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RADIOGRAFÍA DEL SECTOR EN LA PROVINCIA

El librero, ese quijote que lucha a contracorriente

Las 58 librerías cordobesas, potentes agentes culturales de la provincia, sobreviven a duras penas, entre la falta de lectores y el daño de internet

 

Ana Rivas, en La República de las Letras, con Alfonso Contreras. - A.J. GONZÁLEZ

Javier Luque, entre los libros de la Librería Luque. - A.J. GONZÁLEZ

Carmen Aumente Carmen Aumente
03/12/2017

«Los libreros somos una especie en extinción, como el lince ibérico». Así resume Hermenegilda Moreno, presidenta de la Asociación de Papelerías y Librerías de Córdoba (Aplico), el momento que vive el sector de las librerías en Córdoba y en todas partes, una lucha a contracorriente por parte de propietarios autónomos cuyo amor por los libros y la cultura les ayuda a tirar de un negocio que se encuentra de frente con la venta por internet, el libro digital y, sobre todo, el bajo índice de lectura de niños y mayores. Para Javier Luque, uno de los propietarios de la tradicional librería Luque, «el oficio de librero es un poco como don Quijote, es estar enamorado de un ideal de transmisión del conocimiento y, si no es por ese componente emocional, es muy difícil seguir adelante».

Cegal, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, que reúne a 1.600 librerías en toda España, acaba de hacer público el Mapa de las Librerías en España 2016, en el que refleja la situación del sector. Se trata de un estudio, realizado por los profesores de la Universidad de Zaragoza que aparecen en la dirección y realización, en el marco del convenio de colaboración con la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), Asociación de Empresarios del Comercio del Libro de Madrid y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a través de la Dirección General de Política e Industrias Culturales y del Libro. El estudio refleja que la mitad del censo del año 2016 está formado por librerías con una facturación anual en libros por debajo de los 90.000 euros y que la tipología más frecuente es del tipo general de proximidad. La mayor parte de las librerías especializadas son de literatura infantil y juvenil. Igualmente, el estudio concluye que ha habido un descenso de librerías que pertenecen a alguna cadena frente al total de librerías del censo. Esta tendencia decreciente también se mostraba en el Mapa de librerías del año 2015. Se ha encontrado una reducción del peso del libro en el total de la facturación de las librerías. Además, hay una clara relación entre el tamaño y el porcentaje de ventas que supone el libro. A mayor tamaño de librería, mayor porcentaje de facturación de los libros sobre el resto de productos. En las librerías especializadas se muestra un mayor peso del libro frente al resto de tipologías.

Este panorama se refleja en la provincia de Córdoba, a la que el mapa de las librerías sitúa la penúltima de Andalucía en número de establecimientos (58), solo por delante de Almería y Jaén, aunque en Aplico solo tienen asociadas 27 librerías y papelerías. De ellas, en el centro de la ciudad han quedado la librería Luque, que en el 2019 celebra su centenario; La República de las Letras, que va a cumplir tres años y se ha reinventado con un modelo en el que, junto a los libros, ofrece vinos y café; la Casa del Libro, la de mayor superficie de Córdoba, situada en la calle Córdoba de Veracruz (en el local ocupado hasta el pasado junio del 2016 por Beta) y que abrió en diciembre del 2016; las librerías especializadas en infantil y juvenil Títere y Recreo, y cómo no, El Corte Inglés como gran superficie.

Hermenegilda Moreno lamenta que este año, desde la Feria del Libro que se celebró en marzo, «la cosa ha ido a peor», pues «las ventas no se logran ni con la campaña de libros de texto». La presidenta de Aplico afirma que «no estamos teniendo un buen año de ventas en las librerías» y, de hecho, cree que antes de final de año podrían cerrar o traspasar tres establecimientos en la capital y dos en la provincia. Respecto a las nuevas tecnologías, Moreno señala que «todas tenemos nuestras web», pero es «ridícula la venta de libros de una librería pequeña por internet» frente a las grandes cadenas o Amazon. Y eso que el precio de los libros es igual en todos los establecimientos, salvo que se compre de segunda mano.

Agentes culturales

Las librerías juegan otro papel importante, como agentes culturales, organizando eventos, presentaciones de libros, recitales, etcétera, algo que, desgraciadamente, no redunda en la venta. Hermenegilda Moreno, propietaria de Títere, especializada en material escolar y literatura infantil y juvenil, afirma que lleva «28 años haciendo cuentacuentos, y eso no significa que se vendan más libros». También Javier Luque, uno de los actuales cinco propietarios de la librería Luque, abierta desde el 2009 en la calle Jesús y María, dice que «desde que estamos aquí tenemos un cambio de mentalidad, de que no queremos ser un mero sitio de vender libros, sino que éste sea un lugar de encuentro entre autores y público». Y añade: «Pensamos que estamos para ofrecer un escaparate a autores y editoriales de Córdoba que les cuesta más tener proyección fuera». Luque señala que «el gremio de libreros es muy activo y comprometido con las nuevas tecnologías» y por ello «estamos haciendo un gran esfuerzo por no quedarnos atrás, añadiendo el componente de la cercanía».

Pese a todo, admite que es difícil salir adelante. De hecho, aquella librería Luque de 1919 que abrió su abuelo Rogelio Luque y que luego regentaron su padre y su tío, una en la calle Cruz Conde y otra en Gondomar, no habría podido sobrevivir si cuatro trabajadores de la empresa y el propio Javier no hubieran decidido con entusiasmo e ilusión apostar por su continuidad haciéndose cargo de la firma familiar mediante una sociedad limitada. La librería, a punto de cumplir cien años, obtuvo en el 2016 el sello de calidad del Ministerio de Cultura, y hoy mantiene un público fiel, aunque, según Javier Luque, «hay un problema de base, que está en el sistema educativo». Señala que «con tanto cambio de leyes educativas, a lo que se ha sumado la crisis, da la sensación de que crear lectores desde niños está fallando».

Nuevos negocios

Ana Rivas, propietaria de la República de las Letras, explica que ella se atrevió a abrir su local en época de crisis y ya lleva casi tres años. «Yo, que vengo del sector de las bibliotecas, sé que se lee poco» y que «las ventas de libros han bajado en los últimos años», asegura. Respecto a ese modelo de librería que regenta, con vinos y café, dice que «es algo muy antiguo en Europa» y que en su república muchos clientes «vienen a ojear libros y se toman un café». Ofrece género literario, parte de literatura infantil y una buena sección de gastronomía y, al mismo tiempo, casi cada día hay alguna actividad cultural, bien sea presentación de libros, recomendaciones, música o teatro.

Según el Observatorio de la Lectura y el Libro, los libros, junto con la prensa, forman la industria cultural más importante de España. Representa el 34,1% del PIB en el conjunto de actividades culturales.