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Diario Córdoba

CRÍTICA TEATRAL MÚLTIPLE

Arte cómplice

Nueva noche de montajes en la Feria de Artes Escénicas de Palma del Río

Representación en la Feria de Artes Escénicas del miércoles. GERARDO SANZ

Lenguaje antes del pecado, antes del discurso y del sintagma dramático: lenguaje abierto a los sentidos posibles. Las artes escénicas este 6 de julio inician un recorrido donde el primer espectáculo y el último convergen: trazan un redondel, pues se trata de la torsión de nuestro eje vertical hasta perder el sentido. En esta libertad de lo posible figuran los objetos felices del arte del circo y la danza contemporánea. Se ha de estar allí, a su lado o frente a él, para ver la complicidad de las artes designada por un lenguaje directo que curiosamente no precisa de palabras: el gesto impera, el signo se proclama y el teatro físico se evade hacia sí y con nosotros.

Con Murmullo, de la artista Vinka Delgado, entramos a un espacio ya ocupado por dos cuerpos sin rostro y sin vida, vestidos sobre sus sillas. El hecho de mostrar ojos, nariz y un surco bajo ella no significa que vean, que respiran y que hablen. Y sin embargo, se comunican: la danza contemporánea y el circo son los encargados de desarrollar una lengua sobre el plano que plegará hacia sí el tiempo de una espera. Las caretas erguidas muestran la apariencia de lo que yace, y nos gritan desde su rostro cerrado: ‘HELP’. La imagen se ve y se llora. Se dilata y se encoge, pero no se deshace sola del peso que la domina: necesita de otro, necesitaba ayuda. Letras discurren: ‘Espere su turno’. Esperar, el tiempo se ralentiza a ritmo de una música sin alma y sin mirada para acelerarse en el gesto siguiente. El tiempo que vemos, los cuerpos y sus títeres, era subjetivo. Sobre la superficie lívida y sin brillo los títeres ceden su careta y adquieren movimiento. Inversión profunda: bella imagen-espejo que dota de vida a lo inmóvil mientras que el cuerpo se opaca y pierde el equilibrio. En el plano que aguarda, la dramaturgia del circo encuadra una superficie orgánica y móvil sobre la barra vertical, desbordando su límite de objeto, dotándola de tensión oblicua. Bunraku actualizado que cuestiona quién es marioneta y quién su manipulador; quién está vivo y quién muerto si todos danzan en la inmanencia de este espacio ausente y temporal.

Uno de los montajes que se pudo disfrutar en la Feria de Artes Escénicas. GER

Confluencia entre las artes, plano de planos en una suerte de sistema significante donde encuentros entre diputaciones, profesionales y el ser del arte visibilizan las dificultades comunes cuando la sombra que uno arrastra y proyecta coincide con la silueta del que tienen enfrente. Todos comparten contorno, porque viven y mueren de lo mismo. Ramón López, todavía creyente de utopías y director de esta 39 edición de Palma. Feria de Artes Escénicas, inaugura el sintagma de la realidad teatral con las palabras ‘feria’, ‘piña’ y su devenir en ‘piñata’. Complicidad inherente que se reconoce desde Cofae, coordinadora de ferias de artes escénicas, para premiar a Daniel Galindo, a la comunicación cultural y a su diálogo con el teatro.                          

Difusión y acercamiento entre la sociedad y la cultura; ruptura explícita de la distancia entre intérpretes y público. Antígona 3x3,5, obra que estrena en castellano Companhia do Chapitô, apedrea esta cuarta pared con ligereza y gracia. Escenografía en un trazo, la teatralidad se debe al movimiento significante del gesto que representa la salpicadura de sangre, el hedor de la podredumbre y la dureza de una pared de ladrillo. Significancia que domina el plano dirigido por José C. García y Claudia Noyoa, cuando las luces expresan la densidad de la sangre a la vez que delimitan el cuadrado por el que las palabras narradas van por detrás del gesto. Entre proposiciones, los personajes transmitan unos en otros, y la continuidad queda enhebrada. Solos y relucientes, Susana Nunes, Pedro Diogo y Tiago Viegas construyen un discurso original en el que la calidad gestual y su volumen entonado facilitan la lectura de los sentidos simbólicos en cuanto a referencias que acercan el pasado trágico al presente más inmediato. El gesto es el medio; es el lenguaje que significa lo literal, inequívoco y cómico. El verse reconocido en la situación, la configuración de una imagen simétrica y doble, entre público y teatro, arranca un aplauso espontáneo. La risa también se suma al juego y se dispara, pues todo signo es reconocido gracias a la habilidad del elenco. ‘Qué disparate’.

La palabra se emancipa del gesto y adquiere su espacio en El Avaro de Molière, cuando se muestra formando parte de la serie ‘avaricia’, ‘dinero’, ‘banca’, ‘usura’, ‘desahucio’ y ‘miseria’. Se revelan como ejes de la fiesta musical dirigida textual y espacialmente por Ricardo Iniesta. Estructura que esconde trazos-palabras, puerta que abre y cierra al ritmo marcado por Juana Casado y Lucía You, espacio operativo que metamorfosea la avaricia en sus múltiples caras. Todo elemento gira en su lengua móvil, exponiendo dos caras, dos puntos de vista en cada secuencia y en cada puerta. El sentido adquiere el grafismo de un interrogante sobre el escenario. En su camino horizontal, se desplaza en la alternancia de tonalidades e insiste en las melodías sobre las que las palabras danzan en formas de deseo. ‘Todos me miran y se ríen. Todos sois cómplices de este robo’— nos dice La avaricia, encarnada con talento y mimo por Carmen Gallardo. Ella ha bajado del escenario cuando el público era enfocado. Y nos hemos visto:  con ella y con los nuevos caminos, nuevos pecados.

¿Qué significa la palabra dicha?

La palabra ‘dicha’, ¿significa amor o arca? Trazo doble que depende de la voz que desea. A su vez, la palabra ‘amo’ se desdobla en la vía del amar o la de poseer. Imagen de enantiosema que comunica con la obra dirigida por José María Roca. Reflection es multiplicidad, a la vez reflejo y reflexión, Imagen-espejo e imagen pensada: imagen doble de un objeto que escapa en todas da direcciones, y sobre todo en el sentido de su propio contrario. El sentido sigue danzando entre dos cuerpos cuya organicidad se retuerce sobre la superficie del plano. Son los dos hilos que estructuran la imagen virtual proyectada, que por sí misma disuade al párpado y se deshace de los márgenes en busca de sus propios gestos, de su propia soledad fascinante. La virtualidad refleja y manipula las siluetas gracias a una singularidad que permanece entre los brillos de dos cuerpos en movimiento: el deseo y su poética de la doble imagen, del doble sentido y de su desamparo como unidad inmóvil.

Roca y los bailarines-acróbatas han creado una lengua intransitiva en la que impera el infinitivo, pues se trataba de ver, de reflexionar, de reflejar, de sufrir, de desear. Con ello, Reflection es una revitalización teatralizada del espacio del sentido, donde los recursos técnicos y audiovisuales dirigen la descomposición frontal en signos y sonidos que se abrazan a cada instante, afirmándose en la distancia de un cuerpo actual y su imagen vista y tratada. Desenfoque intencional que culmina en colapso y ruptura de la forma en favor de su posibilidad, sea en espacios recortados del mundo o en cuadros de guerra y masacre: no cerremos los ojos a estas imágenes que reflejan lo que somos precisamente por lo que elegimos mirar. ¿Somos la imagen que nos devuelve el espejo? Mientras tanto, arde la imagen.  

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