Según las Naciones Unidas, «la educación puede lograr que las personas cambien sus actitudes y conductas, sobre todo, anima a los jóvenes a pasar a la acción». De hecho, según una encuesta realizada a 100.000 jóvenes de entre 16 y 25 años en diez países por la Universidad de Bath en Inglaterra, el 59% de los jóvenes afirma sentirse preocupado por la situación y más del 45% señala que esta preocupación afecta a su día a día. 

En línea con esto, un estudio elaborado por la Universidad de Stanford demuestra que las asignaturas relacionadas con el cuidado y la protección del medio ambiente, además de generar un interés genuino en los jóvenes, benefician a los estudiantes de cualquier edad hasta el punto de que el 83% mejora su comportamiento ecológico después de haber recibido educación en materia medioambiental. El próximo 31 de octubre arranca la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Glasgow. Bajo el lema Uniendo al mundo para hacer frente al cambio climático, la COP 26 pretende acelerar la acción por el clima para cumplir los objetivos que se marcaron en el Acuerdo de París de 2015. Para cumplirlos es crucial que las generaciones más jóvenes sean conscientes de la magnitud del problema y de cómo hay que actuar.