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Diario Córdoba

75º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CUARTO CALIFA

La eterna vigencia de Manolete

El torero cordobés desarrolla la estructura de la faena actual: apertura hacía los medios, toreo fundamental y adornos | El legado de su figura trasciende de lo taurino y alcanza la moda, la literatura, la música, la pintura o la gastronomía

Manolete mira al tendido, durante una corrida. Fotos: RICARDO /ARCHIVO MUNICIPAL

La figura de Manolete resiste en el tiempo y va más allá del mero recuerdo y de los homenajes organizados en su memoria cada 28 de agosto. 75 años después de la tarde en la que un toro de nombre Islero, herrado con el pial de Miura, provocara la muerte del torero de Santa Marina en la plaza de Linares, la figura del cuarto Califa mantiene una vigencia acorde con la dimensión de una de las personalidades más destacadas del siglo XX. Manolete vive en la memoria colectiva de Córdoba y del mundo del toro, y su recuerdo, intacto pese al paso de los años y al cambio de modas y de costumbres, trasciende lo estrictamente taurino.

Distintas convocatorias honran al torero en estos días: ofrenda floral en el cementerio de San Rafael de Córdoba; acto público en la plaza del Conde de Priego, junto a la escultura del diestro en su barrio natal, y un amplio programa de conferencias y exposiciones en Linares son algunas de las citas de referencia. En la ciudad minera, además, la expectación la pone una de las corridas del año: este domingo Morante torea la de Miura. En las plazas donde este domingo se celebren corridas de toros se guardará un minuto de silencio y habrá toreros que comenzarán sus faenas por estatuarios y cerrarán por manoletinas; a buen seguro, las bandas de muchos cosos tocarán su solemne pasodoble y en el palacete del diestro en la avenida de Cervantes, hoy convertido en restaurante, los comensales querrán hacerse una foto en la fuente del patio, junto al azulejo de san Rafael, imitando la icónica imagen del torero captada por la cámara de Ricardo. En los bares y tabernas de todo el mundo donde se destine un espacio para la tauromaquia, los turistas se preguntarán quién es este torero de nariz afilada, rictus serio y delgada planta.

Miles de personas acompañaron el féretro de Manolete.

Algunas respuestas a esta pregunta las tiene Fernando González Viñas, biógrafo de Manolete y comisario de los actos del centenario del nacimiento del torero organizados por el Ayuntamiento de Córdoba durante el 2017. Viñas considera a Manolete una de las diez personas más influyentes de España durante el siglo XX: «Su grandeza reside en que apenas fue figura del toreo seis o siete años y, sin embargo, aquí estamos, hablando todavía de él». Es imposible desligar al torero de la persona y de sus circunstancias. Manolete, según González Viñas, «solapa su existencia con la de aquella España: su apariencia lánguida y triste contrasta con su intensa vida, con sus deseos de romper con cualquier tipo de represión. Por ello, Manolete es España en sí mismo, y eso lo convierte en icono de un tiempo, con sus luces y con sus sombras». Este autor cordobés, que vive a medio camino entre Córdoba y Japón, considera que «la forma de ser y estar que tenía el torero, su comportamiento y el legado que su figura ha prestado a otros ámbitos artísticos, como la música, la fotografía, la literatura o la pintura e incluso el cómic, son solo comparables a la influencia que marcó Manuel Benítez El Cordobés a partir de 15 o 20 años después».

Manolete y su primo, el banderillero Cantimplas, en el portón del coso de los Califas antes de iniciar el paseíllo. RICARDO

Belmonte y Manolete

Siempre ha existido cierta controversia en torno al planteamiento de qué figuras construyen desde hace 150 años la evolución de la técnica y del arte de torear. El debate surge a partir de la tauromaquia de otro cordobés, Rafael Molina Lagartijo, cuando, en torno a 1870, críticos taurinos como Mariano de Cavia, definen por primera vez la faena de un torero como un acto artístico. Sin embargo, existe un consenso claro en torno a dos conceptos. Belmonte asienta la base del toreo moderno en los años 30: parar, templar y mandar; y Manolete desarrolla la estructura de la faena en los años 40: apertura por bajo o con ayudados y/o estatuarios; toreo fundamental al natural y con la derecha y cierre con adornos, como es el caso de las manoletinas. Por tanto, la faena, como una novela, tiene desde Manolete planteamiento, nudo y desenlace. Hasta hoy, las aportaciones más diversas no han tocado la base del diestro cordobés. Es más, la evolución del toreo hacia su arquitectura de más calidad se cimenta sobre conceptos claramente manoletistas: quietud, temple, ligazón, lentitud, verticalidad, suspense y emoción en el acortamiento de distancias con el toro. La reivindicación actual de Manolete, en el aspecto estrictamente taurino, se sustenta en estas premisas, y todos los toreros actuales son conscientes de ello.

Manolete es llevado a hombros de aficionados por los Tejares hasta su casa de la Lagunilla, en 1943. RICARDO

Manuel Román quiere ser torero. Es novillero, tiene 16 años y todavía actúa sin picadores. Este año completará una temporada con más de 40 actuaciones. Es una de las esperanzas del toreo cordobés, tan necesitado de novedades. El cuarto Califa es uno de sus referentes: «Por mi edad, me fijo en toreros actuales pero creo que Manolete es el torero más grande de la historia, el torero en el que todo chaval que quiere ser torero en Córdoba se inspira. Su quietud, su forma de andar en la plaza, su torería, su personalidad… al final considero que la clave está en la personalidad, en dejar tu sello en lo que haces en la plaza, eso es lo que te convierte en figura». Román, que es uno de los finalistas del certamen de novilladas de las escuelas taurinas de Andalucía, que retransmite Canal Sur, sueña con ser torero de Córdoba y asegura que le han impresionado especialmente los vídeos de Manolete en México.

Guillermo, el mozo de espadas, venda el pie de Manolete en el hotel de Granada, mientras se viste para la corrida del Corpus de 1945. RICARDO

Cualquier cordobés enamorado de su ciudad que paseara hasta hace cuatro años por la avenida de Cervantes sufría al ver el elegante palacete del torero cerrado a cal y canto, sin uso, expuesto al deterioro del tiempo. Su restauración y recuperación como restaurante ha sido una gran noticia para el patrimonio histórico-artístico cordobés y para la memoria de personajes como Ortega y Gasset, pues fue su padre, José Ortega Munilla, quien construyó este edificio de estilo colonial. El cocinero Juanjo Ruiz regenta el nuevo espacio y afirma que «venir a esta casa es una experiencia que va más allá de lo gastronómico porque estás en un espacio emblemático de la historia de España». La conmoción que supuso la muerte de Manolete y las miles de veces que se han reproducido las cintas de la época tienen en esta vivienda un escenario clave, por ello Ruiz se siente «orgulloso y responsabilizado a la vez al poder desarrollar un proyecto que nos llena de satisfacción». Habla en plural porque su compañera de viaje en la vida y en este proyecto, Remedios Romero, expone la magia que ha tenido todo el proceso de adquisición, restauración y apertura de la casa. Según Romero, «la casa nos buscó a nosotros porque sentíamos fijación por Manolete, ya que tenemos muchas anécdotas y vivencias que están relacionadas con el torero». Tal es la importancia que Remedios Romero da a la figura de Manolete que asegura que «gracias a esta magia somos conscientes de que estamos en un lugar especial, con una energía que te llena el alma». Juanjo y Remedios mantienen viva una parte del adn más íntimo de Córdoba: «Cada noche contamos la historia de la casa, de Manolete, de Córdoba, y la gente puede comprobar los sitios exactos donde se desarrolló la vida del diestro».

Manolete junto a su madre, doña Angustias Sánchez, y familiares, entre ellos su sobrino Rafael Soria. RICARDO

La casa de Manolete

Comer en la Casa de Manolete y hacerse una foto en el patio junto al azulejo de San Rafael se ha convertido en un acto obligado por parte de muchos de los que acuden a este restaurante. Cualquiera que conozca la memoria gráfica del torero podrá ubicar en los espacios de esta casa de comidas los lugares donde Manolete y su familia fueron fotografiados: el despacho, la chimenea, el patio, la fachada... Porque la casa ha cambiado de imagen general pero no de esencia, como afirma Remedios Romero, quien relata la multitud de personas que han ido a conocer la casa porque vivieron experiencias con el torero aquí, porque sus padres o abuelos tienen fotos con el torero en la vivienda o simplemente porque admiran la trayectoria del diestro de Santa Marina. Incluso ha habido personas que acudieron a ver salir el féretro del matador el día de su entierro y que hoy suman más de 80 años. «Para nosotros, tener la casa de Manolete es un regalo que compartimos con todos los que nos visitan y que quieren compartir vivencias en este espacio tan emblemático», concluye Romero.

Las grandes figuras del toreo actuales siguen la senda de Manolete. Morante de la Puebla torea hoy en Linares la corrida de Miura junto a Rafaelillo y Curro Díaz; Roca Rey se mostró feliz con la concesión del Trofeo Manolete de la pasada Feria de Mayo y José Tomás, que juega en otra liga y es un mito vivo del toreo, considera a Manolete el máximo referente de su inspiración. En las pocas entrevistas que ha concedido el torero de Galapagar, Manolete es una constante en las preguntas y en las respuestas. Incluso, en su trayectoria torera, Tomás ha tenido multitud de guiños hacia el legado de Manolete. Precisamente, toreó en Linares un 28 de agosto y recibió una fuerte cornada. La herida, sin embargo, no fue tan grave como lo fue la que le infirió el toro Navegante en Aguascalientes (México). Solo la arriesgada intervención del médico, que lo operó sin anestesia, salvaron de la muerte a un torero también legendario y amante, quizá también por Manolete, del país azteca, donde el diestro cordobés pasó algunos de sus mejores días acompañado por Lupe Sino.

Siempre de actualidad

Manolete sigue siendo noticia. Hace dos años salieron a la luz unos audios inéditos del torero cantando en una fiesta en México. Se vendían en todocolección.net por 25.000 euros. Prendas suyas --trajes, fundón de espadas, capotes y muleta-- se subastaron a principios de este año y se adjudicaron por más de 55.000 euros, y una obra de teatro, con más pena que gloria, ha pretendido representar la vida de sus hermanas desde una visión actual. En todos los rincones de iconografía taurina del mundo, Manolete es el imprescindible y en Córdoba todavía se elaboran los manoletes, unos dulces rellenos de cabello de ángel que tomaron el nombre por ser la pieza favorita del diestro para desayunar. Y millones de mujeres calzan manoletinas, un zapato plano que se asemeja al que utilizan los toreros cuando visten de luces. Como se puede apreciar, su legado es impresionante, sobre todo teniendo en cuenta que Manolete solo fue figura del toreo poco más de un lustro. Si lo comparamos con lo que permanecen en activo los líderes del escalafón actual, es un tiempo irrisorio. Pero su vigencia sigue ahí. Recuperando el eslogan de los actos de su centenario en Córdoba, podríamos afirmar que Manolete lleva 105 años vivo.

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