investigación y educación

Cuatro cordobeses ejemplo de talento exportado al mundo

Narran sus experiencias trabajando y viviendo en el extranjero

Han llevado su conocimiento a lugares como Australia o Estados Unidos

Cuatro cordobeses ejemplo de talento exportado al mundo.

Cuatro cordobeses ejemplo de talento exportado al mundo. / Francisco González / CÓRDOBA

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Uno de los debates de actualidad es la fuga del talento formado en España a otros países del entorno en busca de mejores oportunidades laborales. Con pocas posibilidades de encontrar un trabajo decente, muchos jóvenes prefieren irse al extranjero con contratos que por lo general son mucho mejores que en España. Otros, por el contrario, buscan un mayor apoyo en sus líneas de investigación

Esta situación puede verse también como la exportación del talento. Para contar sus experiencias en distintos países, Diario CÓRDOBA ha entrevistado a cuatro cordobeses, todos ellos formados en Córdoba o en ciudades cercanas, que han optado por desarrollar al menos una parte de su carrera profesional en el extranjero, y no sólo en países occidentales. 

Por lo general, las razones que mueven a estos profesionales destacados en sus ámbitos del conocimiento suelen ser las mismas: un trabajo mejor remunerado y con mejores condiciones que en España. Pero también hay quien se mueve buscando una mejoría en sus programas de investigación, muy lastrada en España por la burocracia; o incluso quien busca una experiencia diferente y enriquecedora para sí mismo y para sus familias. Todos coinciden también en añorar algunas cosas de su tierra natal, a la que regresan cuando pueden. 

Los cuatro entrevistados trabajan y residen en tres continentes diferentes. Se da la circunstancia de que dos de ellos coinciden en Australia, enorme país casi en las antípodas donde viven el ingeniero agrónomo Pablo Zarco-Tejada y el astrofísico Ángel López-Sánchez. Ambos son destacados investigadores en sus respectivos campos y dan clases en las universidades de Melbourne y Sidney.

Algunos han recorrido diferentes países antes de recalar en su ubicación actual, como Pablo Zarco-Tejada, que comenzó su periplo hace ahora dos décadas. O la bióloga Laura Medina, a quien la pandemia la atrapó trabajando en una megaciudad china como Shangái, aunque ahora vive y trabaja en Alemania. Finalmente, hay también un cordobés, Agustín Ariza, que reside en Estados Unidos. 

Laura Medina, bióloga: Experta en virus de plantas en Alemania y China

Laura Medina, en su laboratorio de plantas actual en la Universidad de Tubinga (Alemania).

Laura Medina, en su laboratorio de plantas actual en la Universidad de Tubinga (Alemania). / CÓRDOBA

Laura Medina sabe mucho sobre virus. La pandemia la pilló al comienzo en China, donde trabajaba como investigadora en un instituto científico de Shanghái. Allí analizaba la relación de los virus con las plantas, un campo poco conocido en el que buscaba aprender cómo se defienden los vegetales frente a estos microorganismos. Llegó a China en 2016 y permaneció hasta 2021, cuando se trasladó hasta Alemania para seguir investigando en la misma área de conocimiento, pero ahora en la Universidad de Tubinga. 

Estudió Biología en Córdoba para después especializarse en Bioquímica y Biología Molecular; «así fue como me enganché con la investigación», recuerda. Al terminar los estudios superiores solicitó una beca de doctorado del Ministerio de Educación que le fue concedida. «Seguidamente, cuando me disponía a defender la tesis, me surgió la oportunidad de irme con contrato postdoctoral al Instituto de Biología Molecular de Plantas de Valencia, perteneciente al CSIC», asegura. Allí fue donde le surgió la oportunidad de trasladarse a China con la profesora Rosa Lozano como investigadora, en un centro de la Academia China de Ciencias. De aquella etapa recuerda que en el gigante asiático «la investigación va 20 veces más deprisa que en España, ya que el Gobierno invierte mucho dinero». En Alemania también se hacen las cosas con más presteza, asegura, aunque no tanto como en China. Aun así, explica que «la situación científica va mejorando en España. Hay programas de retorno, ayudas y proyectos, se va a ampliando cada vez más. Pero las condiciones laborales de aquí y las instalaciones, así como un entorno más competitivo en el ámbito internacional, me resultan más atractivos». 

Sobre su trabajo, aclara que lleva varios proyectos funcionando al mismo tiempo para abarcar desde diferentes ángulos su línea de investigación. Explica que «entre los patógenos vegetales que representan una amenaza para la seguridad alimentaria, los virus son agentes causales de enfermedades devastadoras de los cultivos en todo el mundo». Por ello, asegura, hay «un evidente interés económico y práctico que impulsa el estudio de los virus». 

Agustín Ariza, profesor de música: Enseñando música y español en un ‘high school’

Agustín Ariza, en su aula de música en Chicago después de impartir una clase.

Agustín Ariza, en su aula de música en Chicago después de impartir una clase. / CÓRDOBA

«Mi trabajo en Chicago se asemeja mucho a lo que hacía en España, ya que estoy en un high school (un instituto de Secundaria) en la ciudad de Chicago, enseñando música». Así define su ocupación actual Agustín Ariza, un cordobés de 41 años que lleva dos décadas trabajando en la enseñanza pública, en la especialidad de Música, en centros académicos. 

Agustín Ariza se formó como profesor superior de piano en el Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco de Córdoba. Y aunque esa es su ocupación actual en Estados Unidos, también es ingeniero técnico industrial, con la especialidad en Electrónica Industrial cursada en la Universidad de Córdoba. 

El principal motivo de Agustín para trasladarse a vivir fuera de España fue darle a sus hijos la oportunidad de vivir experiencias nuevas. Lo describe así: «Llegamos a Chicago este pasado julio, mi familia y yo. Estoy trabajando aquí a través de un programa del Ministerio de Educación llamado Profesores visitantes, que nos brinda la oportunidad de venir de forma provisional a Estados Unidos y otros países. Podríamos estar trabajando aquí como máximo cinco años. Las razones principales han sido proporcionar a mis hijos una experiencia en el extranjero que les facilite el aprendizaje del inglés y, por supuesto, tener una experiencia laboral y vital enriquecedora».

Chicago es, en la experiencia que está viviendo Agustín, una ciudad «increíble», aunque este profesor de Música (que también enseña español en la ciudad donde reside) no termina de acostumbrarse a cuestiones como el clima o las enormes distancias que hay que recorrer para casi cualquier cosa, como ocurre en las ciudades norteamericanas. Según sus propias palabras, «hace un par de días, cuando cogía el autobús para ir al trabajo, el termómetro marcaba -10 grados Celsius. Otra cosa que se hace difícil en el día a día es la cantidad de tiempo que lleva el desplazamiento; las distancias se hacen grandes, a pesar de que hay un buen sistema de transporte» en Chicago.

Agustín echa de manos de su tierra varias cosas, pero, sobre todo, «la familia y los amigos, y también pequeños placeres». 

Pablo Zarco-Tejada, ingeniero agrónomo: Un apasionado de la divulgación científica

Pablo Zarco-Tejada, junto a la llamada Clock Towe de la Universidad de Melbourne, donde trabaja.

Pablo Zarco-Tejada, junto a la llamada Clock Towe de la Universidad de Melbourne, donde trabaja. / CÓRDOBA

Nacido en Córdoba hace 52 años, el ingeniero agrónomo Pablo Zarco-Tejada ha pasado gran parte de su vida laboral formándose o trabajando en el extranjero. Tras terminar la carrera en la Universidad de Córdoba en 1996, estudió un año académico en la Universidad de Dublín (Irlanda), hizo el posgrado en Gran Bretaña (1997) y se doctoró en Canadá (2000). Posteriormente, fue investigador en la Universidad de California, Davis (2000-2002), retornando a España dentro del Programa Ramón y Cajal (Universidad de Valladolid, 2003). 

Actualmente, se encuentra en excedencia trabajando como catedrático en la Universidad de Melbourne (Australia) liderando el Grupo de Teledetección y Agricultura de Precisión establecido entre las Escuelas de Agricultura e Ingeniería. En dicha Universidad es vicedecano de Estudios de Posgrado desde el año 2020. 

Con respecto a su trabajo actual, sostiene que «se centra en el desarrollo de metodologías para la detección de estrés en cultivos mediante técnicas de teledetección con sensores hiperespectrales y térmicos. Dichas situaciones de estrés se producen cuando existe falta de agua o nutrientes, o cuando un patógeno infecta la planta. Utiliza imágenes obtenidas con aviones, drones o satélites para monitorizar cultivos, avanzando en líneas de agricultura de precisión y digitalización de la agricultura».

En el año 2023 ha vuelto a estar, por quinto año consecutivo, entre los investigadores más citados del mundo, tal como aparece reflejado en la lista de Highly Cited Researchers de este año. Solamente 104 investigadores españoles reciben dicha prestigiosa distinción, y Pablo Zarco es el único en dicha lista con vinculación a instituciones de investigación de Córdoba.

Pablo encuentra algunas diferencias entre países en el ámbito de la de la investigación. «He tenido la suerte de trabajar en Norteamérica, Europa y desde hace 5 años en Australia, y en todas las instituciones de investigación he visto similitudes y diferencias. Entre España y Australia quizás las diferencias más palpables son la flexibilidad en la contratación de personal investigador y la reducción de la gestión», explica. 

Ángel López-Sánchez, físico y astrónomo

Ángel López-Sánchez posa junto a un telescopio anglo australiano localizado en Australia.

Ángel López-Sánchez posa junto a un telescopio anglo australiano localizado en Australia. / CÓRDOBA

Ángel López-Sánchez es un apasionado de la divulgación científica, lo que le ha llevado a asumir la presidencia de la Asociación de Investigadores Españoles en Australia-Pacifico (SRAP) que mantiene contacto con diplomáticos y embajadores. Trabaja actualmente en la Universidad de Macquarie, localizada en Sidney (Australia), un centro que tiene una gran cantidad de estudiantes internacionales. Su periplo hasta llegar al otro lado del planeta, sin embargo, arrancó en Córdoba

Este joven cordobés estudió Primaria y el Bachillerato en los Salesianos de Córdoba para posteriormente formarse en Física en la Universidad de Granada, «cuando esta especialidad todavía no existía en Córdoba, comenzó un par de años después de irme a Granada». Posteriormente, le surgió la posibilidad de realizar su tesis doctoral en el observatorio de Canarias, donde, a su vez, recibió la oferta para trasladarse a Australia ya como astrofísico. Corría el año 2006 y desde entonces permanece en aquel país como profesor en la mencionada Universidad de Macquarie. 

Además de las clases universitarias (imparte Física y Astronomía), el cordobés López-Sánchez ejerce como investigador ayudando en el desarrollo de instrumentos en red de telescopios de todo el mundo.

Con todo, «hago mucho de divulgación, aunque no tanto como antes. Esto lo hago en mi tiempo libre aparte de la universidad, ya que me lo tienen en cuenta y lo valoran mucho». Gracias a su actividad como divulgador, ha conseguido llevar tres veces a la embajadora de España a su universidad, además de representantes de grandes empresas como Indra. «Esa es mi pasión», asegura desde Australia.  

Aunque Ángel nunca estudió en la Universidad de Córdoba, mantiene muy buenas relaciones con la institución académica, gracias a un convenio para que los estudiantes hagan sus tesis doctorales. 

La última vez que estuvo en Córdoba fue en septiembre para dar charlas sobre física y filosofía de la divulgación científica. «Estoy en contacto continuo con la Universidad de Córdoba y aporto en la distancia lo que puedo», declara ilusionado desde su residencia actual a miles de kilómetros de su ciudad natal.