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Mercedes Benz Fashion Week de Madrid

Palomo Spain da el "do de pecho" y Juana Martín apuesta por lo urbano

El desfile de Palomo Spain echa el cierre a la 67 edición de la pasarela Mercedes Benz Fashion Week Madrid en la que por cuarta vez Juanjo Oliva ha sido galardonado con el Premio L'Oréal París a la Mejor Colección, en esta ocasión con su otra firma, Oliva

 

Juana Martín en la pasalera, junto a las modelos con su colección. - EFE / ÁNGEL DÍAZ

Almodóvar, con el diseñador cordobés Palomo Spain. - EFE

Carmen Martín / Inmaculada Tapia
28/01/2018

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La Fashion Week más cordobesa.

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Con mucha expectación, Palomo Spain ha presentado hoy una colección en el Teatro Real, que por vez primera abrió sus puertas a la moda, para acoger unos diseños para hombre valientes y descarados, bien confeccionados, que tras el desfile condensó en un diorama, al más puro estilo del Palacio de Riofrío.

Con música en directo, precedida de unos cantos de pájaros enlatados para crear ambiente campero, el diseñador cordobés Alejandro Gómez Palomo, alma de la firma Palomo Spain, ha presentado su sexta colección, la misma que presentó en París hace menos de quince días, pero con distintos estilismos.

Es un trabajo que se mueve cerca de la alta costura y que demuestra que Palomo Spain es ropa para hombres. "He dejado a un lado las etiquetas, me cansaba que se hablara más de la feminidad que del diseño masculino", ha explicado hoy a Efe este diseñador que admira a Balenciaga y Pertegaz.

Sus diseños no son un carnaval, sino una serie de prendas, piezas cargadas de ricos brocados y cuidados detalles, que hablan de ternura, de valentía, de masculinidad, de sofisticación, de poesía, de arte y de su pueblo.

Tras escuchar una historia de caza furtiva que le contaron unos chavales de su tierra, Pajares (Córdoba), este joven creador de Posadas de 25 años ideó su propia montería en la que no tenía cabida la tradición, sino la rebeldía, la transgresión y el gusto palaciego de la Casa de Austria.

Tomando como modelo a Felipe IV en uno de los lienzos del pintor sevillano Diego Velázquez, Palomo propone jubones, calzones conjuntados con pantalones a modo de botas mosqueteras, "tops" ajustados, faldas, capas, hermosas blusas y chaquetas con volumen en las mangas junto a impecables cuellos blancos, que en el siglo XVII se llamaban gorgueras.

Palomo ha recuperado el "tweed", el tartán y la lana en capas, los pantalones estampados y un sinfín de aperos de caza como el cinturón para llevar los cartuchos o las anillas para portar las piezas abatidas.

"Para hacer esta colección hemos volado", ha explicado Palomo, que en menos de tres semanas tuvo que confeccionarla "con tan solo ocho costureras para llegar al calendario de París".

En el desfile del diseñador español con más proyección internacional también hubo fabulosas plumas -faisán, pato, marabú o cola de gallo- que decoraban los exquisitos tocados de la sevillana firma Tolentino y también el vestido de novia, que lució su pareja, Pol, que cerró y selló cuando recibió el beso de Alejandro Gómez Palomo.

En muy poco tiempo, algo más de dos años, los diseños de este cordobés han dado la vuelta al mundo, desde Nueva York a Moscú pasando por París, donde este año ha inaugurado la pasarela masculina.

"Mi intención es seguir desfilando en París y compaginarlo con Madrid, allí es donde se cuece todo", ha dicho.

El creador, que hasta ahora había apostado por tonos saturados, ha preferido sustituir el brillo por una paleta austera, en verdes y marrones, tonos que colorean "la Sierra Morena que veo desde la ventana de mi taller", con la que ha disfrutado "muchísimo", ha evocado el diseñador, que desea "expandir la firma y hacer una marca redonda, incluso llegar a la alta costura".

Pero mientras eso ocurre, el diseñador no deja de crear y de soñar, y entre esos deseos se imagina siendo el director creativo de Chanel o "aún mejor", de Jean Paul Gaultier, "donde encajaría perfectamente", ha confesado risueño.

A Palomo, que ha vestido a estrellas como Rita Ora o Beyoncé en momentos importantes de sus vidas, le encantaría crear para Tilda Swinton y le hubiera encantado diseñar la ropa de Michael Jackson, "aunque disfruto igual mis diseños cuando los viste mi novio".

Alejandro Gómez Palomo, este chico de pueblo que creció con una buena colección de muñecas Barbies a las que confeccionaba sus modelos favoritos y que estudió a Londres, mantiene las raíces de su tierra, su seña de identidad y también los pies en el suelo, aunque sus alas no dejan de volar.

El desfile de Palomo Spain echa el cierre a la 67 edición de la pasarela Mercedes Benz Fashion Week Madrid en la que por cuarta vez Juanjo Oliva ha sido galardonado con el Premio L'Oréal París a la Mejor Colección, en esta ocasión con su otra firma, Oliva. Mientras que la joven madrileña Lucía López, de 18 años, se ha alzado con el galardón a la Mejor Modelo.

Antes, Isabel Núñez presentó una series de vestidos de líneas geométricas que fluían de vaporosas sedas junto a otras prendas de corte masculino inspiradas en la obra de la pintora Tamara Lempicka.

JUANA MARTÍN APUESTA POR LO URBANO

El lúrex, el lamé y los brillos han sido el hilo conductor de la colección de Juana Martín, quien propone prendas urbanas conjuntadas con otras que invitan a bailar. La diseñadora cordobesa ha presentado su nueva propuesta este domingo, en la quinta jornada de la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.

Una vez más, la diseñadora ha vuelto a mirar a sus referencias de siempre, su tierra, su cultura, sus raíces y confecciona vestidos y faldas con lazos y volantes, pero ninguno flamenco.

Fotos: EFE ÁNGEL DÍAZ

Tras la presencia ayer en la pasarela de la gimnasta Lourdes Mohedano, que debutó como modelo con el diseñador Ulises Mérida, y el desfile de Juana Martín, Córdoba estuvo representada por Palomo Spain. El diseñador de Posadas mostró una colección inspirada en la corte del rey Felipe IV. Antes de comenzar, el director manchego Pedro Almodóvar y la actriz Rossy de Palma estuvieron con el diseñador maleno, de quienes se confiesan fervientes admiradores.

LA SASTRERÍA DE HOMBRE CALA EN EL DÍA A DÍA

La moda de hombre adquiere cada vez más protagonismo en la pasarela madrileña, según se ha visto en la quinta jornada, en la que los diseños de García Madrid, junto a las propuestas de Ion Fiz y Miguel Marinero, han dejado claro que la sastrería masculina se instala en el día a día.

Lo moderno y lo clásico caminan juntos en las propuestas de García Madrid, diseñador que ha comenzado su colección con prendas de noche, "pero con una visión de traje de día", ha explicado hoy a EFE Manuel García, fundador de la firma, quien compra muchos de sus tejidos en los mejores fábricas de Como, Italia.

Si en sus propuestas anteriores se habían vistos siluetas muy ceñidas, ahora García Madrid defiende volúmenes más amplios y pantalones con pinzas, "que permiten libertad, movimiento y comodidad", ha explicado el diseñador que empezó su aventura con García Madrid en 2006, cuando presentó su primera colección.

Manuel García Madrid, que es diseñador pero se considera un "tendero" entregado a su cliente, propone chaquetas brocadas con vistosas flores, abrigos de lana de doble cara, americanas de terciopelo y piezas de lana merina que "revisionan la moda 'après-ski'".

Un capítulo aparte merece el esmoquin, una traje que García Madrid conoce a la perfección y que, en esta ocasión, lo presenta con un estampado de pata de gallo y cuadro 'vichy', prendas que conjunta con camisas adornadas con tiras de terciopelo.

La moda es una industria difícil, pero "nuestro objetivo es hacer trajes de calidad como si fueran a medida a precios muy ajustados", ha explicado este diseñador, que tiene en mente hacer trajes a medida para mujer, "pero todo con calma, despacio".

La sastrería masculina también tiene cabida en el desfile de Miguel Marinero, quien, por primera vez, ha presentado dos estilismos en colaboración con la firma Lander Urquijo.

Aunque tiene la mirada en la costura masculina, el diseñador no pierde de vista la piel que sigue siendo un punto fuerte, como el abrigo reversible confeccionado en marta cibelina y cuero, "que también podría ser vestido por un hombre".

En esta ocasión, Miguel Maninero propone una colección "joven, ponible, con 'looks' combinables de la mañana a la noche", ha explicado Nicolás Marinero, diseñador e hijo de Miguel Marinero, quien añade que en la colección priman las líneas rectas, vestidos largos cortados al biés y lenceros más mini.

Abrigos y trajes de "tweed", un tejido que han confeccionado en los mismos talleres que en sus inicios utilizó Coco Chanel, y con el que trabajan la dualidad noche y día "dejando que en las prendas de diurnas predomine hacia el exterior más el 'mohair', mientras que en las nocturnas se hacen más presentes los hilos de lúrex".

Ion Fiz, que siempre trae a la pasarela madrileña alguna pieza para hombre, en esta ocasión incluye muchas más y desarrolla una pequeña colección con prendas de los setenta y de los ochenta tanto informales como más vestidas.

El diseñador vasco ha hecho un guiño a todos las personas que pasaban por la mítica discoteca Studio 54, de Nueva York. Así, ha subido a la pasarela prendas estilizadas y cortes lineales que se rompen en asimetrías cuando trabaja escotes y faldas.

Femenina y en exclusiva para la mujer, a primera hora de la mañana, Marcos Luengo mostró una colección inspirada en el artista japonés Tadanori Yamaguchi, que le ha llevado hasta el "japonesismo" que adoptaron los impresionistas franceses.

Una vez más, Luengo ha demostrado que su trabajo con el cuero es uno de sus puntos fuertes; el desfile lo abrieron varios diseños de abrigos y vestidos con napa de cordero metalizado, una colección que ciñe al cuerpo de la mujer con tres largos diferentes mini, midi y extralargo.

Prendas de terciopelo de seda bordada, cristales forrados de gasa, se incorporan a diseños en los que parte "del no color hasta completar toda la paleta de tonos", ha dicho Luengo.

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