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Diario Córdoba

FERIA DE CÓRDOBA

Lagartijo honra a los suyos

Talavante realiza una buena faena que emborrona con la espada y Roca Rey corta tres orejas de poco peso

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Lagartijo y Roca Rey triunfan en Los Califas Manuel Murillo

Ganado: seis toros de Álvaro Núñez, de desigual presencia y buen juego en líneas generales, destacando el primero, noble, con calidad y duración; el tercero, bravo con complicaciones, y el cuarto, noble y bravo, con presencia. Segundo, quinto y sexto, nobles con matices, pero a menos en la muleta en general

Alejandro Talavante: casi entera trasera y tendida (palmas) y pinchazo, estocada y descabello (ovación tras aviso)

Roca Rey: estocada (oreja) y estocada (dos orejas).

Lagartijo: estocada desprendida (dos orejas) y seis pinchazos y estocada (palmas)

Plaza: Los Califas. Más de media entrada en tarde calurosa. Roca Rey y Lagartijo han salido a hombros por la Puerta de Los Califas al terminar el festejo. 

El toreo ha vuelto a Los Califas. El toro, también. Hemos visto el toreo en tres versiones: la del que empieza, corazón caliente y cabeza fría, y la del maestro, con el poso, el fondo y la calidad contrastada. Porque Lagartijo empieza y ha subido la montaña de su alternativa con triunfo, porque Talavante ha mostrado su mejor versión. Roca Rey, tercera versión, pese a su habitual despliegue de efectos y recursos, hoy, se ha quedado a medio camino, aunque se ha erigido en triunfador numérico de la tarde.

La mirada serena de Lagartijo y de Manolete se posa cada tarde en la plaza desde las lonas instaladas en los palcos de los tendidos cinco y siete. Tapan el cemento y visten una plaza en la que seguro se sienten extraños porque sus hazañas fueron en aquel recoleto coso de Los Tejares, del que ya solo guardan memoria los más viejos. En el inmenso solar califal. Lagartijo paseaba de impoluto blanco y plata, corbatín negro. A las 19:00, todo eran dudas. A las 19:25, honor y gloria para este joven torero cordobés, que ha estado pleno de dignidad y de vergüenza torera, aprovechando la oportunidad de lujo que tenía.

El toro primero, bajito, acapachado de cuerna, ha tenido una gran calidad y en la muleta ha regalado a Javier Moreno muchas y templadas embestidas que el toricantano ha aprovechado con torería, con alguna carencia de colocación y ejecución, pero con una entrega y un valor dignos de elogio. El tranco del toro le ha ayudado por ambos pitones y él ha templado la embestida con limpieza, con tandas por ambos pitones de cuatro y el de pecho que han ido elevando la emoción en el tendido. Para el tramo final de la faena ha ejecutado dos invertidos perfectos y se ha pegado un arrimón en el que el toro le rozaba con los pitones la taleguillla. Penduleaba la muleta y se ha jugado la cogida, pero la apuesta le ha salido bien y como lo ha matado le ha cortado dos orejas, entrañables, de ley y mérito. Lagartijo ha honrado hoy su apodo, su sangre, su genética de grandes toreros. Con el sexto, lagartijo no ha terminado de acoplarse. El toro, noble, tenía poca transmisión y se defendía por flojedad y por deslucido. Ha tardado en matarlo mientras miraba de reojo la puerta grande ya amarrada.

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Alegría y buen ambiente en Los Califas Manuel Murillo

La conjunción mágica de toro y torero también se ha vivido en el cuarto. Un gran toro de Álvaro Núñez, con trapío, ha sido la materia prima que ha administrado un templado Talavante para construir una faena con momentos de extraordinaria calidad, toreando muy despacio y ajustado. Tras un breve inicio en el tercio se ha sacado al toro a los medios y el animal ha sido de carril por los dos pitones, con calidad y fuerza suficiente para embestir con alegría a la muleta que le ofrecía con pulcritud el extremeño. La primera tanda por la derecha ha llegado con limpieza, con largueza, con muletazos de trazo impecable. Ha habido dos excepcionales con la diestra. Y luego al natural. Talavante ‘zurdea’ con un sello caro, y su trazo ha brotado en un muletazo de casi 360 grados. Cambios de mano y ajustes de pecho siempre ligados, cruzado el torero, pronto el toro, la muleta detrás de la cadera. Uf, qué categoría. Y el toro, un toro de verdad, insistimos porque es una excepcionalidad que confirma una desgraciada regla en esta plaza. La faena, además, ha tenido el don de la medida y cuando el animal se ha puesto tardo, Talavante ha tirado de recursos, trincheras, de pecho y cambios de mano, para cerrar por manoletinas ajustadas. Ha fallado a espadas y el toro ha tardado en morir. Pero la faena está ahí, en el recuerdo de quienes aman esta extraña tradición de convertir en rito la muerte de un animal excepcional. Con el que ha hecho segundo, Talavante no ha podido más que administrar su noble condición tristemente ligada a su escasez de fuerza y codicia.

Roca Rey ha sido el triunfador numérico. Tres orejas pero de peso menor. Como es habitual, Roca Rey no le ha pegado en varas a su primero, pero en el tercio de banderillas el toro se ha venido arriba y a la muleta ha llegado entero, con un vendaval de casta que por momentos ha desbordado al torero peruano, que incluso ha perdido la franela en varias ocasiones. Tras un prometedor inicio de faena, en el tercio, muy ajustado, el diestro lo ha llevado por alto y le ha templado dos preciosas trincherillas pero hasta ahí. El resto de la faena ha sido un quiero y no puedo porque el toro embestía pegando tornillazos, muy vencido y no se prestaba al toreo de Roca, que apenas ha conseguido embarcar la embestida del animal en un par de tandas con la mano derecha. Por la izquierda, nada de nada. ¿Complicado el toro? Sí, con las dificultades de la casta, de la bravura, con poco estilo en la embestida, cierto, pero repetidor y vibrante. Exigiendo mando. Roca Rey, esta vez, superado.

Al quinto le ha cortado dos orejas muy baratas, excesivas. El toro tenía más nobleza que el otro de su lote y lo ha pasado en algún muletazo suelto con calidad. Al final de la faena, cerrado en el tercio, ha tirado de efectos especiales y le ha cuajado dos invertidos y unas luquesinas que han calentado al tendido, preparado para pedir las orejas después de un gran espadazo, que eso sí ha tenido gran mérito.

Al final, Lagartijo y Roca Rey a hombros. Córdoba tiene un nuevo torero.

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