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VALENCIA / FERIA DE FALLAS

Puerta grande barata para López Simón

 

López Simón es paseado a hombros en la plaza de Valencia, de donde salió por la puerta grande. - EFE / JUAN CARLOS CÁRDENAS

Paco Aguado (Efe)
15/03/2019

Ganado: seis toros de Zalduendo, de buenas hechuras pero muy desiguales de cuajo, con algunos atacados de carnes junto a otros terciados y vareados. En general, aunque poco picados, con escasas fuerzas y medida raza, aunque, salvo el lote de Ferrera, por nobleza y duración ofrecieron muchas opciones de triunfo.

Antonio Ferrera: estocada caída (ovación); tres pinchazos y golletazos (silencio tras aviso). Estocada delantera.

El Fandi: pinchazo y estocada tendida (ovación tras aviso y leve petición de oreja); estocada tendida (oreja tras aviso).

López Simón: estocada (oreja); estocada delantera (oreja tras dos avisos). Salió a hombros.

Plaza: quinto festejo de abono de la feria de Fallas, con algo más de un tercio del aforo cubierto (unos 4.500 espectadores), en tarde fresca.

El diestro madrileño López Simón consiguió ayer la primera salida a hombros de esta feria de Fallas de Valencia, una vez que logró sendas orejas de poco peso de cada uno de los buenos toros de su lote, más por la cantidad que por la calidad de sus muletazos.

La tarde y el ambiente pintaban así, pues un público bonancible y generoso le dio otro trofeo más del mismo calado a El Fandi por una faena populachera y destemplada al quinto de la divisa de Zalduendo, que soltó al ruedo valenciano cuatro toros que dieron sobradas opciones para un toreo de mucho mayor calado y sinceridad.

Por eso, aunque no se le puede negar la voluntad derrochada ante sus dos toros, a López Simón sí que cupo exigirle mayor suavidad y pulso en sus muletazos, casi siempre desacompasados con la entregada nobleza que, por ejemplo, tuvo el terciado tercero, con el que solo una buena y fulminante estocada avaló la concesión del primer trofeo. El sexto tuvo más cuajo y también más fondo, a pesar de que sangró mucho en el caballo. Y el joven espada madrileño volvió a repetir con él su fórmula estándar de faena, con aparente asiento de zapatillas pero con idéntica descoordinación e incoherencia técnica en la dispar y larga sucesión de pases y más pases, que fue lo que, con creces, quiso y pudo premiarle el público.

También dio para mucho más el lote de El Fandi, que saludó a ambos con largas cambiadas de rodillas, los movió ampulosa y ligeramente con el capote y los banderilleó con su habitual alarde de facultades, aunque clavando muy poco reunidos los tres pares al quinto. Con ver eso, lo más conocido del repertorio del granadino, se conformó el tendido, pero ya no reaccionó tanto con los dos vulgares y anodinos trasteos que El Fandi repartió por todos los terrenos de la plaza y en los que primó también el destajismo de fácil consumo y rápido olvido.

Los dos únicos toros de Zalduendo sin opciones de la corrida se reunieron en el lote de Antonio Ferrera, que estuvo paciente y suave con el endeble primero e insistió de más, por pura responsabilidad, con un cuarto desfondado e insulso.