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'THRILLER' CON UN ESCENARIO INSÓLITO

Canibalismo y homicidios en Atapuerca, alimento de novela negra

En 'La huella del mal', Manuel Ríos San Martín se pregunta en qué momento de la evolución surge la maldad. El escritor y guionista ambienta en el yacimiento burgalés una documentada trama que une prehistoria y presente

 

El cráneo, con dos orificios, de la víctima del primer asesinato documentado de la historia, hace 430.000 años, en Atapuerca. - SCIENTIFIC FILMS / JAVIER TRUEBA

Anna Abella
03/08/2019

Un cráneo de un joven de hace 430.000 años hallado en Atapuerca es la prueba más antigua que existe del homicidio intencionado de un humano a manos de otro. Tiene dos fracturas iguales en la zona frontal, producidas por una misma arma. Una pudo ser por accidente, dos no, señala, citando a los expertos arqueólogos, Manuel Ríos San Martín (1965), productor, director y guionista de series televisivas como 'Médico de familia',' Menudo es mi padre' o 'Compañeros', que ha hallado en el yacimiento burgalés un perfecto e insólito escenario para su segunda novela negra, La huella del mal (Planeta).

Tras documentarse profusamente y con el asesoramiento de José María Bermúdez de Castro, uno de los directores de Atapuerca, Ríos San Martín une prehistoria y presente y se pregunta por los orígenes de la violencia, por la huella del mal del título. Lo normal es que los animales se coman unos a otros, que se peleen por las hembras... No son esos bichos ingenuos que se enseñan en las redes sociales, la mayoría de sus comportamientos son agresivos. Y el ser humano hereda algo de ese primitivismo y de esa violencia pura que surge del instinto de supervivencia -opina-. Pero hay un momento en la historia de la evolución en que ese instinto se convierte en maldad, en que el cerebro humano se sofistica lo suficiente como para hacer daño a otro ser humano a sabiendas de que está haciendo daño y encuentra satisfacción en ello.

En la trama, una policía y su antiguo jefe, que tuvieron un romance en el pasado, deben investigar juntos el asesinato de una joven, cuyo cadáver hallan desnudo y colocado simbólicamente imitando un enterramiento prehistórico en el museo de Atapuerca. La novela recuerda que en allí se encontraron restos de niños y niñas canibalizados. En la cueva del Sidrón, en Asturias, se hallaron 13 cuerpos de neandertales también canibalizados, añade el autor. Los arqueólogos se preguntan si el canibalismo era simbólico, ritual o si era alimenticio. Pero las conclusiones que han llegado en Atapuerca es que semejan el comportamiento de los chimpancés, entre los que han documentado auténticas guerras de hasta cuatro años entre clanes distintos y donde los clanes ganadores se comían las crías de los perdedores. No se sabe si es intuitivo o es maldad. Si es por dejar sin futuro al otro clan. Los leones también matan a las crías de los leones alfa para que las leonas vuelvan a ponerse en celo.

Citando a Juan Luis Arsuaga, otra autoridad en Atapuerca (que además acaba de publicar libro), los humanos, igual que los chimpancés entre ellos, somos capaces de aliarnos para competir contra otros humanos. La evolución, apunta el escritor, combina la ley del más fuerte con la ley del colaborador.

La historia demuestra cuán frágil es la convivencia en paz, alerta. En Siria hemos visto cómo en muy poco tiempo somos capaces de perder lo que nos hace civilizados y volver a una violencia primitiva. Mirando atrás vemos las guerras mundiales, el genocidio de Ruanda, los jemeres rojos, los niños soldado... Todo hace pensar que esa violencia primitiva está ahí latente, enterrada gracias a la civilización, la educación, la estabilidad económica y cierta paz social, pero que si salta una chispa podemos activarla rapidísimo.

Ríos San Martín, que está trabajando en un biopic sobre el cantante Joaquín Sabina, dirigido por Fernando León de Aranoa, desliza a través de sus personajes otras reflexiones: la crueldad y el sentido del humor son la mezcla del instinto con la inteligencia. El sentido del humor, reírse de uno mismo, de los demás, la ironía... es propio del ser humano, algo sofisticado. No todo lo que nos hace humanos es malo, concluye.