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Diario Córdoba

Francisco García-Calabrés

Corazón azul

La trata de personas es uno de los más graves delitos de violación de los derechos humanos

No olvidaré nunca la historia de aquélla chica paraguaya en la Comisaría del Parque Figueroa, una fría mañana de febrero. Detenida en un conocido club por la Policía de Extranjería, al encontrarse sin documentación de residencia legal, tras el control de un prostíbulo donde la encontraron. De esos que se anuncian sin rubor en instalaciones deportivas y en grandes vallas publicitarias. Siendo explotada sexualmente por una red que la introdujo en nuestro país, no quiso denunciar ni desvelar dato alguno que la hubiese ayudado en su precaria situación. El pánico la tenía absolutamente tomada. Ante mi insistencia como su letrado, y tras saber que la trajeron engañada para trabajar como camarera de hotel, apenas pude sacarle una revelación: «Para que quiero aquí papeles y protección si toda mi familia está amenazada en mi país, y allí la vida no vale nada y no pueden hacer nada para protegerlos». Les comparto esta vivencia personal de impotencia y frustración, hoy que estamos en la víspera del Día Mundial contra la Trata de Seres Humanos, desde que en el año 2013 lo declarase la Asamblea General de Naciones Unidas, con el fin de tomar conciencia de esta grave problemática que se va extendiendo en nuestros días a nivel mundial, afectando hoy a más de 12 millones de víctimas de todos los países. Este año, nos propone como lema el «Uso y abuso de la tecnología», para destacar que la tecnología e internet es una herramienta que facilita la trata de personas, pues los delincuentes encuentran una herramienta para captar personas, reclutarlas y explotarlas, organizar su transporte y alojamiento y contactar con los supuestos clientes, o para comunicarse entre ellos, ocultar las ganancias, etc.

Nuestro Código Penal castiga con severas penas de prisión como reo de trata de seres humanos al que se vea implicado en estas conductas, siempre que una de las finalidades sea la imposición de trabajo o de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares, la servidumbre o la mendicidad, la explotación sexual incluyendo la pornografía, la explotación para realizar actividades delictivas, la extracción de sus órganos corporales o la celebración de matrimonios forzados. Significando que existe una situación de necesidad o vulnerabilidad cuando la persona en cuestión no tiene otra alternativa, real o aceptable, que someterse al abuso. Siendo los principales factores de riesgo, los económicos, los sociales y los culturales.

La trata de personas es considerada uno de los más graves delitos de violación a los derechos humanos, la moderna de esclavitud del siglo XXI, mediante la cual las personas son privadas de su libertad y derechos por parte de terceras personas. Sometidas contra su voluntad a situaciones de explotación sexual y laboral, trabajos forzados, servidumbre doméstica, extracción de órganos, mendicidad, entre otras modalidades. Se estima que el 30% de las víctimas de trata son niños y el otro 70% son mujeres y niñas. Los primeros en la mayoría de los casos se usan para realizar trabajos forzosos en situaciones precarias, mientras que las mujeres y niñas son explotadas sexualmente desde muy temprana edad. Desde al año 2008 en Viena, impulsada por Naciones Unidas a nivel mundial, se inició la campaña Corazón Azul, con la que se quiere visibilizar la soledad de las víctimas que son objeto de la trata de personas e igualmente condenar a quienes compran y venden a otros seres humanos. El ‘corazón azul’ se ha convertido en el símbolo internacional de la lucha contra la trata de personas. No seamos cómplices de esta atrocidad.

* Abogado y mediador.

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