VISITA ECOLOGISTA

Greta Thunberg, en el Congreso de EEUU: "Escuchen a los científicos"

La joven activista sueca contra la crisis climática testifica en la cámara baja en vísperas de la huega estudiantil del viernes

Greta Thunberg y Barak Obama chocan los puños, este miércoles.
EFE

RICARDO MIR DE FRANCIA

Puede que sea la gravedad de su gesto, su discreción para quitarse de en medio cuando las circunstancias lo requieren o su talento para hablarle crudamente al poder al tiempo que desprecia sus camelos. Puede que sea la fuerza moral que le confieren sus 16 años, su determinación para predicar con el ejemplo o la profunda indignación que transmiten sus palabras. Pero, en poco más de un año, Greta Thunberg se ha convertido en una suerte de profeta contra las calamidades del calentamiento global y la rápida destrucción de los ecosistemas del planeta. Este miércoles la joven activista sueca se ha adentrado en una de las instituciones más hostiles a su causa, el Congreso de Estados Unidos, donde anidan algunos de los más activos negacionistas de la crisis climática. Y con muy pocas palabras ha puesto a sus señorías frente al espejo.

Les entrego este informe a modo de testimonio porque no quiero que me escuchen a mí. Quiero que escuchen a los científicos. Quiero que se unan detrás de la ciencia y quiero que tomen acciones, ha dicho Thunberg en su breve parlamento inicial ante el comité de la Cámara de Representantes encargado de abordar la crisis climática. Como testimonio les ha dejado el documento publicado en 2018 por los expertos del Panel Intergubernamental Sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas, donde examinan las gravísimas consecuencias que tendría un aumento de la temperatura de 1.5 grados centígrados sobre los niveles preindustriales, una cifra que se alcanzará a medidos de este siglo si no se reducen drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Durante la sesión ha quedado patente la distancia que separa al activismo medioambiental de parte de la clase política. Mientras los cuatro jóvenes que participaron en el panel reclamaban acciones urgentes, varios congresistas peroraban sobre la necesidad de proteger a la economía de los cambios profundos que se requieren. Uno de ellos llegó a preguntarle a Thunberg por qué habría que hacer caso a la ciencia. No son opiniones políticas, es ciencia, le respondió sin perder nunca la compostura. La sala se había quedado pequeña para escucharla, un interés que contrastó con el de los legisladores, ya que algunos ni siquiera acudieron a la vista.

La gente que dice que tenemos un gran futuro por delante nos está mintiendo en la cara, dijo Jamie Margolin, una activista de 17 años, fundadora de la organización ZeroHour. A mi generación se le está entregado un planeta en situación de colapso. También Thunberg expresó su hartazgo con la complacencia política tras ser consultada sobre la mejor manera de involucrar a los jóvenes. Díganles simplemente la verdad de lo que está pasando, respondió. En estos momentos, la gente no parece ser consciente de la severidad de esta crisis, que se ha convertido en una emergencia existencial.

Greta llegó hace casi tres semanas a EE UU tras cruzar el Atlántico en un velero durante 15 días de travesía. El barco no genera emisiones, lo que le sirvió para circunvalar su rechazo a no viajar en avión por el dióxido de carbono que genera el sector. Desde que tocó tierra en Nueva York se la han rifado las televisiones y los políticos. Legiones de niños la han acompañado en sus actos, así como un monumental circo mediático, que ha seguido cada uno de sus pasos. El martes se reunió con el expresidente Barack Obama y con el senador Ed Markey, uno de los promotores del New Green Deal, el plan que pretende la economía estadounidense para hacerla medioambientalmente sostenible.

Greta es ya una de las grandes defensoras de nuestro planeta, escribió después Obama. Reconociendo que su generación tendrá que aguantar lo más duro del cambio climático, no tiene miedo en presionar para que se tomen verdaderas medidas. La sueca, que puso en marcha un movimiento global con sus sentadas frente al parlamento sueco, participará este viernes desde Nueva York en la huelga escolar convocada para reclamar acciones contra la crisis climática. Está previsto que al parón se sumen estudiantes de 150 países.

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