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Yo tambien soy judio

 

SANTIAGO Navajas
25/02/2015

El pecado original, la mancha indeleble de la vergüenza y la ignominia en el corazón de Europa es el antisemitismo. El odio hacia los judíos ha formado parte de lo peor del acervo europeo en forma de guetos, expulsiones y asesinatos en masa (pogromos) hasta llegar a lo que los nazis denominaron la "Solución Final" al "problema judío".

Tras la barbarie de Auschwitz y demás campos de exterminio podría parecer que los europeos nos habríamos confabulado para que no volviese a surgir en nuestro territorio el fantasma del antisemitismo. Sin embargo, de nuevo Europa corre el peligro de ser una "tierra sin judíos". Acosados, humillados y ofendidos, los judíos tienen que soportar en muchas partes de la presuntamente civilizada Europa los insultos y vejaciones de aquellos que, llevados por un sentimiento de inferioridad ante la mayor riqueza y cultura media que posee la comunidad judía, quieren creer en imaginarias confabulaciones para dominar el mundo. Y es por ello que los judíos están abandonando rápidamente y en número creciente países como Rusia, Francia o Suecia para recalar en los dos únicos países en los que a día de hoy un hebreo puede sentirse razonablemente seguro: Estados Unidos y, claro, Israel.

En la actualidad se están publicando los Cuadernos Negros de Martin Heidegger, un extraordinario filósofo que, sin embargo, puso su gran talento al servicio del régimen nazi. En dichos escritos Heidegger caracteriza a los judíos como un pueblo sin raíces, calculador, falaz y felón, "destructores del Ser". El "antisemitismo metafísico" de Heidegger refleja de una manera sofisticada un prejuicio generalizado entre los racistas vulgares, lo que unido a la tradicional malquerencia cristiana contra los judíos, a los que acusan de deicidio y de negar el carácter mesiánico de Jesús, actúa como un veneno ideológico en mentes débiles y corazones corruptos.

Este acoso es lo que nos muestra el periodista sueco Peter Ljunggren en el documental Judehatet i Malmö ("Odio al judío en Malmoe", disponible en Youtube), en el que se pasea por la ciudad tocado con una kipá y luciendo una estrella de David. A ver qué pasa. Y lo que pasa es que es acosado, insultado y amenazado. Como toda la comunidad hebrea en el "paraíso" sueco, donde los judíos comprueban que lo peor no son los amenazas proferidas por los xenófobos sino que las autoridades hacen caso omiso a las denuncias, convirtiéndose en cómplices objetivos de los violentos. Ha llegado la hora de reactualizar el "Yo acuso" de Zola para denunciar a los acomplejados, envidiosos, resentidos y rencorosos antisemitas que detestan sobre todo el amor judío por la cultura y la abstracción. El genial Jorge Luis Borges, por el contrario, siempre lamentó no ser judío por eso mismo.

El antisemitismo se disfraza en Europa de antisionismo y está muy vinculado a inmigrantes de Oriente Medio que profesan un Islam radical. En este contexto, el Estado de Israel no es sino la cortina de humo perfecta para justificar este racismo antisemita, usando a los palestinos como la víctima perfecta en la que exorcizar su odio. Lo que sirve de excusa para la salida del armario de los antisemitas autóctonos. Por el contrario, el sueño europeo consiste en fusionar Atenas y Jerusalén, Sócrates y Moisés, el Logos y la Torá, sin que ninguno de ellos pierda su esencia, en una identidad cultural superior, más rica, armoniosa y poderosa. El centro de Europa, y por extensión de Occidente, se encuentra en el Vaticano, justo en el punto medio de la distancia que media entre el dedo derecho elevado por el griego Platón, en el fresco realizado por Rafael, señalando hacia la Verdad, y el brazo derecho alzado del judío Jesús de Nazareth, en la Capilla Sixtina pintada por Miguel Angel, impartiendo Justicia.

Afortunadamente, hay todavía una cantidad mayoritaria de judíos que se sienten europeos y están orgullosos de serlo a pesar de las persecuciones. De Maimónides a Gustav Mahler, pasado por Spinoza, Franz Kafka o Albert Einstein, los judíos han contribuido a construir el sueño europeo mientras que los antisemitas han tratado de destruirlo en una pesadilla nihilista. A más Zweig, menos Hitler. Y viceversa. Es necesaria una política de tolerancia cero contra los que propagan el odio contra los judíos. Para que no se haga realidad lo que desde Dinamarca, donde se ha realizado el último atentado contra una sinagoga, declara Max Mayer: "Preferiría trabajar como barrendero en Tel Aviv que vivir escondido en Dinamarca". Del mismo modo que tras el crimen contra la libertad de expresión en París (casi) todos nos manifestamos bajo el lema de "Yo también soy Charlie Hebdo", ante la marea negra de antisemitismo que nos ahoga, los europeos de toda condición religiosa, cultural y étnica tenemos el compromiso moral y el deber político de proclamar que "Yo también soy judío".

* Profesor de Filosofía

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6 Comentarios
06

Por ninguna causa justifica un genocidio o exterminio 19:23 - 25.02.2015

Al pueblo hebreo se le ha acusado de todo, pero ninguna razón determina matar por ser judio u de otra creencia religiosa o étnica. Son varios miles de años, que este pueblo arrastra una culpabilidad injustificada para provocar antisemitismo, racismo u iyras muchas razones más. Y no creo, que el nazismo haya asesinado unos 6 millones de judíos por ser los elegidos, sino por ser "inferiores" = racismo. Hay que diferenciar antisemitismo (racismo) y antisionista (de Sion = Israel y su expansión territorial). Si antisemistismo puede ser delito, no el segundo concepto de estar en contra de la invasión de Palestina y su expansión territorial desde 1948. Así, la guerra contra los palestinos y países àrabes es otro punto y aparte, totalmente diferente a los dos mil que los hebreos han padecido por doquier en su Diáspora o éxodo.

05

Por o también soy palestino 16:45 - 25.02.2015

Pues yo soy palestino así que supongo que querrás encarcelarme, torturarme, matarme y luego volar mi casa.

04

Por Los que no creen en Dios, no pueden ser elegidos 15:51 - 25.02.2015

Fausto, tus justificaciones para odiar aparte de estar mal, dan pena.

03

Por Fausto 10:43 - 25.02.2015

El problema de los judíos es considerarse pueblo elegido por Dios. Eso los pone en lugar visible de soberbia y de odios.

02

Por LIBERTAD de expresión, de SER 10:16 - 25.02.2015

Córdoba, mi ciudad natal, es romana, cristiana, hebrea, musulmana, visigoda, gitana, atea, nihilista, paseista y lo que sea. Por consecuencia, a quienes se les ataque por ser lo que son, hay que defenderlos de manera precisa y con determinación. Curioso, como otras cosas más, que la Cultura y religión que menos monumentos tiene, sin embargo dispone de un barrio llamado Judería. Tal vez no haya muchos judíos desde que se les echó por razones intolerantes e inquisionales. Por ello, mi ciudad ha sufrido y sufre aún con su herida profunda y viva de una cierta desesperación. Sin embargo, queda la Historia, el recuerdo, la llama del esplendor que se vivió en esta urbe y que debería ser un ejemplo de la rolerancia ante las diferencias y de la necesidad de la unión y de la Paz de la pluralidad y del respeto de la LIBERTAD necesaria de Ser lo que se es.

01

Por nito 9:11 - 25.02.2015

Totalmente de acuerdo y, aunque soy ateo, soy judío, cristiano y musulmán. Pero sobre todo, me identifico con las víctimas. Con todas. Hasta con las de los judíos de Israel, los palestinos.