reportaje

El destino de la ropa que no usas

Las organizaciones sociales de Córdoba se encargan de seleccionar las prendas donadas para que tengan una nueva utilidad

Van a parar a roperos o venta de segunda mano y se reciclan para financiar proyectos

Colaboradoras de Madre Coraje seleccionan la ropa antes de proceder a su reparto.

Colaboradoras de Madre Coraje seleccionan la ropa antes de proceder a su reparto. / Francisco González

Cristina Ramírez

Cristina Ramírez

Las prendas recogidas y donadas a entidades por las distintas vías existentes son seleccionadas por el personal de las mismas, que determina qué uso le da, dependiendo del estado de cada artículo. La ropa recibida no solo procede de donaciones particulares, también de empresas textiles que regalan prendas que no venden o con pequeñas taras.

En el caso de Cáritas, dispone de un ropero diocesano al que va destinada la ropa recolectada a través de los 129 contenedores de Solemcor distribuidos por Córdoba capital y provincia y de las distintas donaciones. Según han explicado fuentes de la organización a este periódico, a éste acuden las personas necesitadas a las que la entidad acompaña para que elijan lo que quieren coger, dentro de unos parámetros establecidos de qué y cuántas prendas se pueden beneficiar. Otra parte de la ropa se distribuye a las distintas Cáritas parroquiales y a otras oenegés para su distribución.

La Fundación Prolibertas, con su programa Al Rescate también recibe donación de ropa. Uno de los usos que le dan, es entregarle una muda a las personas que acuden a su servicio de ducha, en el comedor social. «Se hace entrega de una muda limpia, en perfectas condiciones, toda de ropa reutilizada, a excepción de la ropa interior, que es nueva», detalló Eduardo García, delegado de Prolibertas en Córdoba. También se hace entrega de canastillas con ropa de bebé a futuras madres sin recursos y personas derivadas de otras oenegés.

Alternativa 8 Contenedores habilitados para la entrega de ropa.

Contenedores habilitados para la entrega de ropa. / Francisco González

Desde Madre Coraje destinan también parte de la ropa (solo la nueva y que tiene etiqueta, ya que la legislación lo requiere) para enviarla a Perú y Mozambique, donde colaboran y desarrollan proyectos de cooperación. La ropa se recolecta a través de contenedores que la organización tiene distribuidos en gasolineras y establecimientos de Córdoba. Gran parte también la aportan a los servicios de otras entidades.

Estas organizaciones también disponen de tiendas de economía circular en las que venden los artículos que están en mejor estado y aptos para darles «una segunda vida». Por el contrario, la que está en peor estado la venden «al peso» a empresas que se dedican a la gestión de residuos textiles. En ese eslabón en la cadena es el que, en cierto modo, podría perderse el control de las prendas y que estas empresas les den un uso que no es el adecuado. No obstante, las entidades de Córdoba aseguran que son bastante minuciosos en la selección de las empresas para asegurarse que la vía es correcta y que no se comete ninguna irregularidad. Las organizaciones han hecho hincapié en que el dinero que recaudan de la ropa «al peso» va destinado a proyectos sociales, empleo para personas en riesgo de exclusión y el desarrollo de iniciativas sin ánimo de lucro.

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Parte de la ropa recogida por las entidades se destina a aquellas personas que no tienen recursos para poder comprar ropa nueva. Cáritas la reparte a través de su ropero o delegaciones parroquiales; Prolibertas ofrece una muda limpia en su comedor social a las personas sin hogar que se benefician del servicio de ducha; y Madre Coraje ayuda a otras entidades o personas que acuden a la entidad. Todos los artículos que se entregan tienen un control para que el uso sea adecuado. Madre Coraje envía contenedores de ropa a Perú y Mozambique. Deben cumplir unos requisitos para que no haya interferencias en la entrega. Uno es enviar prendas etiquetadas. 

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Los artículos que están en mejor estado y aquellos donados por firmas textiles van a parar a mercadillos solidarios o tiendas de moda circular y segunda mano impulsadas por las organizaciones sociales. El dinero recaudado se destina a crear empleo para personas en riesgo de exclusión, a la puesta en marcha de iniciativas y a ayuda humanitaria. Cáritas tiene su tienda Moda Re; Prolibertas vende artículos de segunda mano en María Cristina 8 y en sus mercadillos La boutique sin techo; y Madre Coraje lo hace en su propia sede. 

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Tras la selección de ropa, aquella que el personal de las oenegés considera que no está en buen estado y que no es apta para un nuevo uso, se vende «al peso» a empresas dedicadas a la gestión de residuos. A partir de esta fase, no tienen constancia de dónde va a parar esa ropa. Las organizaciones tienen un control exhaustivo de dichas empresas y aseguran que nunca han detectado incidencias. Además, ante la mínima sospecha o falta de documentación eligen otra empresa. Después, el dinero recogido se emplea en la labor propia y en el día de día de las entidades.