Kiosco

Diario Córdoba

Carmen Lumbierres

EL TRIÁNGULO

Carmen Lumbierres

Deflación de candidatos

De aquí a abril hay que encontrar a casi 70.000 personas que quieran ocupar las sillas de concejales de los 8.131 municipios de este país, más las un poco más codiciadas de los parlamentos autonómicos que renuevan sus cámaras en esas mismas elecciones. Además, hay que convencerlas para que vayan bajo las siglas de un partido político cuando el nivel de afiliación es el más bajo desde la recuperación de la democracia, según los datos de la Agencia Tributaria del año pasado, apenas unos 240.000 militantes reales, que representan solo el 0,6% de los electores mayores de 18 años, y la política y los políticos, si sumamos todos los agregados del barómetro del CIS siguen siendo nuestro principal problema.

La desafección ha llegado con todo su esplendor a la política institucional como antes no lo habíamos conocido, y lo hace desde abajo, desde donde se teje la red para seguir sino construyendo, por lo menos manteniendo la democracia en un país. Este modelo político de libertades está en retroceso en el mundo, lleva veinte años no siendo la opción que más crece.

Solo el 13% de la humanidad vive en democracias, hoy, 5.400 millones de personas, el 70%, vive en dictaduras. Ya no solo es Hungría en la Unión Europea, la tendencia aumenta, donde el 20% de los estados miembros han sido autocratizados durante la última década. Y ante esta realidad envolvente, se siguen oyendo las mismas alocuciones de los de siempre al terrorismo de ETA, ahora mismo inexistente, unidas esta semana al recuerdo que el exvicepresidente Pablo Iglesias ha hecho de los GAL, de la X de González mezclados con los problemas, estos sí actuales, del bloqueo en la élite judicial de nuestro país. Si el modo de conseguir entusiastas de lo político va a ser escarbar en la podredumbre del pasado, haciéndolo pasar como contenido ideológico, van a encontrar pocas personas dispuestas a dejar su tiempo, su reputación cuando no es parte de su dinero para trabajar por los demás, para ocuparse de tu calle, tu polideportivo o tu centro asistencial.

En una de las escasas veces que la también exvicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría hace algún tipo de declaración pública, contó que, frente a las peticiones de los poderes económicos sobre la necesidad de su vuelta, ella les contesta: «¿y tú? ¿vendrías conmigo?». Pues en eso estamos, en cuánta gente hay dispuesta a ir con ellos, con los que han hecho de los problemas públicos el eje de sus vidas, porque el relevo se está frenando por incomparecencia. Habrá otros como en otras partes del mundo dispuestos a salvarnos de nosotros mismos, no lo duden.

*Politóloga 

Compartir el artículo

stats