ENTREVISTA | Luis López Bellido Catedrático emérito de la Universidad de Córdoba

«Ecológicamente, hacer una política agraria común es muy difícil»

El catedrático de la UCO Luis López Bellido.

El catedrático de la UCO Luis López Bellido. / A.J. GONZÁLEZ

David Jurado

David Jurado

El catedrático emérito de Agronomía de la Universidad de Córdoba (UCO), Luis López Bellido, y su hijo y profesor titular de Producción Vegetal en la Universidad de Castilla-La Mancha, Francisco Javier López-Bellido Garrido, firman el libro ‘Plantas que cambiaron la vida del hombre’, un trabajo en el que analizan la evolución histórica de la agricultura, su incidencia en la conformación de las diferentes civilizaciones y en el que se estudian las 17 especies de plantas cultivadas que, por su relevancia, son claves en la vida de la humanidad.

¿Cuáles son los objetivos que subyacen en el trasfondo de este libro más allá del alegato de defensa de la agricultura?

El objetivo de este libro es hacer una defensa profunda de lo que es la agricultura en una sociedad que, por lo general, es muy urbana y desconoce realmente lo que es la agricultura y qué ha sido la agricultura para la civilización de nuestra sociedad desde que hace 10.000 años se creó. Se trata de hacer un recorrido a lo largo de los 10.000 años de agricultura. Consta de 17 capítulos, donde se analizan los cultivos más importantes. En concreto, los que hemos elegido representan mil millones de hectáreas, el 65% de la producción mundial y, desde el punto de vista de la alimentación llegan a más del 90% de la población.

¿Cómo se aborda el reto de repasar más de 10.000 años de agricultura en una publicación de 538 páginas?

Lo hemos estructurado por cultivos. Así, para cada cultivo hemos analizado primero su origen, historia y la difusión que hay en la historia del cultivo, que es apasionante como es el caso del olivo por su conexión con la mitología griega o su referencia continua en la Biblia. Luego viene un poquito de ecología para ver cómo el hombre ha ido manejando y domesticando esos cultivos y cómo han cambiado para producir más. Y ahí entra el tercer apartado de cada capítulo, que es la mejora genética, que es la clave de la mejora de la producción y es la que ha cambiado la producción, las formas de los cultivos y la que ha incrementado los rendimientos. Ha sido también la clave para la resistencia ante plagas y enfermedades. Es lo que hoy conocemos como organismos genéticamente modificados que, lamentablemente, Europa no está captando y lo está haciendo francamente mal en mi opinión por su prohibición. Luego, la última parte de cada capítulo se dedica analizar la composición del cultivo del producto y su calidad nutricional.

"La Unión Europea lo está haciendo francamente mal en su postura de la mejora genética"

El desapego de la sociedad actual a la agricultura, ¿es también extensible a la clase política? ¿Están justificadas las protestas de los agricultores que afirman estar maltratados por las actual legislación?

La sociedad urbana como tal, la creación de las ciudades, tiene en cierto modo la culpa del desarrollo de la agricultura. Porque el hombre era nómada, solitario y empieza a unirse a formar el germen de las ciudades y a sembrar los entornos que tiene alrededor. Ya no es nómada y ya no va buscando plantas silvestre o cazando animales. Si no hubiera agricultura, según un estudio muy interesante de una catedrática de Madrid, solamente podríamos alimentarnos el 5% de la población. Evidentemente, desde el punto de vista de la política, a la agricultura hay que ayudarla siempre. Porque es una actividad muy peculiar. Primero porque nos da de comer. Y todos los que critican la agricultura tienen que comer. Lo que pasa es que hemos perdido también, por parte de la política, una percepción de las necesidades y de las facilidades de la agricultura. Por eso me parece muy bien que los agricultores protesten, porque de aquella parte magnífica de la política agraria que diseñaron en su día los creadores de la Unión Europea se ha ido degradando, complicándose. De siete seis países que empezaron vamos ya por 27 y, claro, es todo un poco caótico entonces los agricultores protestan con razón porque la PAC fue la principal política cuando se crea la Unión Europea y se creó la Comunidad Económica Europea que se llamaba era la principal política, la que daba más dinero. Ahora cada día va a dar menos. Y por lo que percibo lo comprime cada día más, lo que complica las cosas para el agricultor.

Los agricultores ponen el foco en el ecologismo. ¿Es compatible la agricultura sostenible con el reto de aumentar la producción?

Ecológicamente hablando es muy complicado diseñar una política común. Hay que ayudar a la agricultura de cada país inteligentemente, no complicando administrativamente las cosas. Hay una influencia ecológica que yo no discuto y los políticos están obsesionados con la biodiversidad. Pero están aplicando normas que creo que a veces no funcionan. Y sobre todo, lo que están creando son complicaciones al agricultor y dándole cada vez menos dinero. La agricultura actual puede dar de comer a todos, pero se calcula que necesitamos un 70% más de alimentos para el 2050, lo cual quiere decir que tenemos que producir mucho más. Porque tierras no hay más, y algunas dejarán de producir porque son muy sensibles, se erosionan y no funcionan.

"La agricultura ecológica es bueno que exista, pero con ella no podríamos comer"

¿Cree posible el cambio de mentalidad sobre los transgénicos para cumplir esos objetivos?

La genética es la clave para cambiar las plantas, para que mejoren y esa labor se ha hecho durante muchos años de una manera rústica desde un punto de vista técnico y científico, como fueron las leyes de Mendel. A partir de ahí vinieron los grandes genetistas y las grandes mejoras. Pese a los estudios científicos y el ejemplo de Estado Unidos, los organismos genéticamente modificados, lo que conocemos popularmente como transgénicos, los tenemos prohibido prácticamente en Europa. Ahora surge otra técnica más reciente que se llama la atención genética, donde ya no se emplean genes de fuera sino que se usan los mismos genes de las plantas. El Parlamento Europeo se ha pronunciado que no está a favor, movido por las presiones ecologistas, muchas veces ligadas a movimientos políticos que reciben votos y que reivindican una agricultura orgánica ecologista. La agricultura ecológica es buena que exista pero con eso no podríamos comer. Tenemos que emplear la tecnología que hay dispuesta y una de ellas es la genética.

De esa agricultura que cambió a la humanidad, ¿qué rastros quedan en Córdoba?

La agricultura, a veces, está un poco desorganizada. En los últimos años el olivar se ha expandido en seto o súper intensivo junto con el almendro. Aquí puede haber desequilibrios, una pérdida de cultivos que han sido clásicos. Por ejemplo, de aquí desapareció la remolacha, que era un cultivo importante con industrias azucareras . El algodón no ha desaparecido pero no es ya el cultivo clave de los regadíos de los años 60. Evidentemente todo esto es perder biodiversidad. Hay muchos cultivos hortícolas que pueden dar juego, lo que pasa es que el agricultor trata de buscar el mayor beneficio. Y si los precios bajan y hay problemas de importaciones competitivas, pues tiene que sembrar lo que le da más dinero.