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REPORTAJE

Ochomiles en invierno

Txikon, en el Everest, y Wielicki, en el K2, lideran las dos expediciones que ya trabajan en el Himalaya para subir las dos montañas más altas del planeta en las condiciones más adversas

 

El polaco Wielicki, en el K2. - CÓRDOBA

Txikon, durante los trabajos en la Cascada del Khumbu del Everest. - CÓRDOBA

JORDI TÍO
13/01/2018

Pocos alpinistas se atreven con los grandes colosos del Himalaya y del Karakórum (Pakistán) en invierno. Normal: temperaturas de 50 grados bajo cero, vientos de 120 km/h y hielo, mucho hielo, no conforman el mejor escenario para plantarle cara a cualquiera de los 14 ochomiles, que presentan unas condiciones más llevaderas en primavera, periodo que concentra a miles de montañeros en esa zona. Por eso los campos base de las grandes cumbres se vacían entre diciembre y marzo, pero no siempre.

De hecho, desde hace pocos días, dos grupos se encuentran a los pies del Everest (8.848 metros) y del K2 (8.611 m.) con dos retos mayúsculos por delante: el del vasco Alex Txikon, de 36 años, que aspira a coronar el techo del mundo en invierno y sin la ayuda de oxígeno embotellado, algo nunca hecho, y el del polaco Krzysztof Wielicki (68 años), al frente de un grupo que sueña coronar la segunda cima más alta de la tierra, el K2, el único ochomil que nunca ha sido escalado en pleno invierno.

«Espero que el Everest sea más amable esta vez», explicaba Txikon el pasado diciembre poco antes de partir. Un deseo que no se cumplió hace un año, cuando tuvo que abandonar entre lágrimas después de haber alcanzado hasta en tres ocasiones el collado sur, casi a 8.000 metros. Pero la meteorología no le ayudó en nada, más bien hizo todo lo posible para que desistiera.

Pero ahí sigue Txikon, con 11 ochomiles en su palmarés, de nuevo trabajando estos días en la Cascada del Khumbu, equipado con cuerdas fijas y escaleras esta peligrosa zona de profundas grietas y hielo que separa el campo base del campo uno (6.050 metros), una dura tarea que obliga al grupo a cargar diariamente hasta 25 kilos de material y que supone un gran desgaste, algo que pasó factura a Txikon la última vez.

«No podemos castigarnos tanto en esta parte baja, hay que repartir más el trabajo», explica el alpinista de Lemoa (Vizcaya),

A unos 2.220 kilómetros de distancia de donde se encuentra Txikon, la élite del alpinismo polaco trabaja también a destajo en los primeros tramos del K2. Krzysztof Wielicki, leyenda del montañismo, comanda una expedición que quiere alcanzar esa cima en invierno como sea.