A falta de los últimos datos del cierre del ciclo, el certamen de arte floral contemporáneo de Córdoba Flora 2022 igualará o, incluso, superará a la edición del 2021, al haberse registrado ya el pasado martes, y pese a unos primeros días de lluvia, unos 124.000 visitantes.

Al respecto, de esta quinta edición de Flora se recordará el trabajo de la ganadora, María Eugenia Diego (Zamora, 1989), alma del estudio Kokon, arquitecta que se ha hecho acreedora al premio de 25.000 euros por su obra Ovidio, y que transformó las rígidas líneas y el blanco del patio central del Palacio de Orive con estructuras donde predominaban el esparto como si fueran misteriosos grandes animales en reposo.

Por su parte, Cordero Atelier (Sara Uriarte, 1989), segunda este año con un premio de 10.000 euros por su obra El camino a través del camino, expuso en el Patio de las Columnas del Palacio de Viana. Sara Uriarte se inspiró en los micelios de los hongos, de los que se han descubierto no hace mucho tiempo que comunican a todo un bosque transmitiendo información y nutrientes a árboles, matorrales y pequeñas especies, para recrear un paisaje futurista de cambios de estructuras, todo ello muy en consonancia con el lema de esta edición: Metamorfosis.

60 actividades y 80 artistas, entidades y firmas se sumaron este año a los programas paralelos

La británica Emma Weaver ha sorprendido con Liminar, un estanque de lirios visible desde una estructura con cristales y espejos que daban imagen diferente de la obra instalada en el Patio del Reloj del Palacio de la Merced; mientras que Maurice Harris hizo lo propio con Una perspectiva de color, con una explosión de tonos tomando el patio principal del Museo Arqueológico a base de vigas-guirnaldas de esparraguera fina teñida de todos los colores y dejando en el centro una encerrada composición de anthurium y claveles teñidos de negro, una obra donde no quiso ocultar su activismo en California dentro de los movimientos de reivindicación afroamericano y LGTB. Por último, en el siempre difícil entorno del Patio de los Naranjos, el japonés Yuji Kobayashi sometió a la naturaleza imponiendo líneas rectas a una composición, Círculo de vida, creada con plantas de aloe vera, gloriosas y ruscus, todo ello sobre una estructura de caucho, hierro y acero. La creación del artista japonés, que también sorprendió con su intervención en un piano, donde ofreció un concierto Andrés Cosano, dialogaba en el Patio de los Naranjos con la Torre de la Catedral, los cipreses y la presencia del agua.

El estudio Cordero Atelier se hizo con el primer premio de esta edición, dotado con 25.000 euros

Sin embargo, quizá lo más llamativo de la quinta edición de Flora, que se cerró ayer con la Guerrilla floral, de Flor Motion, reciclando las flores y plantas utilizadas en el certamen con su reparto a los ciudadanos, sin duda ha sido el amplísimo programa paralelo al que se ha sumado entidades como la Filmoteca de Andalucía, además de más de medio centenar de instituciones y colectivos, desde la Universidad Loyola hasta el Cabildo Catedral, el centro de arte Pepe Espaliú o el IES Galileo Galilei. Y todo ello a través de programas paralelos como la Escuela Flora o el Programa off, este último con nueve establecimientos con citas sobre el mundo de la flor desde otras artes.

Los responsables del certamen, especialmente el Ayuntamiento, han señalado reiteradamente el impacto de Flora no solo cultural y social en la ciudad, sino también su efecto como un atractivo más para el sector turístico y hostelero, además de los réditos de imagen para la ciudad con un tipo de arte poco desarrollado en España pero con millones de seguidores y aficionados en Centroeuropa, Norteamérica y países de Asia, en donde el arte floral contemporáneo genera una devoción casi religiosa.