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Diario Córdoba

CORTES DE TRÁFICO

La demolición de una casa permitirá conectar dos vías del casco histórico en Montilla

El Ayuntamiento adquirió la vivienda en febrero de 2018 por 170.000 euros | El alcalde confía en acceder a fondos de la UE para rehabilitar toda la manzana

Los trabajos de demolición de la vivienda se iniciaron el pasado viernes. JOSÉ ANTONIO AGUILAR

La empresa montillana Excavaciones Vicente Marqués ha iniciado las labores de demolición de la casa de vecinos que el Ayuntamiento de Montilla adquirió en febrero del año 2018 para mejorar la conexión entre las calles Santa Ana y Ballén, en pleno centro histórico de la localidad.

Las actuaciones, que cuentan con un presupuesto de 18.550 euros, han obligado al Consistorio a cerrar al tráfico la calle Santa Ana, de modo que, durante la ejecución de los trabajos, se ha invertido el sentido de la circulación en la calle Ballén para los vehículos que circulen por la Puerta de Aguilar y quieran conectar con la calle San Francisco Solano.

El Ayuntamiento de Montilla destinó 170.000 euros a la adquisición de este inmueble que, a juicio del equipo de gobierno, permitirá «regularizar urbanísticamente» el espacio que existe entre las calles Ballén, Corredera y Santa Ana, donde también existe una zona libre que se viene utilizando como aparcamiento desde que se dejó de usar como parada de taxis.

«La adquisición de esta vivienda nos permitiría, en un primer momento, abrir una conexión entre las calles Santa Ana y Ballén para reordenar la zona, pero también es una oportunidad única de cara a generar un espacio público en el futuro», reconoció el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, en los días previos a la firma de la escritura de compra del inmueble, a principios del año 2018.

En ese sentido, el Ayuntamiento de Montilla aspira a acometer la remodelación definitiva de la calle Ballén de la mano de la nueva línea de ayudas dirigidas al comercio minorista del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, financiado a través de los fondos europeos Next Generation.

Así lo confirmó el pasado 8 de agosto el teniente de alcalde de Desarrollo Local, Manuel Carmona, quien avanzó que el objetivo de esta actuación es «adaptar» esta vía que conecta las calles San Francisco Solano y Corredera «a la nueva imagen del eje comercial de la ciudad».

La nueva solicitud de ayudas llega después de que la Junta de Andalucía haya desestimado la petición realizada por el Ayuntamiento de Montilla para acometer esta misma actuación con fondos procedentes de las ayudas autonómicas destinadas al comercio.

«La Junta de Andalucía no ha resuelto estas ayudas hasta hace unos días y, finalmente, ha desestimado nuestra solicitud alegando que no es posible ejecutar el proyecto porque no había tiempo material en función de los criterios establecidos», lamentó el responsable municipal del Área de Desarrollo Local.

La actuación permitiría avanzar en la transformación de la manzana ubicada en la confluencia de las calles Corredera, Plazuela de la Inmaculada, Santa Ana, San Francisco Solano y Ballén y adaptarla como parte del eje comercial de Montilla. «La idea es favorecer su integración, darle continuidad con el desarrollo de zonas verdes y promover espacios de aparcamiento», indicó Manuel Carmona.

En este sentido, Rafael Llamas reiteró que la adaptación de la calle Ballén es uno de los «hitos» marcados dentro del proyecto para la transformación del casco histórico y del centro comercial de Montilla.

«Esta calle está muy vinculada a ese nuevo tramo de la Puerta de Aguilar en el que se va a actuar, pero es una pena que después de esperar tanto tiempo a que la Junta de Andalucía resolviera esta línea de ayudas, finalmente se haya quedado desierta porque no es posible ejecutar el proyecto», lamentó el primer edil, quien solicitó «mayor celeridad» a la hora de resolver unas ayudas «fundamentales para mejorar espacios públicos muy vinculados a nuestra área comercial».

Por otro lado, a finales del año 2018, el Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Montilla ordenó las labores de demolición de la parte posterior de la vivienda que ahora se derribará por completo, con el objetivo de eliminar esta barrera arquitectónica que dividía en dos la zona de aparcamientos de la calle Ballén, donde también se ubican varios contenedores.

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