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Diario Córdoba

los efectos del clima en las abejas

El sector apícola cordobés, obligado a retrasar la campaña

Más de 300 familias viven en Córdoba de la miel, que genera más de 2 millones de euros | Los apicultores reclaman ayudas para un gremio imprescindible para la biodiversidad

Dos apicultores trabajan en sus colmenas. CÓRDOBA

La climatología, con un febrero caluroso; con las lluvias, el frío y las heladas de marzo y primeros de abril; y con un mayo con temperaturas muy altas, ha provocado en muchas zonas del país un retraso de la campaña apícola, lo que se traducirá en un recorte de la producción de miel en un momento en el que los costes del sector trashumante se han disparado por el precio del gasóleo. De esa circunstancia no es ajena Córdoba. El mal tiempo de comienzos de la primavera no dejó a los apicultores enjambrar a las abejas y estas lo hicieron por su cuenta de forma natural, según Lorenzo Ruiz, representante del sector en COAG- Córdoba. «Cuando llega la primavera -explica Ruiz- lo que hacemos es enjambrar a las abejas, es decir, obligarlas a la reproducción para recuperar las pérdidas del otoño y garantizar su población para la época de flor», pero con las lluvias y el frío del pasado mes de marzo ha sido imposible en muchas zonas de España, porque su actividad se retrae, explica este apicultor montoreño, quien añade que esto se está produciendo también en Córdoba.

Lorenzo Ruiz, que ejerce la apicultura en Sierra Morena, pone como ejemplo que esta primavera la cosecha de miel de romero ha sido prácticamente inexistente, ha bajado la de tomillo y la de azahar se ha reducido muchísimo en las áreas mediterráneas.

«El invierno volvió a llegar para las abejas en primavera y las confinó», explica Ruiz, apicultor que comenta que lo mismo ocurre en las colmenas de sus colegas, que se cubrieron de nieve en Castilla y León en aquellas semanas y recuerda que las abejas no salen al exterior si no hay al menos 11 o 12 grados de temperatura.

Por otro lado, Ruiz ha añadido que el apicultor Enric Simó y representantes del sector del sindicato COAG entregaron el pasado viernes cerca de 110.000 firmas al Ministerio de Cultura, al que solicitan que promueva que la Unesco declare la apicultura como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en una jornada en la que advierten de la situación crítica que atraviesa el sector con la previsión de que este 2022 sea un mal año por las condiciones meteorológicas adversas. De hecho, ha recordado que solo en España el beneficio que genera la polinización al sector agrario se calcula en unos 4.000 millones de euros anuales, un beneficio que supera los 153.000 millones de euros anuales a nivel mundial.

Subida de costes

El responsable apícola de COAG remarca que las heladas tardías se produjeron en un momento en el que el precio del gasóleo se duplicó, por lo que «no hubo tanta trashumancia», además de estar provocando un «sobrecoste» al agricultor en suplementos alimenticios para las abejas, que ya tuvieron que dar durante el invierno seco. Del mismo modo expresa su preocupación Lorenzo Ruiz, apicultor montoreño, quien afirma que «estamos padeciendo todo el sector este problema». «Soy apicultor porque me apasiona la magia de la abeja, pero llevo ya tres campañas complicadas; los efectos del clima en las abejas; en la última, lo comido por lo servido», lamenta, tras reclamar de las administraciones públicas «más ayudas» para un sector cuya labor «es imprescindible para la agricultura y la biodiversidad». En Córdoba la producción es superior a los 2 millones de euros, con más de 300 familias dedicadas al sector y 63.000 colmenas.

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