6 de Diciembre, Día de la Carta Magna

Testimonios de la generación de cordobeses que creció al amparo de la Constitución

Diario CÓRDOBA entrevista a dos altos cargos de PP y PSOE y una profesora de Derecho Constitucional

Rafael Pérez Ruiz, Lorena Guerra y Alicia Cárdenas.

Rafael Pérez Ruiz, Lorena Guerra y Alicia Cárdenas. / CÓRDOBA

Rafael Verdú

Rafael Verdú

La Constitución Española cumple este miércoles 6 de diciembre 45 años, que se dicen rápido. Ya no es el texto joven e ilusionante de los «padres constituyentes», y de hecho tiene detractores que reclaman una reforma en un profundidad. Tampoco está en una etapa de senectud que invite a pensar en que es necesario un relevo. Más bien, se encuentra en la llamada edad provecta. En la madurez, con sus pros y sus contras. 

Con casi medio siglo a sus espaldas, ha dado tiempo para que dos generaciones de cordobeses hayan crecido bajo el paraguas de la Carta Magna, más todas aquellas que la vivieron en sus inicios. Eran tiempos en que la Corredera aún tenía un mercado en mitad de la plaza y apenas había espacio para los bares; cuando los coches rodeaban la estatua del Gran Capitán en Las Tendillas para ir a cualquier sitio; y tiempos en que la Ribera era todavía la ronda de circunvalación de la ciudad, atestada en verano con los turistas que iban de Madrid a Málaga. Quienes hoy tienen 45 años o menos sólo pueden conocer aquella Córdoba por las hemerotecas o el recuerdo de sus padres. 

Rafael Pérez Ruiz, secretario de Estado de Seguridad

El magistrado y político cordobés Rafael Pérez Ruiz nació tres años después de la aprobación de la Constitución Española de 1978. Lleva tres años al frente de una de las secretarias de Estado más complejas del país, la de Seguridad, con los gobiernos de Pedro Sánchez. Hasta su nombramiento en este alto cargo de segundo nivel (sólo por debajo de un ministro), ocupó el puesto de director del Gabinete del Ministro del Interior. Anteriormente, desempeñó su trayectoria profesional en diversos juzgados como los de Primera Instancia e Instrucción de Almadén (Ciudad Real) y los de Montoro o el Juzgado de lo Penal Número 1 de Córdoba. Además, ha sido letrado del Consejo General del Poder Judicial ejerciendo la Jefatura de la Sección de Oficina Judicial.

Su trayectoria política y profesional le hace conocer bien el texto fundacional de la democracia española, «el mayor periodo de libertad y derechos de nuestra historia». Ese marco temporal tan amplio, de casi medio siglo ya, «nos permite constatar la importancia del efecto que la Carta Magna ha tenido en nuestras vidas. No es solo influencia, el marco constitucional es la herramienta que ha permitido a la sociedad española evolucionar, modernizarse y protagonizar una autotransformación radical que ha hecho de España un país diametralmente opuesto al que fue en las etapas anteriores».  

Rafael Pérez Ruiz.

Rafael Pérez Ruiz. / CÓRDOBA

Pérez Ruiz considera que su generación, así como los jóvenes que nacieron después, también conocen la Constitución, si bien carecen del marco de referencia histórico en el que se aprobó, justo después del franquismo. En sus propias palabras, «es cierto que esas generaciones nacieron con la Constitución en vigor, sin referencias directas de la dictadura franquista y es posible que no sepan valorar bien su trascendencia e impacto en nuestra sociedad. En todo caso, sí creo conveniente que nuestro sistema educativo haga un esfuerzo por acercar a los más jóvenes y desde muy temprana edad la Constitución, su sistema de libertades y derechos, de principios y valores, para que cuanto antes descubran que podemos y debemos sentirnos muy orgullosos de nuestro modelo constitucional».

No hay un amplio consenso para reformar el texto

En estos 45 años la sociedad española ha cambiado mucho, pero la Constitución ha permanecido prácticamente incólume. ¿Habría que cambiar algo? El secretario de Estado de Seguridad cree que «es positivo actualizar el texto constitucional para alinearlo con el progreso social, pero cualquier reforma debe respetar unos requisitos mínimos: debe surgir de un amplísimo acuerdo y consenso social y político que asegure su perdurabilidad, y debe siempre buscar el fortalecimiento y profundización del catálogo de derechos y libertades que promulga, nunca restringirlos o limitar el efecto de los principios y valores que proclama».  

Pérez Ruiz elude pronunciarse sobre los conflictos políticos actuales, pero sí apunta que no parece que haya ahora mismo un consenso social acerca de un referéndum para modificar la Constitución. «En estos momentos no parece existir el amplísimo consenso político y social necesario para acometer un proyecto colectivo de la envergadura de una reforma constitucional», asegura. No obstante, el secretario de Estado sí cree que «la sociedad española ha demostrado en estos últimos 45 años un grado de madurez cívica y democrática».

Lorena Guerra, senadora del PP

La senadora Lorena Guerra, del Partido Popular, aún no había nacido cuando los españoles mayores de edad aprobaron en referéndum la Constitución el 6 de diciembre de 1978. Nacida en Fuente Obejuna hace 35 años, acaba de llegar como quien dice a la política, tras obtener el cargo en las pasadas Elecciones Generales. Pero no por su juventud desconoce las bondades del texto que ha regido las vidas de los españoles en los últimos 45 años. 

Esta influencer que se ha destacado por la defensa del mundo rural y agrícola asegura que «hace 45 años los españoles fueron capaces de darse la mano, rompiendo los muros de la dictadura e iniciando el camino de la Transición. Se dieron un abrazo para caminar junto por el bien de todos los españoles, buscando todo lo que nos une y nos hace grandes y dejando a un lado aquello que nos separa. A aquellos españoles y a la Carta Magna debemos nuestros derechos y libertades».

En los momentos de conflicto político actual, en gran medida en torno al papel de la Constitución, Guerra también hace una reflexión de carácter político, más allá de lo institucional: «Ese espíritu de concordia y consenso, que debería guiarnos a todos, ahora se está rompiendo por la soberbia de unos y la ambición de otros, y no sabemos que nos va a deparar el futuro si los valores de la Constitución se rompen en pedazos o se dejan en un segundo plano». 

Lorena Guerra.

Lorena Guerra. / CÓRDOBA

Para ser más claros, la joven senadora se refiere a la Ley de Amnistía, siguiendo el argumentario de su partido. Para criticarla, se refiere primero al golpe de estado de 1981, la lucha contra el terrorismo y el intento de secesión catalana de 2017. Aunque todos esos hechos son ya agua pasada y nada podrá cambiarlos, Guerra considera que «ahora esos logros están en peligro con la Ley de la Amnistía».

En cuanto a la posibilidad de cambiar algo en el actual texto constitucional, la senadora popular se refiere a varios aspectos, entre ellos uno muy debatido y sobre el que parece haber consenso: la predominancia del varón en la línea sucesoria de la Corona, que hace que las mujeres no puedan ser reinas si existe un heredero masculino, incluso aunque sea más joven. No es el caso de la actual Familia Real, pero podría darse esa situación en el futuro. En su opinión, «como a muchas personas de mi generación, no nos gusta que los derechos sucesorios en la Corona sean para el hombre por encima de la mujer». 

Se está rompiendo el espíritu de la concordia

Hay otros elementos que se podían cambiar, relacionados con la situación política actual y la denominación de las personas con discapacidad. Lorena Guerra opina que «también cambiaría lo justo y necesario para que lo que está pasando en España en estos momentos no hubiera pasado. No puede ser que, por siete votos, vayan a marcar el futuro más inmediato partidos políticos y personas que quieren romper España».  

Además, tiene muy claro que «hay que reformar el artículo 49 para eliminar la palabra “disminuido”. Es un cambio que el PP ha defendido con contundencia y espero que, en esta legislatura, entre todos, consigamos cambiar eso. Es justo y necesario, un deber con tantas personas». Eran otros tiempos, y en 1978 los constituyentes estaban más preocupados por otras cuestiones y no podían saber que con los años también cambiaría nuestra forma de hablar. 

Alicia Cárdenas, profesora de Derecho Constitucional

Alicia Cárdenas es profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba en cursos del grado en Derecho y del doble grado en Derecho y Administración de Empresas. Sus líneas de investigación versan sobre el Derecho Constitucional desde la perspectiva feminista y ha tratado también con asuntos relacionados con la memoria democrática. En su opinión, la Constitución Española es muy clara ya desde el principio, cuando se consagran valores superiores del ordenamiento como «la libertad, la justicia y el pluralismo». 

Los principios de la Constitución Española de 1978 «se entendieron muy bien en los años 70 y a principios de los años 80», según declara. Fue un momento, el de que aquellos primeros años de la Transición, en el que hubo «un cambio respecto al régimen anterior, sobre todo en lo que tenía que ver con los derechos y las libertades». 

Esta joven profesora de Derecho Constitucional, que tampoco había nacido cuando se aprobó la Carta Magna, se refiere al artículo 1 del texto para refrendar sus opiniones: «España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político». Así reza un texto que Cárdenas califica como «una condensación de valores que son el motivo que llevó a su aprobación». Libertad, justicia, igualdad y pluralismo político son los principios que consagró la Constitución y que atrajeron el voto afirmativo de la mayoría de los españoles hace ahora 45 años.

Alicia Cárdenas.

Alicia Cárdenas. / CÓRDOBA

Cárdenas hace una valoración de la Constitución Española también desde un punto de vista comparativo. A partir del término de la Segunda Guerra Mundial, los países del entorno comenzaron a desarrollar sus propios textos normativos adaptados a una nueva realidad social. La norma española llegó mucho más tarde, pero «en términos comparativos no es ni vieja ni muy nueva», asegura. En el momento de su redacción, los legisladores tuvieron en cuenta «cuestiones muy novedosas» en los años 70, como el papel del medio ambiente o las nuevas tecnologías, que hace casi medio siglo eran otras muy diferentes, pero también nuevas para los estándares de la época. 

Nuestra Carta Magna no es ni vieja ni muy nueva

Una característica propia de la Constitución Española de 1978 es su escasa flexibilidad. A juicio de la profesora de la UCO, es muy difícil modificar el texto original, cosa que sólo ha ocurrido en dos ocasiones y para cuestiones menores. El Constituyente tomó muchas precauciones para que el texto sólo pudiera ser cambiado si existe un amplio consenso social y político, lo que no parece ser el caso en la actualidad. En comparación, en Francia se ha reformado la Constitución «decenas de veces», afirma Cárdenas. 

Quizás tampoco sea necesario. La experta en Derecho Constitucional recuerda que la Carta Magna de 1978 «no es flexible, y quienes tienen la posibilidad de hacer cambios no lo han hecho, pero es cierto que se ha ido adecuando a los cambios de la sociedad con otros mecanismos como leyes orgánicas o los diferentes postulados del Tribunal Constitucional, como supremo intérprete del contenido». Además, España ha tenido que adaptar sus normas y leyes, aun sin tocar la Constitución, para entrar en organismos internacionales como la Unión Europea, que marcan el paso hasta cierto punto de la legislación vigente. Con esas herramientas debería basta para afrontar el siglo XXI y sus retos sociales y económicos.