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CARTA ILUSTRADA

Todo tiene fecha de caducidad

Una reflexión sobre la pandemia del coronavirus y la figura de Leonardo da Vinci

 

Alegoría del hombre de Vitruvio en la exposición dedicada a Leonardo da Vinci en Córdoba en octubre pasado. - A.J. GONZÁLEZ

Antonio José Jiménez Fonseca / Villafranca de Córdoba
09/04/2020

No hay día que no pase que en los informativos televisivos no se hable del dichoso coranovirus, la verdad es que ya me tiene un poco cansado que dicho bichito, me lo encuentro hasta en la sopa. Que la actual pandemia no es mas que otra forma más de darte el finiquito, porque sencillamente tu contrato ha terminado. La vida es un contrato temporal, no indefinido, todo ser vivo animal humano o no, y vegetal, más tarde o temprano se muere, y, es que todo tiene fecha de caducidad. Ya lo dijo la mente más brillante que ha existido y existirá, porque sencillamente no habrá otro como él, el grandísimo genio entre los genios, Leonardo da Vinci: «En definitiva, somos tumbas ambulantes».

Y cuánta razón tenía esta portentosa mente, desde que nacemos, hasta que dejamos este mundo nos hacen firmar un contrato en blanco, en donde posteriormente y sin que tu tengas ninguna posibilidad de leerlo, se redactara lo que te pasara a lo largo de tu vida sea esta larga o corta. Leonardo esto lo sabía muy bien, lo mismo que sabía que el tiempo más tarde o más temprano nos alcanza a todos, y, de hecho esta fue la única batalla, que este monstruo de la inteligencia humana, perdió.

Con esto que quiero decir (aunque a buen entendedor pocas palabras bastan), que lo que tenga que pasar, pasará. Nadie, absolutamente nadie puede luchar contra su destino. Y todo por una sencilla razón, la muerte no tiene el poder de llevarse a nadie, ese poder solamente lo tiene ese Ser Superior, al cual llamamos Dios. Por ello esa psicosis que se apodera de los animales humanos, ante una epidemia como la que se esta sufriendo actualmente, y que por cierto no es mucho más mortífera que los accidentes de tráfico, el cáncer o la gripe, que están haciendo acopio de alimentos y dejando los supermercados desabastecidos, lo único que lleva es a la histeria colectiva. No quiero decir con este artículo que haya que ir a pecho descubierto como si fuéramos legionarios, por supuesto que hay que tomar unas precauciones básicas, y no solamente por nosotros sino por los demás.

Lo que realmente importa en estos momentos, es encontrar y lo antes posible, una vacuna contra este virus, que esta ocasionando tantos contagios, al mismo tiempo que hay que averiguar el origen del mismo y las causas por las cuales este ha aparecido. Esta no será ni mucho menos ni la primera ni la última epidemia, habrá muchas más, de eso no les quepa la más mínima duda. Ya sea de forma natural o por virus creados por los humanos. En los últimos tiempos la ciencia, esta jugando mucho a ser Dios, sin saber que jugar con fuego al final terminas quemándote, en todo hay lineas rojas que no se deben traspasar nunca, y esas era una de las máximas de la mente más privilegiada que ha existido y existirá.