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Diario Córdoba

REPORTAJE

Acogida en Córdoba a refugiados ucranianos: Donde caben 9, caben 14

La Fundación Cinco Caballeros fleta un autobús para traer al que será su hogar en Córdoba a 49 refugiados ucranianos miembros de 15 familias que han huido de la guerra

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Alicia, a la derecha, con parte de los 14 refugiados que recibirán en su casa.

Esta es una historia de gente corriente, nacida en distintos puntos de Córdoba, que ofrece su hogar a gente corriente nacida a miles de kilómetros con el único objetivo de paliar el dolor de una guerra. Esa gente corriente tiene nombres y apellidos, como el de Julia Hidalgo, de Hinojosa del Duque, su hija Alicia y su yerno José Ignacio, un matrimonio normal con cinco hijos que, a la llamada de la Fundación Cinco Caballeros para acoger a familias de refugiados ucranianos, decidieron abrir la casa del pueblo donde pasan el verano para que 9 personas se alojaran en ella. Así, como suena.

No son millonarios ni hacen esto por salir en los papeles sino gente capaz de dar lo que tiene a quien lo necesita. Con ese pensamiento fueron ayer a las Setas, junto al centro de salud Castilla del Pino, donde pasadas las 20 horas llegó el autobús fletado por la fundación con 49 mujeres y niños ucranianos asignados previamente a 15 familias de Córdoba, la mayoría del Valle de los Pedroches, donde la solidaridad es algo consustancial a la tierra, como el buen jamón.

El plan de Julia, Alicia y José Ignacio, que llevan días preparando edredones y camas para la acogida, era volver en dos coches con seis niños y tres adultas, pero cuando empezaron las presentaciones y la asignación de familias, resultó que 14 personas y un perro, mujeres mayores, adolescentes y niños, todas ellas miembros de una gran familia, venían juntas y habían sido asignadas 9 a Hinojosa y 5 a Pedro Abad.

Primer abrazo en Córdoba de una niña a su madre tras bajar del autobús. A. J. GONZÁLEZ

Incapaces de separarlos, José Ignacio alzó la voz y dijo que se llevaba a los 14 para su pueblo. «No sé cómo nos vamos a apañar, esto no lo teníamos previsto, no me quiero imaginar cuántos litros de leche vamos a necesitar cada mañana para todos, pero así ha venido y habrá que tirar para adelante, ahora mismo prefiero no pensarlo», comentó Alicia mientras organizaban el transporte de vuelta a casa.

A su lado, otras dos mujeres de Pozoblanco, Olga y Cristina, intentaban comunicarse con sus familias. «Esto va a ser lo peor, entendernos, porque el inglés no lo hablamos muy bien..., habrá que tirar de móvil», dijo Cristina, «yo soy profesora y me llevaré a la niña al instituto por las mañanas, pero su abuela, de 66 años, se tendrá que quedar en casa, así que habrá que buscarle alguna actividad para que esté entretenida la mujer». Según Olga, en Pozoblanco tienen una tienda solidaria donde la gente del pueblo ha depositado todo tipo de ropa para que a nadie le falte de nada, desde pijamas a chaquetones, para todas las edades. Esas son las cosas que están pasando estos días en Córdoba, como en muchos otros puntos de España. 

Pequeñas aportaciones de muchos cordobeses

Según Rafael Priego, organizador del viaje junto a su mujer, Ana Belén, en la frontera hay campos de refugiados pero las oenegés no tienen redes para trasladarlos desde allí a otros puntos y, en su opinión, «un campo de refugiados debe ser algo temporal, nadie puede vivir ahí mucho tiempo». Eso fue lo que les motivó a recabar fondos para sufragar este viaje, que ha sido posible gracias a las grandes y pequeñas aportaciones de muchas personas. La generosidad de la gente fue la respuesta, no solo aportando dinero sino tiempo, cariño y en última instancia, sus casas. 

La idea inicial era enviar un autobús el día 23, pero la empresa de transportes les comunicó que tendrían que esperar y decidieron contratar el autobús allí a través de Antonio Cabrera, un cordobés que está en Polonia y que no solo localizó el transporte sino que se puso en contacto con las familias que han viajado hasta aquí. Conscientes de que aún pueden seguir ayudando, no descartan repetir la operación, para lo que ya han empezado a buscar nuevas familias de acogida (fundacion@cincocaballeros.com).

La madre de Antonio, Pilar Molleja, también acudió a la llegada de los refugiados ucranianos. «Estoy emocionada, mi hijo trabaja en Polonia y lleva días haciendo comida para estas personas, es muy fuerte, hasta que no lo ves de cerca no sabes lo duro que es». Pese a todo, las sonrisas, las lágrimas de alegría y los abrazos fueron la carta de bienvenida. Un payaso y unos globos suavizaron la llegada de los más pequeños, agotados del largo viaje. Ahora toca descansar y organizarse, pedir NIEs, empadronarse, escolarizar a los niños... Bienvenidos a todos y buena suerte.

SOLIDARIDAD

Marcha ciclista este sábado a favor de Ucrania

El colegio Santa María de Guadalupe de Córdoba ha organizado la primera Marcha Ciclista Franciscana Pedalea por Ucrania con el fin de recaudar fondos para la atención de la población de Ucrania, que se canalizarán a través de la Fundación OFM Fraternitas, que está atendiendo la emergencia en las comunidades de frailes franciscanos del país. La marcha será hoy sábado a partir de las 10.30 horas. Los participantes se congregarán en el patio del colegio. 


El CEIP Mediterráneo, de Córdoba, se sumó ayer a las actividades que vienen desarrollando distintos centros educativos de la provincia para pedir la paz en Ucrania. En un acto celebrado en el patio del colegio con una multitud de pequeños, los docentes aprovecharon la vistosa reivindicación para concienciar a los más menores de la importancia de que los distintos pueblos del planeta convivan en paz y en concordia permanente. En la fotografía, niños del CEIP Mediterráneo durante el acto. O.BARRIONUEVO

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