monturas más sencillas son las ‘altazimutales’. Mueven el telescopio arriba-abajo y derecha-izquierda. Son las que se recomiendan para iniciarse. Pero si se quiere llegar más allá es necesario tener una montura ecuatorial. Con cuatro ejes (2 para orientar el telescopio al polo celeste y otros dos para moverse en las coordenadas celestes, ascensión recta y declinación) una montura ecuatorial permite ‘seguir’ el movimiento de los objetos en el cielo. Obviamente, hay que calibrarla, es más pesada, más cara, y más complicada de usar (no recomendable para niños). En los últimos tiempos se están promoviendo monturas que están motorizadas. Su precio es mucho más elevado, pero permiten hacer astrofotografía o apuntar directamente, con el móvil incluso si tiene conexión WiFi, a cualquier objeto celeste visible en el cielo (buscar objetos en el cielo no es tan trivial como podría parecer y hay también que aprender a hacerlo).

4. Ten claro para qué quieres el telescopio

Si lo que estás buscando en algo sencillo para iniciarte o para niños, lo mejor es descartar la montura ecuatorial y considerar un telescopio de sencillo manejo. En mi opinión y experiencia personal, los telescopios reflectores en montura Dobson son perfectos en esto: captan mucha luz, son fáciles de manejar y trabajan muy bien a poco aumentos. Un buen refractor (idealmente del tipo ‘apocromático’, aunque estos son los más caros por la calidad de las lentes) es recomendado para observaciones de planetas e incluso para fotografías de regiones largas del cielo. Eso sí, si estás considerando la astrofotografía de objetos difusos (todo aquello que no son planetas), sin duda necesitas una montura ecuatorial.

5. Además del telescopio, adquiere un buen ocular de bajo aumento

Lo comenté arriba: un ocular de bajo aumento es todo un acierto y yo diría que indispensable. Los oculares muy buenos, no obstante, pueden llegar a costar más que el propio telescopio. Reservate el 20% del presupuesto que tengas para comprar un ocular de entre 40 y 25mm. Si no tienes cerca una tienda especializada hay multitud de empresas por internet en las que puedes adquirir instrumentos astronómicos a buen precio. Para empezar usa siempre el ocular de bajo aumento: con un campo de visión más grande y recogiendo más luz, te será muchísimo más sencillo encontrar tu camino en los cielos. Una vez tengas centrado tu objeto (puede ser un planeta), cambia el ocular a otro de más aumento (20 - 10 mm). Utiliza únicamente oculares con distancia focal inferior a 10mm para objetos muy brillantes y noches de buena calidad

6. Asesórate hablando con los expertos

Además de las tiendas especializadas, es buena idea contactar con la asociación astronómica local y hablar con ellos. En Córdoba tenemos a la Agrupación Astronómica de Córdoba. Seguro que te invitan a alguna de las observaciones que realizan de forma periódica, podrás usar sus telescopios para comparar, escuchar sus experiencias e impresiones.

Un telescopio puede acompañarnos durante años y hacer las delicias de muchas noches. Te permitirá ver con tus propios ojos cosas que quizá pensabas que sólo estaban al alcance de los astrofísicos profesionales. Elegir un telescopio sin asesoramiento lleva, casi con toda seguridad, a mucha frustración y dejadez. Pero hacerlo de forma correcta te llevará a muchas satisfacciones.

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