El Ayuntamiento tiene previsto incorporar a 20 nuevos efectivos en el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) de Córdoba en el mes de marzo. Esta promoción, que concluyó en otoño unos exámenes que se tuvieron que posponer por la pandemia de coronavirus, incluye por primera vez a dos mujeres, que entrarán a formar parte del cuerpo de bomberos de la capital cordobesa. A sus espaldas tienen las mismas horas de esfuerzo y sacrificio que sus compañeros, años de estudio y dura preparación física, y por delante, las mismas ganas de trabajar y de ser útiles a la sociedad.

«A nivel nacional seremos el 0,6%, no hay ni 200 mujeres bomberas, frente a más de 21.000 hombres. ¿Por qué? Es un oficio arriesgado, te tiene que gustar y estar física y psíquicamente al 100%. Además es una oposición larga, complicada, salen plazas cada muchos años y no todo el mundo se puede permitir estar a expensas de esto tanto tiempo». Habla Ángela Montilla, cordobesa de 33 años de edad, y una de las dos mujeres que se incorporan al SEIS de la capital.

Atesora ya dos años de experiencia como bombera en la Diputación de Badajoz, donde compartió las instalaciones con hombres: «He dormido y comido con ellos y compartido el vestuario. Éramos un equipo y me he sentido como uno más. Ya está», dice y resta importancia al hecho de que las instalaciones de los parques no suelan estar preparadas para ellas, como hace años ocurría en las comisarías de policía: «Es complicado porque los parques suelen ser antiguos», comenta.

De los 20 bomberos que deben incorporarse en marzo (en las oposiciones se convocaron 21 plazas pero solo aprobaron una veintena de aspirantes), 17 ya estaban trabajando en otros parques. Ahora los aspirantes están de funcionarios en práctica y la mayoría, de interinos de otros parques cobrando por una excedencia de estudios que les cubra este periodo de formación. Los cursos que dieron comienzo en diciembre tendrán tres meses de duración.

Daniel Gil, uno de los instructores de formación, lleva más de 30 años alternando su faceta de bombero con la de formador. «Aparte de mi trabajo de bombero, ésta es una cuestión vocacional y para mi constituye cada vez un pequeño reto que forme a una nueva promoción», comenta en mitad de una clase en la que enseña a los compañeros hacer líneas de vida seguras.

En este periodo formativo, los nuevos bomberos conocerán la organización del cuerpo, así como los derechos y deberes de los trabajadores, los protocolos específicos de actuación y las herramientas y material que deben emplear en estas intervenciones. «Los bomberos hacemos muchas más cosas que apagar fuegos, como rescates de personas y animales, excarcelaciones, etcétera, aquí tocamos todos los palos», recuerda Angela.

Ángela, en el parque central de los bomberos de Córdoba. Foto: A.J. GONZÁLEZ

«La gente viene con un nivel teórico bastante aceptable y a lo largo de la vida laboral tendrá que ir mejorándolo, pero el punto de partida es bastante bueno», comenta Daniel Gil. De los 20 bomberos de esta nueva hornada, el mayor tiene 42 años. Todos ellos han pasado una media de una década de su vida como opositores. En el caso de Ángeles, «opositando sin descanso» lleva desde el año 2015, «sin salir de casa y privándome de todo», matiza esta cordobesa que resolvió hace bastantes años que quería ser bombera. «Era nadadora de alto rendimiento y conocía a muchos bomberos que me contaban intervenciones y experiencias. Me picó el gusanillo y por cosas del destino decidí prepararme las oposiciones y aquí estoy», relata Ángela.

El bombero especialista Vicente Raúl Víbora también lleva 15 años como formador de los compañeros que entran nuevos a los parques de Córdoba: «Con ésta he formado a tres promociones», dice mientras enseña a los alumnos la ejecución de nudos básicos. Todos, veteranos y novatos, lamentan que las incorporaciones al SEIS están muy por debajo de lo que necesitaría la plantilla y dictan las ratios recomendadas. «Entran muy pocos y no llegan ni al 50% de lo que necesitamos».

Además, de los 20 que se incorporan, la mitad están pendientes de otros procesos selectivos, lo que quiere decir que algunos de ellos, aunque firmen en Córdoba como funcionarios, podrían terminar ejerciendo en otras localidades, algo que temen los sindicatos. La próxima oposición prevista, aunque aún sin fecha, será para mandos.