MERCADO LABORAL Y economía

Los sectores clásicos de la provincia de Córdoba se adaptan a los nuevos tiempos

El textil, el frío industrial o la producción alfarera mantienen su actividad y facturación en la provincia

El relevo generacional y la falta de mano de obra cualificada afectan por igual a todos estos oficios

Una joven se prueba un traje de novia en uno de los negocios del sector nupcial de Fuente Palmera.

Una joven se prueba un traje de novia en uno de los negocios del sector nupcial de Fuente Palmera. / Manuel Murillo

David Jurado

David Jurado

El paso del tiempo no ha acabado con oficios tan antiguos en Córdoba como la alfarería, que mantiene en La Rambla su principal bastión, u otros con más de medio de siglo de existencia como el frío industrial de Lucena o el sector de la confección en Priego. En Fuente Palmera la industria del mundo de la boda camina con paso firme para ganar la partida al tiempo y lograr la pervivencia de este oficio. 

Sector textil: Priego, la locomotora de la confección local

La industria de la confección acumula más de 60 años de historia en Priego de Córdoba, municipio sobre el que pivota la actividad en el sector de otros municipios limítrofes como Almedinilla o Carcabuey y otros más alejados como Baena. Más de medio siglo en constante evolución. «Esa ha sido la clave de nuestro éxito, de nuestra supervivencia, la continua adaptación a lo que va pidiendo el mercado», señala el presidente de la asociación Una Vida en Confección, Rafael García.

Una costurera trabaja en una empresa del sector textil de Priego de Córdoba.

Una costurera trabaja en una empresa del sector textil de Priego de Córdoba. / R.C.C.

Este empresario recuerda que el origen de la actividad textil se remonta a la fabricación de tejidos e hilaturas en la segunda mitad del siglo pasado. Cuando la competencia, fundamentalmente de Cataluña, hizo decaer esta industria se empezaron a confeccionar prendas, en un principio clásicas, luego modernas, deportivas «y hoy en día de lo que haga falta», apunta García. 

Obviamente, todos estos cambios van acompañados de la consiguiente inversión y modernización de la maquinaria. «Una cosa lleva a la otra, el tipo de tejido requiere de una maquinaria específica y hay que estar en constante transformación», indica el representante del sector de la confección prieguense.

Actualmente son medio centenar las empresas que se dedican a esta actividad, con un mínimo de 10 personas empleadas y una media de edad entre los 55 y 58 años. Este es quizá el principal inconveniente, la falta de relevo generacional, algo que se pretende atajar con la creación en el próximo curso escolar «del primer ciclo de Formación Profesional Dual sobre confección que se impartirá en un instituto de la localidad», anunció García, quien señaló que «todavía estamos a tiempo para asegurar el relevo generacional, o lo hacemos ya o estamos condenados a desaparecer». 

Alfarería: La Rambla, el torno de un oficio ancestral

Existen oficios donde la adaptación a las nuevas tecnologías o la capacidad constante de inversión no son garantías de éxito. Es más, son factores irrelevantes, como es el caso de la alfarería. «Aquí no hay más herramientas que las manos, el torno y el barro», señala el presidente de la Asociación de Alfareros de La Rambla, Álvaro Montaño

Entonces, ¿cómo ha logrado sobrevivir uno de los primeros oficios conocidos en la Humanidad? Simple y llanamente por «el trabajo, el esfuerzo y el amor por un oficio artesano que hemos llevado inculcado desde pequeños y que hemos tenido siempre como seña de identidad de nuestro pueblo». He ahí la fórmula para sobreponerse al paso de los tiempos, opina.

Una artesana de La Rambla decora una pieza de cerámica.

Una artesana de La Rambla decora una pieza de cerámica. / CÓRDOBA

Pero el amor, por muy incondicional que sea, también es finito. Hasta la actualidad, no ha faltado banquillo ni enamorados de este oficio, pero el relevo generacional «es un problema con el que nos encontramos y al que estamos intentando dar una solución», señala Montaño. Los aprendices de antaño se formaban en los propios talleres, algo que ya no es posible. Por eso se recurre de nuevo a la formación reglada. «Estamos trabajando para que se imparta el próximo curso un módulo de aprendiz de alfarero, que está todavía en fase de estudio, pero que se pretende impartir aquí en la localidad», avanza el presidente de los alfareros rambleños. «Estamos intentando por todos los medios que no se pierda este oficio, manteniendo reuniones con las administraciones y luchando para que los jóvenes conozcan este oficio y puedan acercarse al taller con unos mínimos conocimientos», aclara el artesano. 

La Asociación de Artesanos Alfareros data de 1984 y gracias a su espíritu emprendedor se logró en 2012 la declaración de La Rambla como Zona de Interés Artesanal, la más antigua de Andalucía. Actualmente hay más de 60 talleres activos, en los que más de la mitad de la alfarería que se produce está destinada al mercado internacional.

Frío industrial : Lucena, la fábrica del frío del sur de Europa

En los años 60 del pasado siglo un grupo de alumnos de maestría industrial impulsó la creación del por entonces Complejo Industrial Tecnicontrol, el germen de la actual industria del sector del frío industrial que ha convertido a Lucena en punta de lanza a nivel andaluz, nacional e internacional. El gerente de la Asociación de Fabricantes Andaluces de Refrigeración (AFAR), Manuel Servián, explica cuál cree que ha sido la clave del éxito: la colaboración empresarial. 

Independiente de que cada empresa tenga su portfolio, una tecnología propia y la suficiente cuota de mercado, «el 50% de nuestra producción es internacional, tenemos que hacer frente a un gran competencia, por lo que las alianzas empresariales para crear proyectos conjuntos son fundamentales», señala Servián.

Moda, alfarería y confección tendrán durante el próximo curso cabida en la oferta educativa

La formación de sus propios trabajadores ha sido otra de las claves del clúster del frío industrial lucentino. «Cuando un producto como el nuestro tiene mayor valor añadido, lógicamente, es como consecuencia de que detrás hay una gran tecnología, tanto humana como industrial. En ese sentido, nuestras empresas no han dejado de formar a gente, de ser generadoras de talento», añade el gerente de AFAR.

Pese a que existen distintas empresas, con objetivos comerciales y tecnología diferente, la adaptación del frío industrial pasa por «la capacidad de inversión, la captación de talentos, las nuevas tecnologías, la formación de personal y, sin duda, la colaboración entre empresas», resume Servián. 

Trabajadores en una empresa del frío industrial de Lucena.

Trabajadores en una empresa del frío industrial de Lucena. / A.J. González

AFAR representa al clúster del frío industrial en la provincia, conformado por una treintena de empresas implantadas en las provincias de Córdoba, Málaga, Sevilla y Almería. De ellas, 20 se localizan en Lucena. Las empresas del frío industrial facturaron el año pasado 406 millones de euros con 2.925 empleos. El 75% del frío comercial (canal Horeca) fabricado en España procede de los miembros del clúster andaluz de refrigeración y climatización. 

Sector nupcial: Fuente Palmera, el pueblo de las novias

El conocido como pueblo de las novias de España ha sabido adaptarse a los cambios desde que aflorase la industria del diseño de trajes nupciales hace cuatro décadas. El presidente de la asociación de empresarios del municipio colono, Manuel Jesús Adame, explica que la clave del éxito de esta industria ha sido su «readaptabilidad» a todos los escenarios. Tuvieron que hacerlo con la pandemia y lo han vuelto hacer ahora, ya que «el mercado es totalmente diferente tras los cambios y la alteración que provocó el covid-19 en el sector». 

¿Dónde radica esa versatilidad para transmutar y adaptarse a las exigencias del mercado y hacer frente a sus turbulencias? La unión empresarial es una de esas claves. «Sabemos lo que queremos y vamos todos unidos a por el objetivo», matiza Adame, que pone como ejemplo el éxito de la muestra Fuente Palmera de Boda, un referente desde su primera edición en 2007. «Nuestro éxito no sería el mismo sin la existencia de un asociacionismo muy fuerte», explica.

Otra clave está en la alianza con las nuevas tecnologías. La pandemia constató que estos empresarios estaban preparados para mutar de canal y seguir con sus ventas en el plano digital. 

La captación y formación de nuevos talentos es otro de los pilares que ha permitido la adaptación de esta industria a los tiempos modernos. El concurso de jóvenes creadores que se celebra cada año en el marco de Fuente Palmera de Boda hace que «todos los jóvenes diseñadores de Andalucía y España centren sus ojos en nuestro pueblo», apunta Adame, quien señala el éxito internacional de muchos jóvenes que han pasado por este certamen así como la incorporación de muchos de estos diseñadores en las industrias locales.

El inconformismo es otra de las claves para afianzar los cambios. El próximo septiembre se producirá un nuevo hito con el inicio de los estudios en el IES Colonial del Ciclo Superior de Moda, que mejora la formación dada hasta ahora a los jóvenes de la localidad «y que evita que tengan que irse a otras provincias para formarse, como venía ocurriendo hasta ahora», informa Jesús Adame.

Los últimos datos aportados por la asociación de empresarios de Fuente Palmera señalan que en el último año se fabricaron entre trajes de novia y de fiesta más de 90.000 prendas, que se comercializaron en una veintena de países. El sector nupcial está compuesto por unas 40 firmas locales relacionadas directa o indirectamente con el mundo de la boda. La facturación anual oscila entre 20 y 25 millones de euros y genera unos 300 puestos de trabajo, la mayoría de ellos femeninos.