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MIEDO ATÁVICO

Cocodrilos: estrellas del cine de terror

Estos reptiles de pavorosas fauces son una rentable y veraniega amenaza cinematográfica tanto en los pantanos como en la gran ciudad

 

Un fotograma de ’Trampa mortal’, de Tobe Hooper. - EL PERIÓDICO

Quim Casas
22/08/2019

Ross Kananga, el doble de Roger Moore para las escenas de acción de '007 Vive y deja morir' (1973), protagoniza uno de los mejores momentos 'con cocodrilo' de la historia del cine. No tiene nada que ver con los temores atávicos reactivados este viernes con el estreno de 'Infierno bajo el agua'. En aquella divertida escena jamesbondiana, los pies de Kananga saltaban de cocodrilo en cocodrilo alegremente para sortear el peligro y llegar a tierra firme.

Inverosímil, como casi todo lo que hace el agente 007, este momento está en las antípodas de lo que el género fantástico y de terror nos ha suministrado en cuanto a la relación del ser humano con cocodrilos y caimanes, depredadores con fauces que permiten desde el horror subjetivo bajo el agua -esos planos de reptiles, pirañas o escualos subiendo hacia la superficie donde nada plácidamente una mujer o un hombre-, hasta el desigual cuerpo a cuerpo en territorios pantanosos.

Una de las mejores propuestas al respecto es 'El territorio de la bestia' (2007), producción australiana en la que un grupo de excursionistas y un periodista son las víctimas de un cocodrilo gigantesco en un parque natural. A los australianos les gustó el tema, ya que el mismo año se estrenó 'Black water', ambientada en un pantano en el norte del país y con tres jóvenes acosados por otro saurio de ojos amarillentos.

Tobe Hooper, hombre clave en el cine de terror de los 70 y 80 con títulos como 'La matanza de Texas', nos obsequió con una ración doble. En 'Trampa mortal' (1976), un viscoso hotelero de Louisiana se sirve de victimas humanas para alimentar al caimán que tiene como mascota. En 'Cocodrilo' (2000), otro reptil de proporciones exageradas no haceotra cosa que vengarse después de que unos cazadores maten a todas sus crías.

'Mandíbulas' (1999), protagonizada por la hija del recientemente fallecido Peter Fonda, Bridget, tenía cierto interés -una paleontóloga, un filántropo y un oficial dan caza a un cocodrilo procedente de tiempos remotos-, pero generó varias secuelas a cuál más insensata.

Parientes aproximados de los cocodrilos, los indonesios dragones de Komodo también fueron convertidos en amenaza letal en la discreta 'Komodo' (1999), pero nada como 'Mega Pitón contra Mega Caimán' (2011), disparate televisivo que enfrenta en plena ciudad a un caimán desproporcionado y varias serpientes exóticas liberadas de una tienda de mascotas.

El mejor filme sobre el tema lo dirigió Lewis Teague y lo escribió John Sayles. Su título original es 'Alligator' (1980), pero el que recibió en España es perfecto: 'La bestia bajo el asfalto', o cómo un caimán pequeño arrojado por el desagüe del baño sobrevive en las alcantarilla de Chicago y muta hasta convertirse en un depredador voraz e incansable tamaño XXL que arremete contra policías, periodistas y políticos corruptos.