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CRÍTICA

Noche de talento flamenco

 

FRANCISCO DEL CID / CÓRDOBA
13/11/2017

CORDOBÁN FLAMENCO
INTÉRPRETES: Pedro El Granaíno, Patrocinio Hijo, José Plantón ‘El Calli’, Moisés Vargas, Niño Seve, José Tomás Jiménez, Yolanda Osuna.

Con un teatro lleno se celebró la 20ª edición del Cordobán Flamenco, que organiza la Asociación de Artistas Flamencos de Córdoba, cuyo cartel, a priori, sugería una más adecuada limitación horaria. No fue así, y tuvo sus aspectos negativos, que indujeron a parte del público a ir abandonando la sala antes de finalizar las cuatro horas de exposición escénica. Y es que cuando la oferta, aunque sea de calidad, como es el caso, es excesiva, puede producir el efecto contrario al deseado.

Esto fue la constante en los festivales veraniegos, en los que la obligada selección natural la ha relegado a lo puramente testimonial. Lo artístico se inauguró con dos solos de guitarra de ese nuevo talento que es José Tomás, que demostró un gran sentido flamenco y un dominio impecable de la técnica. Su taranta y la soleá fueron un dechado de arte y buen gusto. El cante del joven Moisés Vargas tamizó un ferviente deseo de agradar que consiguió, sobre todo en la tanda de soleares con el discutido estilo de Charamusco como eje central. Por Huelva, de donde es natural, se ganó al público con una tanda de fandangos, algunos del gran Paco Toronjo y otro de su cosecha alusivo a Córdoba. José Plantón El Calli, deseoso también de dar todo en este Cordobán, comenzó con las malagueñas del Mellizo, que continuó con su soleá, bulerías y fandangos, algunos marca de la casa. Su voz de hondo metal gitano tuvo un complemento muy rico, pero extremado, en la guitarra de ese talento que es Niño Seve. El encadenamiento de tonalidades y su infinito número de falsetas traslucen su categoría guitarrística que reclama un cierto protagonismo concertístico en solitario, ya que condiciones le sobran para ello.

La expectación despertada por Pedro El Granaíno cuando ya una buena parte del público se había marchado se concretó en una magnífica soleá, para después adentrarse en el mundo morentiano, continuar con unas bulerías y ya a capella acometer una tanda de fandangos acordándose de Caracol. Acreditó el porqué de sus constantes solicitudes en la geografía flamenca con una intensa pero breve actuación. Los bises solicitados por el público quedaron para otra ocasión. Patrocinio Hijo le hizo un acompañamiento sobrio y rico a la vez, sin excesos virtuosísticos, consecuencia de un sólido y recíproco entendimiento.

Un aparte para esa gran bailaora que es Yolanda Osuna. Todo lo que hizo con su magnífico grupo demanda, en solitario, cualquier escenario magnificente, ya que su diseño así lo exige. Bellísima la petenera con un Bernardo Miranda en artista, complemento ideal, junto con el resto del grupo de su exitosa actuación.

Al inicio de esta larga velada, Manuel del Rosal, de la Peña El Mirabrás de Fernán Núñez, recibió el Cordobán Flamenco de la asociación por los 50 años de vida de esta emblemática institución flamenca. El bailaor y coreógrafo Antonio, emocionado y agradecido, recibió la Insignia de Oro de esta asociación, que lleva veinte años dignificando nuestros valores flamencos.