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Diario Córdoba

ENTREVISTA Mar Cambrollé Activista por los derechos de las personas trans

"Usar el feminismo para defender posiciones antitrans es perverso"

La activista Mar Cambrollé Jurado impartió este miércoles una charla en la Diputación de Córdoba sobre el futuro de los derechos del colectivo transexual MANUEL MURILLO

Conoció las adversidades de ser una mujer trans desde muy joven y, desde entonces, no ha parado de luchar por los derechos del colectivo, con notables resultados jurídicos como la Ley de transexualidad de 2014 en Andalucía. Este miércoles abordó los retos a afrontar en el futuro en una charla en la Diputación de Córdoba. 

¿Cuáles son los últimos avances sociales que han favorecido a las personas transexuales?

Los cambios sociales de gran relevancia en la última década tienen que ver con la pedagogía que hemos llevado a cabo desde el activismo. A diferencia de mi época, cuando éramos expulsadas de nuestros hogares, las familias acompañan ahora en la transición. También hemos avanzado en el gran número de profesionales de la docencia, la psicología y la medicina que han cambiado su forma de mirar a las personas trans. En Andalucía, la ley trans de 2014 marcó un antes y un después y fue un referente para el resto de comunidades. Pero de lo que más orgullosa me siento como activista es de ver que el 80 por ciento de las mujeres trans jóvenes no están en las calles ejerciendo la prostitución, como se veían obligadas a hacer antes, sino que están en las universidades. Pero todos estos avances deben estar amparados por un marco legal.

El Gobierno dio luz verde en junio de 2021 al trámite para la ley para la libre autodeterminación de género

El Consejo de Ministros aprobó iniciar el trámite, pero la semana pasada llegó un informe del Consejo General del Poder Judicial poniendo en tela de juicio este avance y exigiendo más controles a los menores. El CGPJ es un órgano conservador, yo diría incluso machista y patriarcal, anclado y reaccionario. Lo bueno es que sus informes no son vinculantes. Espero que Pedro Sánchez actúe en consonancia con lo que espera la sociedad española y no haga caso de las recomendaciones obsoletas de este órgano. 

¿Qué supondría su aprobación?

El 80 por ciento de los menores piensa en el suicidio, el 40 lo intenta y más del 8 por ciento lo consigue. Esta ley pararía ese impacto. Solo quiere lograr la felicidad de las personas, permitirles ser quienes son.

¿La discriminación es mayor en personas con bajo nivel económico?

Así es. También existe un alto índice de exclusión laboral y es algo que no tiene ningún sentido. La presidencia del Banco Mundial hizo público en 2021 que las empresas están perdiendo 80 billones por tener prejuicios con las personas transgénero. Están desechando a personas brillantes, que pueden hacer grandes contribuciones al desarrollo económico y científico. Por ejemplo, el grupo de estudio de cáncer de mama en España, con reseñables avances, lo lidera Marta Román Expósito, una mujer trans. En Argentina da el telediario una mujer transgénero. Pero no se habla tanto de estos referentes positivos porque en muchos casos solo se visibiliza el morbo. Son ejemplos fundamentales para lograr la empatía social y cambiar las miradas prejuiciosas por las transpositivas.

¿Falta visibilidad en los medios?

Se está haciendo un gran ejercicio de inclusión, con cambios significativos. También se percibe en películas, series y documentales. La sociedad siempre va por delante de los legisladores. Pero los políticos, que son quienes piden el voto para estar donde están, deben escuchar a la sociedad, y la sociedad española demanda una ley trans estatal. De hecho, si segregamos dicho apoyo por sexo, las mujeres son las que prestan más apoyo a la ley trans estatal.

Hay un sector del feminismo que no incluye a las mujeres trans en su lucha.

Usar el feminismo para defender posiciones antiderechos trans me parece perverso. El feminismo tiene como seña de identidad la empatía con los derechos del otro, y en el momento en que interfiere con los derechos de las personas trans deja de ser feminismo. En el fondo, está localizado. Son veinte o treinta mujeres con gran posición en las instituciones, el Gobierno y la Academia, que intoxican a la sociedad. 

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