Las negociaciones con Cataluña no iban mal, nadie le hacía ni caso, y el único alimento del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, es poder argumentar permanentemente su agravio. Se deja atrapar en Cerdeña y ya está de nuevo en titulares. Encima parece que el juez lo deja libre por la isla. Jugada maestra. .

Las negociaciones con Cataluña no iban mal, nadie le hacía ni caso, y el único alimento del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, es poder argumentar permanentemente su agravio. Se deja atrapar en Cerdeña y ya está de nuevo en titulares. Encima parece que el juez lo deja libre por la isla. Jugada maestra.

Las negociaciones con Cataluña no iban mal, nadie le hacía ni caso, y el único alimento del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, es poder argumentar permanentemente su agravio. Se deja atrapar en Cerdeña y ya está de nuevo en titulares. Encima parece que el juez lo deja libre por la isla. Jugada maestra.

Miriam P. Jiménez (Córdoba)