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Diario Córdoba

ENTREVISTA Bartolomé Vargas Acaba de jubilarse como primer fiscal coordinador de Seguridad Vial de la Fiscalía General del Estado

"Si alguien entra en una zona peatonal, se le para, se le interviene el patín o la bicicleta, y se le sanciona"

El exfiscal Bartolomé Vargas, en la sede de Diario CÓRDOBA durante la entrevista. FRANCISCO GONZALEZ

Bartolomé Vargas (Córdoba, 1950) se jubiló el pasado 19 de mayo como primer fiscal coordinador de Seguridad Vial de España, una responsabilidad que ha ejercido durante los últimos 16 años. Comenzó su carrera en el ministerio público en 1976 en la Audiencia de Santa Cruz y después llegó a Málaga, Guadalajara, Madrid y la Fiscalía de la sala segunda del Tribunal Supremo. Sin embargo, también recuerda sus prácticas en la Fiscalía de Córdoba, con profesionales como Rafael Contreras, José Escudero, José Paniagua, Joaquín Gosálvez y Valentín Sobrón. Un consejo de su padre, el jurista Bartolomé Vargas Escobar, le llevó a estudiar la oposición de Judicatura antes de trabajar en su despacho como abogado. Finalmente, optó por la profesión de fiscal, pero a sus 72 años acaba de colegiarse en Madrid para cumplir el deseo paterno y «defender causas justas». Estos pasos, según precisa, ya fueron seguidos en la familia por su hermano Javier y sus sobrinos, Carlos y Bartolomé, así como por sus hijos Bartolomé y Amanda.

El exfiscal coordinador de Seguridad Vial ha visitado en los últimos días la sede de CÓRDOBA para conceder esta entrevista. En su conversación, llena de referencias a sus orígenes, se desborda esa «unión entre derecho y cultura» que afirma que aprendió de su padre. Su carácter afable se vuelve algo más severo al hablar de su trabajo y, pese a esto, también se disfruta escuchándole.

¿Cómo ha evolucionado su labor como fiscal de sala coordinador de Seguridad Vial de la Fiscalía General del Estado desde que asumió esta responsabilidad hasta que la ha dejado en manos de Luis del Río?

Ha evolucionado desde el ámbito estrictamente procesal, desde el ámbito de aplicación de la ley penal, a través del conocimiento de las víctimas de accidentes de tráfico, de oírlas, de defender sus derechos. Desde el principio, he simultaneado el estar en el ámbito procesal con el oír directamente a las víctimas. Mi tarea y la de los 50 fiscales delegados que me han acompañado, hemos sido un equipo y hemos creado entre todos esta especialidad, hemos evolucionado desde lo jurídico hacia otras estrategias. La educación, la primera. Seis años son las edades en las que realmente se aprende, a partir de ahí, es más difícil que el niño procese las señales de tráfico. Hicimos una apuesta muy firme, aquí la ha liderado Natalia Izquierdo, fiscal delegada de Seguridad Vial de Córdoba. También la prevención. El 60% de la siniestralidad viene del exceso de velocidad, el consumo de alcohol y drogas. Y las tecnologías. Planteamos una reforma penal para condicionar la suspensión de la ejecución de la pena al establecimiento de un sistema de control tecnológico. También nos hemos introducido en las ciencias (...) por ejemplo, la criminología: ¿Por qué se cometen los delitos? La criminología vial ha avanzado mucho y la hemos impulsado muy decididamente. El fiscal especialista está para eso, para abrir caminos. Nuestra última fase ha sido convertirnos en fiscales de la movilidad sostenible.

En los últimos años se ha extendido el uso de nuevos vehículos como las bicicletas y patinetes, ¿cómo observa este fenómeno?

Las ciudades se han hecho más ricas en cuanto a medios de desplazamiento. Esta convivencia necesita de la cultura del respeto a las normas. Queda mucho por hacer todavía en esta materia. Hay patinadores (permítame la expresión, que no es la legal, son usuarios de vehículos de movilidad personal) prudentes, pero en general falta formación en normas. La Ley de Seguridad Vial se ha reformado recientemente prohibiendo expresamente a los ciclistas y patinadores que entren en zonas peatonales. Aquí sí que di instrucciones muy rigurosas a las policías para que lo exigieran y sancionaran. Si alguien entra en una zona peatonal, se le para, se le interviene el patín o la bicicleta, y se le sanciona.

"Los móviles sí que se han convertido en un problema para la seguridad vial"

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El director de la DGT ha asegurado recientemente que desde el ejercicio 2016 la primera causa de los accidentes mortales son las distracciones y esto tiene un nombre, teléfono móvil y Whatsapp. ¿Está de acuerdo con que se haya endurecido la sanción por conducir con el teléfono móvil en la mano?

Absolutamente de acuerdo. Hay que estar conectado, pero no cuando cruzas un paso de peatones, no cuando conduces. Los móviles sí que se han convertido en un problema para la seguridad vial y sí que generan siniestralidad. Por eso, es correctísimo que se haya elevado la sanción a seis puntos. La reforma también tiene medidas para fomentar el régimen de recuperación de puntos.

Tráfico ha anunciado el objetivo de reducir el número de víctimas mortales a la mitad para el año 2030, ¿lo ve viable?

La DGT está obligada a hacer un plan decenal. Es viable, es posible, ¿por qué no? Para eso se hace, para conseguirlo. No se olvide de que en la Unión Europea está vigente el proyecto de cero fallecidos en el 2050.

El año pasado comentaba que se analizarían las causas de la siniestralidad en los puntos negros, ¿Cómo se ha avanzado en esta labor?

En los puntos negros los fiscales están en estrecho contacto con las policías y las comisiones de tráfico. Primero, para subsanarlos, para que no haya más accidentes. Cuando, a pesar de todos los esfuerzos, no se hace nada y se puede hacer, a lo mejor puede pensarse en un procedimiento penal. Pero yo no he dado instrucciones sobre ese particular, porque son procedimientos muy complejos para determinar quién es responsable en una organización.

¿Se investigan las causas que convierten un tramo en un punto negro?

Se investigan. Hay de todo, un defecto de mantenimiento, el firme está en mal estado, hay una curva mal peraltada, no hay una buena señalización... El fiscal promueve que se investigue.

El verano pasado llamó por primera vez a la colaboración ciudadana para detectar conductas temerarias en la carretera. ¿Estamos cada vez más concienciados y colaboramos?

Nos falta bastante para estar concienciados, porque realmente es un problema cultural. El aviso del año pasado sirvió, pero queda mucho camino por recorrer.

"Seguramente, la situación de tensión se desahoga en conducciones delictivas"

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También reclamó más controles de velocidad, alcohol y drogas, ¿se han aumentado?

Se han aumentado los controles de alcohol. Ha hecho un esfuerzo la DGT, lo hacen las policías en la medida que pueden. Hace falta un presupuesto, los aparatos son caros, hay que hacer una inversión. Ha habido un esfuerzo y siempre estamos detrás de que se hagan esos esfuerzos, porque es una buena inversión en salvar vidas.

En el 2021 creció la comisión de delitos relacionados con el tráfico en España, ¿es coyuntural o los conductores se están relajando?

Pues parece que se consolida, porque este año también han crecido. Hay un aumento de delitos. Primero, hay que buscar una explicación. Seguramente, la situación de tensión que se vive se desahoga en ese tipo de conducciones delictivas. No debiera ser así, la clave es el autocontrol.

La velocidad, la conducción sin permiso y carecer de la ITV son algunas de las principales causas de denuncia en Córdoba. Parece que son cuestiones que deberían estar superadas, ¿no?

Es así en todos los sitios. Se denuncia más también porque hay más eficacia. Anualmente, hay 25.000 o 30.000 condenas por conducir sin permiso.

Bartolomé Vargas, en un momento de la entrevista. FRANCISCO GONZALEZ

¿Cuándo fue la última vez que le multaron?

La verdad es que fue ya hace tiempo, me han multado poco. He ido con mucha prudencia y con mucha preocupación (ríe). Ahora voy con menos, aunque tengo la conciencia vial metida dentro y eso nunca lo perderé. «Si salgo en los medios y doy este mensaje, no puedo fallar», algún fondo de eso he tenido siempre.

De su etapa como fiscal de la sala de lo penal del Tribunal Supremo se recuerda, entre otros asuntos, que fue apartado del caso Ecros tras realizar un informe inculpatorio para el exministro Josep Piqué. ¿En ocasiones la Justicia puede dejar un sabor agridulce?

Para mí fue un asunto más. Un asunto con dificultades probatorias, de calificación jurídica, porque era un posible alzamiento de bienes, administración desleal. El fiscal lo que valora es la entidad que tiene el hecho que se le presenta, su calificación jurídica y la prueba, con independencia de cuál sea la persona. En este caso era un aforado y la competencia correspondía al Tribunal Supremo. Yo hice mi propuesta de que se le debía investigar y la Fiscalía General del Estado entendió que no. Yo respeté profundamente la decisión del fiscal general del Estado porque, además, el derecho es muy interpretativo. No se cae en la cuenta de que es una ciencia interpretativa, valorativa.

Pero parece que le llegaron a solicitar que hiciera un dictamen en otro sentido y que usted reclamó que se lo pidieran por escrito.

No, lo que ocurrió fue que, simplemente, no estaba de acuerdo con la indicación que me dio el fiscal general del Estado desde el respeto, porque, insisto, el derecho es muy interpretativo. Es muy difícil interpretar las normas jurídicas y es muy difícil la prueba de los hechos.

Recientemente, se ha aprobado una reforma para desbloquear la renovación del Tribunal Constitucional, ¿no está siendo el proceso demasiado complejo?

Vuelvo a este discurso, no llega a la ciudadanía que a veces las propias instituciones tienen una interpretación distinta de las normas. No pasa nada, estamos en un Estado de derecho y, finalmente, se resuelve por los mecanismos que están previstos en las leyes. Yo confío en que esta discrepancia, como suele suceder, se resuelva, porque tanto los consejeros como los magistrados tienen responsabilidad también para resolver estas diferencias. Se está demorando quizás en exceso el que se designen magistrados, el que se renueve también el consejo, y eso no es bueno, pero hay que tener confianza en las instituciones.

"Ha sido un poco increíble lo que hemos hecho entre todos, ha sido pura motivación"

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En estos días, un exalcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, ha tomado posesión como consejero de Justicia, ¿qué le pediría para mejorar la situación de esta Administración?

Lo primero es la confianza en la designación. Con los medios que tenemos, hemos llegado muy lejos. Yo mismo, para sacar adelante la seguridad vial, he contado con 50 fiscales, pero con dedicación exclusiva, muy pocos. Ha sido un poco increíble lo que hemos hecho entre todos, ha sido la pura motivación, es sacar horas extra, quitarle horas a tu descanso. Así ha funcionado la red que me he honrado en dirigir. Estamos acostumbrados a trabajar por convicción. No debería ser así, la Justicia debe estar dotada de medios, no lo está.

Comenta que acaba de colegiarse como abogado en Madrid.

Hice las prácticas de fiscal en Córdoba, pero venía de estar en el despacho de mi padre. Iba a ser abogado con él. Mi padre me dijo que tenía que hacer antes una oposición de Judicatura para prepararme bien. Me gustó la profesión de fiscal, me sentí abogado de lo público y no cumplí el deseo de mi padre. Ahora lo cumplo y me colegio como abogado para defender causas justas.

¿Para defender y no para acusar?

Para defender. Aunque he tenido que acusar como fiscal, siempre he tenido una visión humanista, vamos a acusar con garantías, a estar seguros de lo que hacemos. Las garantías son esenciales, esto me lo enseñó mi padre también. No excederse en las penas, buscar la reinserción. Ser humanista y comprensivo. Eso no significa que no apliques las normas.

¿Daría alguna clave para hacer de Córdoba una ciudad más sostenible en la movilidad?

Córdoba está llamada a ser una ciudad muy importante en la movilidad sostenible y el momento le favorece. Tiene todos los argumentos para ser una ciudad de las tres culturas de verdad, con una relación muy estrecha con los países árabes y con el mundo judío. Todo eso nos sigue faltando. Que haya visitantes en la Mezquita de países árabes.

"Córdoba tiene avances importantes en peatonalización, pero cabe apurar más"

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Los hay, aunque no se les permite el rezo.

No, pero se pueden pensar fórmulas inteligentes, ingeniosas, de colaboración. No me refiero a permitir el rezo, eso es complejo. Sí a permitir una efectiva integración de la Mezquita a la cultura de esos países. Algún tipo de actividad que permita la participación de musulmanes. En este momento en que el mundo está tan abierto a todas las culturas, Córdoba tiene una posibilidad extraordinaria de integración. Después, cuenta a su favor con unos avances importantes que ha tenido en peatonalización, aunque cabe apurar más en este sentido. Es acogedora, abierta, hospitalaria. Tiene todos los ingredientes para convertirla en un modelo europeo de ciudad de la cultura, de la movilidad sostenible y de la inclusión. Lo más importante son los cordobeses y las cordobesas. Hay una sabiduría, un modo de ser, de estar, de vivir, que es lo que da sentido a todo.

En una entrevista que le hizo CÓRDOBA hace años expresó su deseo de que algún día las guerras fuesen sometidas al derecho y pasen por el banquillo de los acusados. Ahora que comienza su etapa como abogado, ¿cree que lo tendría difícil quien tuviese que defender a Rusia?

Creo en el derecho internacional. ¿Qué ocurre? Que ese derecho internacional no tiene un poder coactivo que lo respalde. No hay un ejército, no hay un poder que respalde el cumplimiento de esas normas. Desde luego, está el concepto de la proscripción de las guerras. Sigo sosteniendo, y ahora con más razón, que los responsables deben comparecer ante los tribunales internacionales, en todas las guerras que ha habido.

Siempre da la impresión de que el juicio llega tarde.

Claro, porque las guerras son situaciones de hecho. Un país invade a otro. También cuando hay un delito lo primero es el hecho, pero siempre hay un tribunal con capacidad para enjuiciarte y una policía que te puede detener, hay un poder coactivo. Aquí no lo hay. El sueño sería que un día hubiera un tribunal internacional respaldado por Naciones Unidas y que esta tuviera poder para hacerlo cumplir.

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