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Diario Córdoba

Ana Castro

el cuerpo en guerra

Ana Castro

Adiós, proyecto mío

Ay, los proyectos. Suspiro. Esos polluelos que alumbramos de la nada y creamos a partir de ideas locas, a los que damos forma con nuestras propias manos, que vemos crecer y mutar. Los festejamos en los bares con aquellos que van acercándose a ellos y comienzan a hacerlos suyos. Se hacen con su propia camarilla y un lugar en cada uno de sus seguidores. La ternura nos embriaga: ya no son solo nuestros; son del mundo para el mundo. Vuelan relucientes, nos llevan por caminos que jamás imaginamos e irradian esa luz que nos hace sentir que sí, que hicimos las cosas bien, que para eso nos esforzamos: para que llevaran belleza y felicidad a otros.

Sin embargo, a nosotros, progenitores, nos toca la parte más amarga. Tarde o temprano, comenzamos a advertir que algo pasa: algo enferma en nuestro interior porque, aunque no quisimos reparar en ello, al final todos están llamados a la extinción. Un periodo prolongado de silencio acontece; algo comienza a quebrarse en nuestro interior. Nos aferramos a la última y remota esperanza, nos empeñamos en negarlo y hacemos todo lo posible, nos esforzamos al máximo, para que no sea así, pero... Tienen un final.

Los motivos de la muerte son diversos: desgaste, inanición, haber cumplido su fin... Da igual cuál sea, nos desgarra por dentro. Nos hace sentirnos tristes y culpables. ¿Hicimos algo mal? ¿Acaso no nos entregamos lo suficiente? La misma ilusión que poníamos en sus inicios ahora nos desgarra y acontece un vacío, un periodo de luto inevitable. Sí, hemos aprendido de ellos, los hemos disfrutado. No sé si nos han hecho mejores, pero sí que crecimos con ellos.

Y, de repente, nuestra criaturita ya no está, nos ha dejado solos. Nos envuelve el cariño y recuerdo de los que participaron en él, los que lo abrazaron: un conjunto de sonrisas de un tiempo en el que nos dimos sin medida para que cada detalle luciera perfecto, aunque los demás no fueran a apreciarlo.

Manu Jurado y yo nos despedimos –sin saber muy bien cómo– ahora de La Toffee Produce, esa suerte de editorial underground con la que sacamos fanzines y publicaciones de artista en los últimos 4 años. Impulsamos talentos jóvenes de la ciudad, como Manuel (conocido como ‘Zarvaje’). Trabajamos para dar a luz aquello que nos gustaría tener en casa y, de paso, contar anécdotas cotidianas y hacer activismo. Gracias a todos los que habéis hecho de LTP vuestra casa, gracias por vuestra entrega y cariño. Adiós (o hasta siempre), proyecto nuestro.

*Escritora

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