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La crisis política catalana 3 Los acuerdos de los independentistas 888

Puigdemont y ERC pactan entre recelos activar la legislatura

El ‘expresident’ ofrece a Marta Rovira ser la número dos del futuro gobierno de la Generalitat. Desencallan la elección de la Mesa del Parlamento pero mantienen la investidura en el aire

 

Marta Rovira (ERC). - JORDI COTRINA

Carles Puigdemont (JxCat). - REUTERS / FRANCOIS LENOIR

DANIEL G. SASTRE
11/01/2018

La política catalana de los últimos meses está protagonizada por la lucha entre dos grandes bloques de partidos, según su opinión acerca de la independencia. Pero por debajo de esa pugna subyacen otras más sutiles, como la que mantienen el mundo posconvergente y ERC por la hegemonía dentro del campo soberanista. Los recelos entre ambos no disminuyen, pero tampoco les impiden llegar a acuerdos de mínimos como el que alcanzaron el martes en Bruselas Carles Puigdemont y Marta Rovira para desbloquear el inicio de la legislatura.

Lo que ayer por la mañana parecía un pacto en toda regla se fue convirtiendo a lo largo del día en un nuevo episodio en el forcejeo constante por el reparto de poder entre los dos grandes partidos independentistas. La secretaria general de Esquerra viajó a Bruselas y consiguió que Puigdemont abandonase su idea de bloquear la constitución del Parlament llamando a los diputados de JxCat, de ERC y de la CUP a no asistir a la sesión. Ambos pactaron también que la Mesa de la Cámara, un órgano clave para interpretar a voluntad el reglamento, tendrá mayoría soberanista. A partir de ahí, todo sigue abierto, incluida la investidura.

El acuerdo por la Mesa es un primer paso, pero aún no puede asegurarse que la legislatura empezará con normalidad tras las elecciones del 21-D, que consagraron tanto la mayoría en escaños del independentismo como su incapacidad para superar el 50% de los votos. Entre las incógnitas que faltan por despejar está la del nombre del nuevo presidente. Puigdemont intentará la investidura por dos vías: la telemática o una «delegada», en la que el discurso del aspirante a president sería leído por otro diputado independentista. Pero ambas suscitan grandes dudas legales, y los partidos de la oposición ya han anunciado que las recurrirían ante los tribunales. A cuenta de la intención de Carles Puigdemont y su entorno de intentar una investidura telemática, por ejemplo, los letrados del Parlament han decidido reunirse para tener preparada una posición consensuada al respecto. Durante la anterior legislatura, en cada ocasión que la mayoría independentista intentó forzar el reglamento recibió un apercibimiento de los servicios jurídicos de la Cámara.

La cena en Bruselas de Puigdemont y Rovira sí sirvió para que JxCat y ERC ganaran tiempo. Una vez constituido el Parlament, con la Mesa controlada por los independentistas -habrá dos miembros republicanos, incluido el presidente, dos miembros posconvergentes, dos de Ciudadanos y uno del PSC-, tendrán hasta el 2 de febrero para seguir negociando la investidura y el nuevo Govern.

El martes no alcanzaron ningún acuerdo en firme en ese ámbito, sobre todo porque está por ver si las argucias de Puigdemont le allanan finalmente el camino a la presidencia. Pero Puigdemont y Rovira sí hablaron del reparto del poder, según fuentes posconvergentes. Por ejemplo, negociaron que esta vez el peso de los partidos dentro de un futuro Ejecutivo se aproximaría a la paridad, teniendo en cuenta que el 21-D solo 11.000 votos y dos escaños separaron a JxCat y ERC. Y el expresidente ofreció a Rovira ser su número dos en ese eventual Govern, aseguran fuentes conocedoras del desarrollo de la reunión.

En cualquier caso, la intransigencia de Puigdemont con respecto a soluciones alternativas que le aparten de la presidencia sigue constituyendo el principal escollo para que los posconvergentes y ERC alcancen un acuerdo rápido para desbloquear la próxima legislatura.

En ERC hay un gran malestar con sus hasta ahora socios porque habían acordado que el encuentro sería discreto. El principal motivo son los quebraderos de cabeza legales que su repercusión pública podría suponer para Rovira, según sus abogados. La secretaria general de los republicanos está investigada por el Tribunal Supremo por su participación en el sanedrín que asesoró a Puigdemont antes del referéndum del 1 de octubre.

Aunque fuentes de los posconvergentes dan por hecho que Rovira se convertirá en consellera primera o consellera en cap de Puigdemont, en el caso de que logre su objetivo de ser investido presidente de la Generalitat, el entorno de ERC insiste en que «no hay nada cerrado» en cuanto a nombres. Ni de los que ocuparán las sillas de la Mesa del Parlament, ni de los miembros de cada partido en un eventual Ejecutivo.

Para ERC, así como el único aspirante a presidente es Puigdemont, el único candidato a número dos del Gobierno sigue siendo Oriol Junqueras.

La composición de la futura Mesa, una vez descartada la entrada de algún miembro de los comuns, augura que en los próximos meses seguirá el choque entre las instituciones catalanas y las del Estado. El PP ya ha anunciado -por boca de su coordinador general, Fernando Martínez-Maíllo- que tratará de «impedir por todos los medios» que se cometa «una nueva ilegalidad», por ejemplo con el intento de una investidura telemática.