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baena | esta nueva fase se ha finalizado con el 1,5% cultural

Finaliza la restauración de las termas de Torreparedones

Los trabajos han recuperado la volumetría de todos los muros y se han colocado las piezas originales | La intervención ha extraído la parte del ‘labrum’ que estaba enterrada para su puesta en valor

El caldarium es la sala mejor conservada del conjunto termal. M. ARIZA

Los trabajos de restauración de las termas romanas llegan a su fin estos días, recuperando un nuevo espacio expositivo de gran valor. José Manuel Reyes, arquitecto restaurador y responsable de la intervención, destaca que «partíamos de unos restos arquitectónicos conservados impresionantes», gracias a que, con el paso de cientos de años, este edificio había quedado «encajado en una ladera», lo que ha protegido sus muros en la sala caliente (caldarium) y en la sala intermedia principalmente. Esta situación, junto con la recuperación de numerosas cornisas originales que coronaban los muros en las diferentes fases arqueológicas, hizo que desde la dirección del yacimiento arqueológico «propusiera recuperar la volumetría de todos los muros y posibilitar así la recolocación de esas piezas originales». Asimismo, según comenta, «se ha extraído la parte del labrum que estaba enterrada en el caldarium, para su puesta en valor».

Reyes explica que en los nuevos parámentos se ha empleado un revoco de cal con una textura rugosa similar a la que tuvo el edificio antes de su abandono, y pigmentado con un color ocre que «permita mostrar con claridad la intervención pero reduciendo en la medida de lo posible su impacto visual». De esa manera, «el visitante observa los restos arquitectónicos del pasado desde el presente, por lo que las nuevas aportaciones son claramente discernibles». Además, las grietas y algunos derrumbes (compatibles con la visita y la estabilidad constructiva) no se han ocultado. «Se han conservado restos de derrumbe en cada sala de manera puntual para que el visitante entienda el edificio, no solo en su estado durante el siglo I o II dC, sino de todos esos siglos que este monumento se mantuvo enterrado y olvidado», añade.

Una de las salas donde se ha restaurado la estrecha puerta de la que se conserva parte del arco. M. ARIZA

El edificio

Hasta la fecha se han documentado tres grandes salas de planta rectangular, distribuidas en sentido este-oeste: en primer lugar, y situada en la parte más oriental, la sala fría o frigidarium, que dispone de un pavimento musivo con grandes teselas de color blanco y con su correspondiente piscina de agua fría de planta cuadrada, con varios peldaños y un asiento, que se adentra en la siguiente sala intermedia, posiblemente la templada o tepidarium. Desde ésta, a través de una estrecha puerta de la que se conserva parte del arco, se accede a la tercera sala que es el caldarium o sala caliente, «la mejor conservada hasta ahora de todo el edificio», pues se conserva con una altura de más de dos metros y con numerosas taquillas donde los usuarios podían dejar sus enseres de aseo personal. Esta sala funcionaba como una auténtica sauna al tener un suelo radiante que permitía alcanzar elevadas temperaturas. Disponía de una pequeña piscina o alveus de agua caliente, adosada al muro sur, y también un ábside en el centro del muro oeste, que se puede identificar con la schola labri, «así definida por el gran arquitecto romano Vitrubio», que estaba cubierta con un gran arco de medio punto y media cúpula decorada en forma de venera y pintada en parte de color rojo.

Para José Manuel Reyes, resulta de gran interés la localización en esta schola labri del correspondiente labrum o fuente que estaba colocada sobre un basamento de obra en su parte central, que se ha conservado parcialmente, aunque el expolio sufrido tras el abandono del edificio termal a lo largo del siglo III dC conllevó su destrucción parcial. El soporte estaba revestido con placas de mármol rectangulares que fueron retiradas tras el abandono de las termas, aunque aún se aprecia la forma y disposición de las mismas.

Esta nueva fase de restauración se ha llevado a cabo con el 1,5% cultural. A partir de ahora, queda pendiente la cubrición del edificio, una pasarela de acceso, además de la sala de hornos en la que es preciso lleva a cabo un proyecto emergencia.

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