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Hoy

Homeopatía

 

Yo no poseo preparación técnica como para defender una u otra medicina, o religión, o ideología, o moda, porque, aunque la tuviese, prefiero emplear mi tiempo y mi salud en placeres más... evanescentes, pues mi vida pasa, y yo no soy quién para nada, y bastante tengo con aguantarme a mí mismo, y que cada cual piense, elija o ame lo que quiera, sin molestar a otros, claro, o solo a su coima, si se lo aguanta, claro. Yo lo único que digo es que llevo cuarenta años tratándome con homeopatía, y no me considero tan tonto como para seguir usando algo que no me sirve; por supuesto, bajo la dirección de un profesional; nada de medicarme al gusto de aficionados o de mi hipocondría y loco entender. Yo lo único que digo es que la homeopatía es solo una herramienta, que depende de quien la utilice. Yo lo único que digo es que si tengo una enfermedad, lo que busco es curarme, y ojalá lo consiguiera solo con el efecto placebo. Y así, si me duele una muela, voy al dentista; si necesito una operación, voy al hospital; si se me estropea el coche, voy al mecánico, y si ese dentista o cirujano o mecánico o peluquero o profesor o cocinero no me sirven, pues me busco otro, porque tengo la opción de hacerlo así y nadie tiene que imponerme nada ni juzgarme por nada. Yo lo único que digo es que a cualquier profesional le puede fallar su oficio en un quirófano, en un astillero, en un taller, y se hunde un barco, o se viene al suelo un avión, o se rompe un puente; y que hay muchas maneras legales de quitarse la vida con alcohol, con tabaco, con drogas, con comidas, con estéticas, con estrés, con dependencias, con humillaciones. Yo lo único que digo es que cuando algo no vale, acaba por abandonarse y olvidarse sin necesidad de que nadie lo prohíba. Es decir, que si hay médicos titulados que no se interesan por la homeopatía y enfermos que no la quieren, la homeopatía se acaba por sí misma, o tal o cual medicamento, coche, libro, costumbre. Yo lo único que digo es que a qué viene esta moda de prohibir, después de tantos años. Y yo lo único que digo es que por qué no me dejan en paz para que elija lo que me dé la gana, fumar lo que quiera, beber lo que quiera, comer lo que quiera, vestir lo que quiera y votar lo que quiera, mientras no moleste a nadie ni a mí mismo, claro.

* Escritor

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