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TENSIÓN SOCIAL EN FRANCIA

Macron decide cerrar los Campos Elíseos a los ‘chalecos amarillos’

Cese fulminante del prefecto de París por su inacción frente a la violencia y los saqueos. El presidente exige una «respuesta fuerte» tras el fiasco policial del sábado

 

Emmanuel Macron (centro) con miembros de su Gobierno, ayer. - EFE/ LUDOVIC MARIN

Eva Cantón
19/03/2019

Emmanuel Macron creía haber controlado la situación gracias al gran debate nacional lanzado en enero para buscar soluciones al malestar de los chalecos amarillos, pero el presidente francés sigue enredado en la mayor crisis social de su mandato.

Aunque el movimiento nacido en noviembre para protestar por la subida del impuesto a los carburantes se ha transformado y ha perdido apoyo popular, permanece activo.

El sábado puso en aprietos a las fuerzas de seguridad, incapaces de controlar la deriva violenta de los manifestantes –muchos de ellos ultras llegados de provincias e incluso del extranjero– que convirtieron los Campos Elíseos de París en una batalla campal. A pesar de que los servicios secretos habían advertido del riesgo de violencia por los mensajes que circulaban en las redes sociales, la sensación que dejaron las imágenes de la avenida parisina salpicada de quioscos de prensa calcinados, escaparates rotos a pedradas y tiendas de lujo saqueadas es que nadie estaba preparado.

Empezando por Macron, obligado a acortar su fin de semana en la nieve para volver a toda prisa a París y participar en la célula de crisis montada en el Ministerio del Interior.

«¡Ahora se acabó!. Lo que pasó en los Campos Elíseos no fue una manifestación. Es gente que intenta dañar la República para romper, para destruir aun a riesgo de matar. Todos los que estaban allí se convierten en cómplices», dijo el presidente en la reunión. Consciente de estar de nuevo bajo presión, pidió al Gobierno una «respuesta fuerte· en materia de seguridad y ayer el primer ministro, Edouard Philippe, tras reunirse en el Elíseo con el presidente y los titulares de Interior, Justicia y Economía, anunció las primeras medidas.

Además de reorganizar los efectivos encargados de mantener el orden público, se ha decidido prohibir las manifestaciones de los chalecos amarillos en las zonas más afectadas por las movilizaciones, como los Campos Elíseos de París, «cuando se tenga conocimiento de la presencia de elementos ultras con voluntad de destrozar». «Lo que quiere esta gente no es el diálogo. Su única reivindicación es la violencia y los manifestantes pacíficos tienen que distanciarse de los alborotadores», declaró el primer ministro francés.

Philippe prometió firmeza tras quejarse de las consignas dadas a los agentes para reducir el uso de bolas de goma, muy polémicas al provocar numerosos heridos. Además, las fuerzas del orden podrán usar drones y habrá multas más altas para quienes participen en una manifestación no declarada de antemano. Las nuevas medidas se suman a la ley aprobada recientemente –y pendiente de promulgación– que limita el derecho de manifestación por razones de seguridad. Durante todo el fin de semana arreciaron las críticas de la oposición por la gestión del Ejecutivo, que anunció la comparecencia de los titulares de Interior, Christophe Castaner, y de Economía, Bruno Le Maire, hoy, en el Senado. Le Maire recibió ayer a los profesionales de los sectores afectados, que exigen un plan de choque ante la urgencia económica.

IMAGEN DE FRANCIA / Según la Cámara de comercio de París, han sufrido daños considerables 91 establecimientos de los Campos Elíseos, es decir el 80%. Todos los sectores de actividad, desde la restauración hasta los hoteles pasando por la moda, la ropa deportiva, la telefonía, la joyería, la perfumería, la óptica o la banca, se han visto afectados. Del famoso restaurante Le Fouquet’s, incendiado y saqueado el sábado, no se veía ayer más que una madera negra cubierta con lonas azules tapando completamente la fachada. Mucha gente se acercaba a mirar, hacía alguna foto, comentaba algo y se iba. La crisis se ha cobrado la cabeza del prefecto de Policía de París, Michel Delpuech, en el punto de mira desde que los chalecos amarillos asaltaron el Arco del Triunfo el pasado 1 de diciembre. Delpuech será sustituido por Didier Lallement, actual prefecto de Nueva Aquitania. Desde el inicio de las protestas, solo en París ha habido más de 2.000 detenidos.